COP26: lo que queda por resolver en esta semana
Los negociadores tienen cinco días para llegar a los acuerdos necesarios para limitar el calentamiento global a 1.5°C. Foto: The Observer

Los países que no han presentado planes nacionales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero acordes con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C deben ser obligados a regresar todos los años al foro de negociaciones a partir de este momento, declararon los países en desarrollo en vísperas de las negociaciones decisivas de la cumbre climática COP26.

Según los cálculos de la ONU, los compromisos actuales son insuficientes y conducirían a un calentamiento de 2.7°C. Sin embargo, en virtud del Acuerdo de París, los países solo deben aumentar sus compromisos, conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN), cada cinco años, y el próximo plazo vence en 2025. Los países en desarrollo señalan que este plazo es demasiado largo.

Lia Nicholson, líder negociador de la Alianza de Pequeños Estados Insulares, comentó a The Guardian: “Los principales emisores tienen que intensificar su acción climática ahora, no en 2025, respaldados por medidas concretas como poner fin a las subvenciones para los combustibles fósiles en los próximos años. Es necesario que la financiación climática sea más accesible para que los países en desarrollo tomen medidas climáticas más ambiciosas, a través de subvenciones y no de deudas. Es hora de ponerse a trabajar y cumplir nuestros grandes compromisos”.

Sin embargo, el secretario de Medio Ambiente del Reino Unido, George Eustice, sugirió en una entrevista con Times Radio el domingo que no se incluiría en la decisión final de la COP26 el compromiso de que los países regresen al foro con nuevas promesas.

Christiana Figueres, la ex jefa de la ONU para el clima que supervisó el Acuerdo de París, comentó a The Guardian que era posible que los países regresaran cada año en virtud del Acuerdo de París, y que en Glasgow se debería acordar un plan para que esto ocurriera.

“Los países más vulnerables han solicitado un informe anual sobre una mayor ambición para todos los gobiernos, especialmente para los principales países emisores. Esto podría realizarse como un nuevo componente regular de la COP anual, y está permitido bajo el Acuerdo de París”, explicó. “[Esto] debería formar parte del resultado acordado de la COP26”.

El Foro de Vulnerabilidad Climática, formado por 55 países en desarrollo más afectados por las consecuencias de la crisis climática, también solicitó a la cumbre un “Pacto de Emergencia de Glasgow”, que incluiría la exigencia de que todos los países informen anualmente sobre sus reducciones de emisiones, de forma voluntaria.

“La emergencia climática requiere una revisión anual, y no solo cada cinco años”, dijo Saleemul Huq, director del Centro Internacional de Cambio Climático y Desarrollo de Bangladesh.

Ed Miliband, secretario de Economía en la sombra del Partido Laborista y veterano de la COP en Copenhague en 2009, añadió: “Si George Eustice representa la postura del Gobierno, resulta profundamente preocupante y no se puede permitir que se mantenga. Todas las pruebas sugieren que dejaremos Glasgow con un abismo entre donde nos encontramos y donde necesitamos estar para reducir las emisiones globales a la mitad durante esta década y mantener el 1.5°C. Si el mundo decide no revisar los compromisos sobre la reducción de las emisiones a la mitad hasta 2025, supondrá un golpe devastador para las perspectivas de mantener vigente el 1.5°C”.

Otros han calculado que el calentamiento podría reducirse a 1.9°C o 1.8°C, atendiendo a los demás compromisos asumidos al margen del Acuerdo de París, sin embargo, estos resultan controvertidos, ya que se basan en muchas suposiciones no comprobadas sobre el cumplimiento de promesas voluntarias, y en ocasiones vagas, por parte de los países. Los países en desarrollo insisten en que solo se puede confiar en las promesas realizadas a través de la ONU.

El debate sobre el momento en que los países deben regresar al foro, conocido como la cuestión de la aceleración o el mecanismo de trinquete, es uno de los principales puntos de fricción para un posible acuerdo con el que la presidencia del Reino Unido está intentando llegar en la segunda semana de las conversaciones en Glasgow.

La primera semana estuvo marcada por los anuncios de acuerdos sobre la preservación de los bosques, el impulso a la financiación contra el cambio climático por parte del sector privado y la eliminación progresiva del carbón. La segunda semana se centrará en algunos de los aspectos más difíciles de las conversaciones, como las cuestiones relacionadas con el mecanismo de trinquete y:

  • La regulación de la forma en que los países miden e informan sobre sus emisiones.
  • Cómo y si el comercio de carbono puede desempeñar un papel en el cumplimiento de los compromisos de los países, según el artículo 6 del Acuerdo de París.
  • Cómo se puede ayudar a los países a adaptarse a los efectos de la crisis climática, y cómo pueden recibir ayuda financiera para cualquier efecto que sea demasiado grave como para adaptarse, lo que se conoce como pérdidas y daños.

Sin embargo, ya están apareciendo grietas en la buena voluntad y el enfoque constructivo que parecía caracterizar la primera semana de las conversaciones.

Greenpeace acusó a Arabia Saudita de liderar los esfuerzos para asegurar que quedara fuera de la mesa un compromiso sobre la aceleración de la revisión de las CDN. Jennifer Morgan, directora ejecutiva, dijo que se trataba de un comportamiento familiar del productor petrolero:

“Arabia Saudita se encuentra en el tablero de ajedrez, manipulando las piezas en un esfuerzo por detener un resultado que mantenga 1.5°C al alcance. Otros gobiernos deben aislar actualmente a la delegación saudí si desean que esta COP sea exitosa para todos, no solo para los intereses de los combustibles fósiles”.

Mohamed Adow, director del centro de estudios Power Shift Africa, advirtió que los países en desarrollo no aceptarían un resultado deficiente. Criticó a los países ricos por no haber aportado 100 mil millones de dólares a los países pobres en concepto de financiación climática, un objetivo que originalmente se fijó para 2020 y que ahora parece que solo se cumplirá en 2023.

Y advirtió: “El ánimo de los países en desarrollo es sombrío. Es necesario avanzar realmente en la financiación para la adaptación y en la creación de un mecanismo de pérdidas y daños para atender esas necesidades cada vez mayores. Si no lo conseguimos, los países en desarrollo se preguntarán por qué se molestaron en venir”.