La población de tiburones y mantarrayas cayó en más de 70% en 50 años
Foto: Christel SAGNIEZ

La población global de tiburones y mantarrayas se redujo en más del 70% durante los últimos 50 años, determinaron algunos investigadores por primera vez, y explican que estas pérdidas masivas están llevando a varias especies hacia la extinción.

Un gran incremento en la pesca desde 1970 ha acabado con la abundancia de tiburones y mantarrayas en nuestros océanos, y muchas especies, como el tiburón martillo, se encuentran ahora en peligro de desaparecer, indica un estudio. La mitad de las 31 especies de tiburones oceánicos aparecen ahora en la lista de especies en peligro o en gran peligro de extinción de la International Union for Conservation of Nature. La mantarraya gigante también está en peligro.

“El declive no está parando, lo cual es un problema”, dijo Nathan Pacoureau, un investigador de la Simon Fraser University en Canadá y que es autor del estudio que aparece en Nature. “Todos nuestros océanos están devastados. Necesitamos adoptar medidas para evitar el colapso total, esto debería ser un llamado de atención para los diseñadores de políticas públicas”.

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Utilizaron una serie de estudios previos e información y los investigadores compilaron el primer censo global de tiburones y mantarrayas, y descubrieron que hay una reducción de 71% en comparación con 1970. Estas pérdidas podrían ser mayores en realidad, porque no hay información suficiente para rastrear la población hasta los 50, cuando comenzó la explosión de la pesca industrializada masiva.

Los tiburones y las mantarrayas resultan afectados  por los choques con los barcos, las perforaciones petroleras y de gas, y cada vez más por la crisis del cambio climático, pero los investigadores dicen que el exceso de pesca es la causa principal de esta dramática reducción. Ya antes se había calculado que los humanos matan 100 millones de tiburones al año, cantidad que no puede volver a cubrirse porque el ciclo reproductivo de los tiburones es muy lento.

Los pescadores matan por accidente a muchos tiburones cuando utilizan las redes para atrapar a otras criaturas marinas, pero también los pescan para hacer sopa de aleta de tiburón, lo que implica que les cortan las aletas y luego regresan sus cuerpos desvalidos al océano.

“La caída continua indica que no estamos protegiendo una parte vital de nuestros ecosistemas marinos del exceso de pesca, y eso dañará la salud de nuestros océanos si no hacemos algo al respecto”, dice la doctora Cassandra Rigby, una bióloga de la James Cook University en Australia que es coautora del estudio.

El estudio subraya que la administración de las pesqueras de todo el mundo es muy dispareja. La reducción de tiburones y mantarrayas en el Océano Atlántico empezó a estabilizarse en el año 2000 gracias a las medidas de conservación, y en el Océano Pacífico también empezó a controlarse. Pero en el Océano Índico, la abundancia del tiburón y la mantarraya se ha mantenido a la baja desde 1970, y se habla de un 84% de reducción en la población general a estas alturas.

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Muchas especies de tiburón son migratorias, lo que significa que su protección requiere de la cooperación de diferentes países, ya que mucha de la pesca dañina se realiza en las partes de mar abierto que no gobierna nadie. Los esfuerzos previos internacionales para erradicar las pérdidas han tenido poco impacto, aunque el exceso de pesca está en la lista de temas que se tocarán en la cumbre virtual de océanos y el clima que se realizará esta semana y en la que participará John Kerry, el nuevo enviado del clima de EU.

Los gobiernos necesitan reforzar sus “límites de pesca con base científica” tanto nacional como regionalmente para asegurar que los tiburones puedan mantener su rol de depredador en el ecosistema y como fuente de proteína de las comunidades más pobres, dijo Rigby. Mariah Pfleger, científica marina de Oceana, agregó que los países deberían prohibir la venta y comercio de aletas de tiburón. El grupo de conservación de los océanos está presionando a EU para que adopte esa prohibición, que Canadá ya adoptó en 2019.

“Los descubrimientos de este estudio son horribles, pero no son una sorpresa”, dijo Pleger. “Siempre hemos sabido que muchas especies de tiburones y mantarrayas no pueden sobrevivir a la presión de la pesca comercial extensa.