Piden a Biden sanar las cicatrices ambientales y culturales del muro de Trump
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Las comunidades fronterizas y los ambientalistas urgen al presidente de EU Joe Biden a tomar medidas inmediatas para remediar la destrucción ambiental y cultural causada por la construcción del muro fronterizo durante la administración anterior.

Donald Trump se adueñó de 15,000 millones de dólares, la mayor parte de fondos militares, para cumplir parcialmente una promesa de campaña contra la inmigración de construir un “gran muro hermoso” a lo largo de la frontera sur con México.

Como resultado, cientos de kilómetros de las zonas fronterizas, incluidos sitios sagrados de indios norteamericanos y las tierras públicas protegidas, han sido arrasadas, destruidas y fraccionadas en los últimos cuatro años, con poca evaluación o supervisión ambiental debido a las órdenes que suspenden docenas de leyes federales a fin de acelerar la construcción.

Biden ordenó que la construcción se detuviera en su primer día en el cargo, pero los líderes comunitarios y expertos consultados por The Guardian advirtieron que se necesita una acción urgente para detener el daño a los frágiles paisajes biodiversos y las escasas fuentes de agua que se secan más. 

La-Lista de lo que se pide a Biden:

  1. Cancelar los contratos pendientes, la mayoría de ellos los entregó el Cuerpo de Ingenieros del Ejército a un puñado de empresas con poca transparencia. Los ejecutivos de estas empresas son donantes habituales del Partido Republicano. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno pronto publicará su auditoría del papel del rol del ejército en el muro, incluidos los contratos y el estado de la construcción.

  2. Despliegue de un equipo de expertos que incluya hidrólogos, ecólogos, zoólogos y botánicos, defensores comunitarios y tribales para evaluar el daño y formular un plan para restaurar hábitats críticos, vías fluviales, corredores de migración de vida silvestre y sitios culturales tribales.

  3. Derribar el muro donde sea seguro hacerlo y asignar fondos federales para la limpieza a fin de garantizar que cientos de toneladas de metal, concreto y alambre de púas se eliminen de manera segura.

  4. Rescindir las licencias con que se suspendieron 84 leyes federales que exigen protecciones relacionadas con el aire y el agua limpios, especies en peligro de extinción, tierras públicas, contratos y los derechos de los nativos americanos.

  5. Retirar decenas de demandas contra dueños privados de tierras en la frontera a los que buscan despojarlos de sus propiedades a través de figuras como el dominio eminente.

“Necesitamos evaluaciones rápidas coordinadas para descubrir qué es lo que se puede restaurar e identificar las áreas más críticas para detener la propagación del daño a las vías fluviales, los suelos, la vida silvestre y las especies nativas causadas por el experimento más grande en la historia de EU. Es un reloj que hace tic-tac”, dijo Gary Nabhan, un hermano franciscano y ecologista del proyecto Sanando la Frontera.

“Es un desastre, un desastre, las leyes suspendidas deben implementarse de nuevo para brindar a las comunidades fronterizas protección igualitaria y que cada sección se analice cuidadosamente para que pueda ser demolida de manera coordinada y responsable, y el que el daño se atienda de inmediato”, dijo Dan Mills, director del programa de zonas fronterizas del Sierra Club.

Más de 730 kilómetros del muro de metal de 9.14 metros se completaron cuando Biden asumió el cargo, en su mayoría pagados con dólares de impuestos destinados a programas de defensa y antidrogas que Trump desvió al declarar una emergencia nacional a principios de 2019.

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Se firmaron contratos por casi 11.5 mil millones y la construcción avanzó a pesar de las múltiples demandas en curso que desafían el carácter constitucional de las órdenes ejecutivas de Trump. La Suprema Corte considerará el próximo mes un caso presentado por Sierra Club, la ACLU y la Comisión de Comunidades de la Frontera Sur que afirma que desviar miles de millones de dólares del Departamento de Defensa contra la voluntad del Congreso es una práctica ilegal.

El impacto ha sido desastroso.

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Obreros trabajan para reemplazar el muro metálico colocado en la administración del expresidente Barack Obama por uno más alto ordenado por el presidente Donald Trump en la zona de Anapra, en la fronteriza Ciudad Juárez, Chihuahua. 12/01/2021 Foto: Luis Torres/EFE.

La barrera ha restringido el acceso a los planos aluviales de las que decenas de pequeñas y empobrecidas comunidades desérticas repartidas a lo largo del río Bravo, al sureste de El Paso, dependen para beber, drenaje y ganado. La población local está luchando por encontrar suficiente agua a medida que los eventos de calor extremo aumentan en frecuencia e intensidad como resultado del calentamiento global.

Además, se bombearon decenas de millones de galones de agua subterránea para mezclar hormigón, drenar manantiales, ríos y humedales en áreas ecológicas frágiles ya arruinadas por una sequía prolongada provocada por la crisis climática.

En Quitobaquito Springs en el parque nacional Organ Pipe Cactus en el condado de Pima, Arizona, 40 especies de aves migratorias, incluidos los ibis brillantes, los gallinabos y aves playeras que se registraron cada año entre 2016 y 2019, no regresaron en 2020.

Rescatar las fuentes de agua subterránea, un bien escaso y precioso en el desierto, debe ser la prioridad, ya que el calentamiento global alargaría las sequías y las temperaturas extremas, según expertos consultados por The Guardian.

En Mission, Texas, una iglesia histórica y algunos cementerios, el lugar de descanso final para nativos americanos, veteranos de guerra, esclavos liberados y abolicionistas cristianos que dieron forma a la historia cultural, espiritual y racial del Valle del río Bravo, han quedado abandonados entre la barrera de los nueve metros. y la frontera internacional.

Fue una completa pérdida de dinero y algo mal pensado, y es un constante recordatorio antiestético del desagradable enfoque de Trump hacia América Latina. El muro nunca debió levantarse, tratamos de combatirlo y ahora será muy difícil deshacerlo”, dijo Sylvia Ramírez, de 73 años, profesora jubilada, cuyos antepasados ​​están enterrados en los cementerios.

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“Tenemos la obligación con las comunidades fronterizas, las naciones tribales y la vida silvestre de evaluar el daño y remediar y restaurar lo que se pueda. Es lo menos que el gobierno federal puede hacer por nosotros”, dijo Laiken Jordahl, activista de las zonas fronterizas del Centro para la Diversidad Biológica.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no respondió a las preguntas sobre cómo planeaba evaluar y remediar el daño causado al hábitat, la vida silvestre en peligro de extinción y las comunidades fronterizas.

La proclamación ejecutiva de Biden, el día de su toma de posesión, ordenó que la construcción del muro se detuviera lo antes posible, a más tardar en siete días. Asimismo, se revisa la legalidad de la financiación y los contratos.

La CBP y el cuerpo de ingenieros del ejército dijeron a The Guardian que la construcción se había suspendido en cumplimiento de la orden del presidente. “(Este cuerpo del ejército) ha suspendido el trabajo en todos los proyectos de infraestructura fronteriza para el Departamento de Defensa y el Departamento de Seguridad Interior hasta nuevo aviso. Bajo esta suspensión, los términos de los contratos aún requieren que los contratistas mantengan un sitio de trabajo seguro y protegido, pero todo el trabajo en el avance de la construcción ha sido suspendido”.

Sin embargo, el fin de semana pasado, defensores y fotógrafos encontraron equipos trabajando como de costumbre en múltiples sitios en Arizona, incluso dentro de parques nacionales y monumentos.

Es una mentira, vi enormes excavadoras sacando tierra en las laderas de las montañas, los equipos estaban tallando nuevas secciones en algunos lugares y moviendo bolardos de acero más cerca de los sitios de instalación “, dijo John Kurc, un cineasta y fotógrafo que ha estado documentando la construcción del muro desde California hasta Texas.

Los nativos americanos están acostumbrados a las promesas incumplidas del gobierno federal.

Los Tohono O’odham han residido en lo que ahora es el sur y el centro de Arizona y el norte de México desde tiempos inmemoriales. La compra de Gadsden de 1853 dividió sus tierras tradicionales y separó sus comunidades. Hoy, su reserva incluye 62 millas de frontera internacional, con 2,000 de sus 34,000 miembros en México.

Si bien el muro no atraviesa la reserva, la construcción destruyó antiguos senderos espirituales y múltiples sitios de entierro sagrado, así como vegetación como cactus centenarios, que son venerados por los miembros de las tribus.

Al igual que en Organ Pipe, el muro ha bloqueado al menos 50 flujos de agua y se han destruido unos 10,000 cactus sagrados maduros; sólo una fracción se trasplantó con éxito según lo prometido.

El año pasado, un grupo de manifestantes pacíficos fue reprimido con gases lacrimógenos y recibieron disparos con balas de goma. Algunos de ellos fueron detenidos mientras intentaban detener la destrucción de los lugares sagrados.

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“Como cuidadores de esta tierra, las plantas y nuestros hermanos y hermanas de cuatro patas, el daño causado por el trazo de un bolígrafo en nombre de la seguridad fronteriza se siente como un cuchillo afilado en nuestros corazones, es irreparable y duele más de lo que usted podría imaginarse”, dijo Verlon José, gobernador de los líderes tradicionales de los O’odham en México y ex vicepresidente de la Nación Tohono O’odham.

Tenemos un rayo de esperanza con la administración Biden, pero a esto debe seguir la acción, cancelar los contratos y consultar con ambientalistas y personas tribales, tal como la ley requiere que haga el gobierno federal, para que podamos comenzar a sanar la frontera”.