Las peores predicciones de expertos sobre la pandemia
Una epidemióloga creía que la pandemia supondría el fin de esta "asquerosa" tradición. Pero no fue así. Foto: Andrew Olney/Getty Images

La pandemia del coronavirus ha demostrado ser un experimento de conjeturas informadas. Expertos en casi todos los campos, desde la salud pública y el sector inmobiliario hasta la economía y el trabajo, han ofrecido predicciones sobre cómo el virus afectaría al mundo, profecías bien intencionadas que estaban casi aseguradas.

La primera, en abril de 2020, provino del Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, cuando pronosticó el fin de los apretones de manos: “No creo que debamos volver a darnos la mano nunca más, para ser sinceros”. Los saludos físicos solo fueron el principio. A medida que avanzaba la pandemia, los expertos predijeron el fin de los abrazos, de las oficinas, de las ciudades, de la ropa de oficina, de las muestras de cosméticos en las tiendas, del co-working, de las albercas de pelotas, de soplar las velitas de un pastel de cumpleaños. Aunque algunas conjeturas se han cumplido, el Covid-19 sería una batalla de años y no un bache de dos semanas para aplanar la curva en la crónica de la historia de la humanidad, otras (por ejemplo: la desaparición de los apretones de manos) han demostrado lo contrario.

Con más de 18 meses de retrospectiva, los mismos expertos que previeron la desaparición de varios aspectos de la vida repasan sus predicciones y reflexionan sobre lo que se cumplió, lo que no se cumplió y lo que nunca esperaron.

Predicciones que nunca se cumplieron

El fin de las velitas en un pastel de cumpleaños

La Dra. Susan Hassig, profesora asociada de epidemiología en la Universidad de Tulane, nunca fue fan de soplar las velitas de un pastel de cumpleaños. Como contó Hassig al New York Times el pasado mes de agosto, ella creía que la pandemia supondría el fin de esa “asquerosa” tradición. Ahora, reconoce que sus expectativas no son más que eso.

La gente está tan comprometida con esta tradición tan arraigada que los usuarios de TikTok y otros han compartido soluciones creativas para mantener vivas las velitas de cumpleaños. En Nueva Orleans, donde vive Hassig, ha observado un aumento de las fiestas de cumpleaños infantiles al aire libre en el último año, sobre todo a través de fotos en Facebook, con pastel y canciones.

Pero la predicción de Hassig no estaba del todo equivocada. Ha observado que, en lugar de un pastel lleno de velitas, el niño que cumple años suele recibir su propio cupcake con una vela. “Soplan la velita del cupcake y no el pastel que todos van a comer”, explica Hassig.

La desaparición de los espacios de co-working

Cuando la primera ola de la pandemia cerró oficinas en todo el mundo, algunos expertos pronosticaron el fin de empresas de cotrabajo como WeWork y The Wing. Peter L Curry, socio de Farrell Fritz, un despacho de abogados de Nueva York que trabaja en casos inmobiliarios, fue uno de ellos. “Siempre habrá una necesidad [de espacios de cotrabajo], pero no en la medida en que se estaban rentando y presentando al público”, dijo Curry a Marketplace en abril de 2020.

En cambio, el auge del trabajo flexible ha impulsado un aumento de la demanda de espacios de cotrabajo. La empresa de inversión y servicios inmobiliarios comerciales CBRE descubrió en una encuesta realizada el año pasado que el 86% de las empresas encuestadas preveía utilizar espacios de oficina flexibles en el futuro. En su discurso en la cumbre virtual de Bloomberg Businessweek en mayo, el jefe de WeWork comentó que la demanda de los clientes era más alta que antes de la pandemia, y que los ingresos alcanzaban los niveles de 2019 y 2020. En ciudades como Nueva York, los trabajadores remotos que buscan un cambio de escenario están ocupando escritorios en una selección ampliada de espacios de cotrabajo.

Sin embargo, Curry se aferra a su pronóstico sobre la pandemia.

“Creo que el hecho de que la gente pueda entrar y salir de los espacios de cotrabajo y de las oficinas compartidas y abarrotadas es algo que pertenece al pasado”, señala Curry. El regreso de los trabajadores a la oficina ha supuesto una dificultad para los empleadores, a pesar de los mandatos sobre el uso de cubrebocas y vacunas, comentó, y es posible que algunos compañeros de trabajo se muestren recelosos de entrar a un espacio compartido en el que no pueden tener garantías de las precauciones que toman sus compañeros de oficina, si es que las toman. “Creo que va a ser muy difícil que el espacio de co-working siga siendo tan viable“.

Olvídense de las muestras de cosméticos en las tiendas

Cuando se creía que el virus se propagaba principalmente a través de las superficies, era lógico evitar objetos de alto contacto como las manijas de las puertas, los barandales del metro y las muestras de cosméticos en las tiendas de belleza. Pero, por desgracia, los probadores han regresado a tiendas como Ulta Beauty y Sephora.

“Sigo pensando que debemos ser precavidos con muchos aspectos relacionados con las muestras de productos en las tiendas”, dice la doctora Nada Elbuluk, dermatóloga titulada y profesora adjunta de dermatología en la Facultad de Medicina Keck de la USC. El verano pasado, Elbuluk comentó a Allure que creía que las muestras de productos de belleza se habían terminado para siempre. Aunque no fue así exactamente, señala que la pandemia impulsó a muchas empresas a crear productos de muestra más higiénicos.

“Hay empresas que han fabricado muchas muestras individuales, de tipo desechable”, señala Elbuluk. “Eso ha cambiado la forma en que se ofrecen las muestras, mientras que antes podía ser un frasco o dos personas podían apretar un cepillo individual”.

La muerte de las ciudades

Al principio de la pandemia, la narrativa inmobiliaria predominante era que la gente estaba huyendo de las ciudades hacia prados suburbanos más verdes. Omer Reiner, agente inmobiliario autorizado y presidente de FL Cash Home Buyers, predijo que con el aumento del trabajo a distancia y el deseo de contar con más espacio, muchos abandonarían la vida en la ciudad para siempre.

Se equivocó. Un pequeño grupo de ciudades, incluyendo Jacksonville, Memphis y Atlanta, experimentaron un aumento de los alquileres de oficinas y departamentos durante la pandemia, mientras que el tráfico de restaurantes aumentó considerablemente en el Área de la Bahía, Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Boston.

“No solo están regresando las ciudades”, comenta Reiner, “sino que incluso Nueva York y San Francisco están regresando tras las afirmaciones de que se convertirían en ciudades fantasma”.

Predicciones que se han cumplido

Un lento restablecimiento de los viajes en avión

A principios del año pasado, durante los confinamientos y las prohibiciones de viajar, algunos expertos en viajes predijeron un lento retorno a la actividad aérea que existía antes de la pandemia, una contradicción con el optimismo inicial de que el “aplanar la curva” de la pandemia en un plazo de dos semanas permitiría que la vida regresara a la “normalidad”. Uno de esos expertos fue Gary Leff, fundador del blog de viajes View from the Wing. En su blog, Leff planteaba la hipótesis de que los viajes, tanto de negocios como de placer, no alcanzarían los niveles anteriores a la pandemia al menos hasta que se dispusiera ampliamente de una vacuna.

Leff acertó en gran medida. Las cifras de los puestos de control de la TSA siguen siendo inferiores a las cifras de 2019 y las restricciones de viaje que aún existen dificultan los vuelos internacionales.

Al principio, decía que no eran dos semanas”, cuenta Leff. “Eso fue lo más acertado, que íbamos a tener muchas turbulencias”.

La ropa de oficina formal es cosa del pasado

Antes de la pandemia, las oficinas ya estaban adoptando códigos de vestimenta más relajados, cambiando los sacos de traje por suéteres y zapatos deportivos en lugar de tacones. Algunos expertos en moda predijeron que el cambio al trabajo a distancia, y la consiguiente adopción de ropa de descanso durante todo el día, acabaría oficialmente con los días de vestirse de traje para ir a la oficina.

La estilista y personal shopper Jessica Cadmus fue una de las personas que expresó sus dudas iniciales sobre la supervivencia de la ropa de trabajo rígida, en una entrevista con la CNN.

Muchos de sus clientes, que son financieros de alto nivel y gestores de fondos de cobertura, le han dicho a Cadmus que el estilo de sus oficinas después de la pandemia es un revoltijo: algunos empleados van en pantalones de mezclilla, otros en ropa de negocios. En general, no prevé que una masa crítica de trabajadores se vista de etiqueta para ir a la oficina en un futuro próximo.

“Creo que nunca regresaremos a los niveles anteriores al Covid-19 [de vestimenta formal en la oficina]”, dice Cadmus, “lo que me resulta angustioso”.