Los investigadores identifican a 102 estudiantes que murieron en un internado para nativos americanos en Nebraska
Imagen de una clase de quinto grado en el internado Genoa US Indian Industrial School en Nebraska en 1910. Foto: Archivos Nacionales y Administración de Documentos

Los investigadores indican que han identificado a más de 100 estudiantes que murieron en un estricto internado para nativos americanos en Genoa, Nebraska. Continúa la búsqueda del cementerio donde se cree que muchos fueron enterrados.

El gobierno federal gestionó el internado Genoa US Indian School entre 1884 y 1934. Los castigos brutales y los trabajos pesados eran habituales para los alumnos, un gran número de los cuales fueron apartados de sus familias y tierras natales en contra de su voluntad, se les prohibió hablar las lenguas tribales y fueron obligados a convertirse al cristianismo en un esfuerzo por subyugar o eliminar la cultura india.El anuncio del Proyecto de Reconciliación Digital de la Escuela India de Genoa (Genoa Indian School Digital Reconciliation Project), una colaboración entre la Universidad de Nebraska-Lincoln (UNL), la Fundación de la Escuela India de Estados Unidos de Genoa (Genoa US Indian School Foundation) y los descendientes y representantes de cinco tribus de Nebraska, forma parte de los avances más significativos desde que se inició el proyecto en 2017.

De acuerdo con los investigadores, se recopilaron los nombres de 102 estudiantes fallecidos a partir de fuentes como archivos de periódicos y boletines informativos escolares, indicando que los registros oficiales quedaron destruidos o dispersos cuando el internado cerró sus puertas.

Aunque es probable que algunos nombres estén duplicados, el número de fallecidos del internado, que registró a miles de personas de más de 40 naciones tribales en sus 50 años de historia, probablemente sea mucho mayor, señaló Margaret Jacobs, profesora de historia de la UNL y codirectora del proyecto.

Comentó que se publicarán los nombres tras consultarlo con los líderes tribales y después de haber agotado los esfuerzos para localizar a los familiares vivos de los fallecidos.

“Estos niños murieron en el internado“, dijo Jacobs al Omaha World-Herald. “No tuvieron la oportunidad de regresar a casa. Creo que los descendientes tienen derecho a saber qué les ocurrió a sus antepasados”.

Algunos de los alumnos, de entre cuatro y 22 años, murieron en accidentes, ahogados o por disparos y, en un caso, al parecer, tras ser arrollados por un tren de carga. Sin embargo, la mayoría murió por enfermedades. La tuberculosis y la neumonía abundaron en el sistema federal de internados indios creado en la década de 1860 con la intención de educar a los jóvenes de las tribus en el idioma inglés.

El sistema tomó un giro oscuro en 1879, cuando un general de brigada del ejército estadounidense, Richard Henry Pratt, fundó el internado Carlisle Indian Industrial School de Pensilvania, el primer internado para nativos americanos situado fuera de la reserva, con el lema: “Mata al indio, salva al hombre”.

En una época difícil, miles de niños fueron obligados a dejar a sus familias y a viajar a internados en otros estados, para “alejarlos de las influencias tribales”. Muchos profesores obligaban a los alumnos a hablar únicamente en inglés y muchos internados impusieron normas de estilo militar. Les cortaron las trenzas y les pusieron nombres “blancos”.

Algunos graduados dijeron que se beneficiaron de la experiencia y de las oportunidades educativas que no habrían recibido de otro modo, no obstante, otros numerosos relatos constatan la dura disciplina, el abuso y la explotación, indica el proyecto de Genoa.

Un descendiente afirma que su bisabuela se quedó ciega mientras estudiaba en Genoa, probablemente porque le restregaron jabón de lejía en los ojos como castigo.

La búsqueda del cementerio del internado continúa en colaboración con la Comisión de Asuntos Indígenas de Nebraska y la secretaría estatal de arqueología. Los mapas de la década de 1920 marcaban un terreno del campus de 258 hectáreas en el que se creía que existía, sin embargo, el radar de penetración en el suelo no ha logrado encontrar ninguna tumba, comentaron los responsables del proyecto.

“Si no somos capaces de encontrarlas, creo que tenemos que hacer algo para reconocer que perdieron la vida ahí”, dijo Judi gaiashkibos, ciudadana de la tribu ponca y directora ejecutiva de la comisión, al World-Herald.

El problemático legado de los internados para nativos americanos se convirtió en el centro de atención del gobierno de Joe Biden en junio, cuando la secretaria de Interior, Deb Haaland, anunció una investigación sobre las “horribles políticas de asimilación”.

Se produjo tras el descubrimiento de las tumbas de más de 200 niños en un internado indígena en Canadá en mayo. En Estados Unidos, Haaland, miembro de la tribu Laguna Pueblo, comentó que sus abuelos maternos fueron algunos de las personas que fueron trasladadas de manera forzosa, su abuelo al internado de Carlisle.

“Muchos estadounidenses pueden sentirse alarmados al saber que Estados Unidos tiene una historia de separar a los niños nativos de sus familias en un esfuerzo por erradicar nuestra cultura y borrarnos como pueblo”, escribió Haaland en una columna de opinión en el Washington Post.

“Es una historia que debemos aprender si nuestro país desea sanar de esta trágica época”.
La Federal Indian Boarding School Truth Initiative investigará las denuncias sobre los abusos y colaborará en los esfuerzos por localizar los lugares de entierro.

“Espero que algo bueno salga de esto”, dijo gaiashkibos. “Tal vez encontremos alguna forma de recuperar el lenguaje, de restaurar parte de la cultura que nos fue arrebatada”.

“Todo el mundo tiene que conocer estas historias y decir: ‘Estados Unidos hizo esto y nosotros podemos mejorar’”.