El trabajo doméstico vuelve a recaer en las madres después de la suspensión del confinamiento por Covid-19

Las parejas sin hijos consiguieron mantener un reparto más equitativo del trabajo doméstico después del comienzo de la pandemia en comparación de las parejas con hijos, según un nuevo estudio que examina las repercusiones sociales derivadas de la crisis.

La repercusión inmediata del confinamiento en marzo del año pasado sí provocó un reequilibrio respecto al trabajo doméstico entre hombres y mujeres. Esto llevó a algunas personas a tener la esperanza de que una de las peculiaridades de la llegada del Covid-19 fuera un impulso de la igualdad en el hogar.

Sin embargo, esta tendencia a que los hombres asumieran más trabajo doméstico se desvaneció rápidamente en el caso de las parejas con hijos, debido al cierre de escuelas y guarderías. En comparación, las parejas sin hijos mantuvieron un reparto más equitativo del trabajo doméstico.

Los investigadores señalaron que es posible que la diferencia entre ambos se deba en parte a un prejuicio que considera que las mujeres se ven más afectadas por el cierre de escuelas. Es más probable que las madres tengan que interrumpir su trabajo para ocuparse del cuidado de los niños y de la educación en casa.

El estudio, realizado por investigadores de Bristol y Berlín, utilizó datos de una encuesta que incluyó a más de 2 mil parejas de entre 24 y 54 años. Analizaron los cambios de comportamiento entre marzo y septiembre de 2020, un periodo que abarcó el primer confinamiento. Después de ese confinamiento, el porcentaje de trabajo doméstico realizado por las mujeres disminuyó inicialmente para todos los tipos de parejas, aunque de forma más notoria para las parejas con un hijo pequeño. Aumentó ligeramente en mayo y volvió a disminuir en junio. Sin embargo, en septiembre de 2020, las parejas con hijos pequeños, las que tenían hijos mayores y las que no tenían hijos presentaban diferencias en cuanto al reparto del trabajo doméstico.

“Las parejas con hijos en edad escolar y las parejas con un hijo de 0 a 5 años ya estaban retrocediendo con claridad hacia un reparto más tradicional por género del trabajo doméstico, aunque todavía por debajo de los niveles de referencia antes del confinamiento a nivel nacional en marzo de 2020”, señala el estudio. “Las parejas sin hijos que viven en casa mantenían un reparto más equitativo del trabajo doméstico”.

Susan Harkness, profesora de política pública en la Universidad de Bristol, dijo que el estudio desvaneció aún más las primeras esperanzas de que se hubiera producido algún impulso para la igualdad a partir de los cambios sociales forzados que creó la pandemia. “Se intentó dar una visión más positiva [de las repercusiones de la pandemia en el trabajo doméstico], de que tal vez el trabajo remoto sería bueno para la igualdad de género, y que veríamos algún tipo de consecuencias positivas”, comentó. “Los hombres pueden comenzar a realizar el trabajo doméstico si tienen más posibilidades de estar en casa”.

“Hubo una transición de corto plazo, pero si pensamos en si esos cambios persisten y repercuten en las normas de género, no es lo que observamos. Los padres tienen más probabilidades de reincorporarse al trabajo más rápidamente que las madres, por ejemplo, por lo que las madres se pueden quedar atrás en términos de reincorporación, post-Covid-19. Cuando cierran las escuelas, aumentan la carga de las mujeres. Y creo que esa es una historia bastante evidente que surge de esta pandemia”.

Los datos oficiales anteriores sugieren que las mujeres soportaron mucho más el peso de la educación en casa durante el segundo confinamiento en comparación con el primero. Los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas revelaron en ese momento que el 67% de las mujeres y el 52% de los hombres se encargaban de la educación de sus hijos en casa. Un mayor número de mujeres señaló que la educación en casa repercutía negativamente en su bienestar, con un 53% que tenía problemas en comparación con el 45% de los hombres. Otra encuesta realizada a principios de este año también sugirió que las niñas y las jóvenes de entre 14 y 24 años asumieron la responsabilidad de la mayoría del trabajo doméstico durante la pandemia, dejándolas con menos tiempo para dedicarse a su educación.

Harkness comentó que la investigación destacaba la obstinación de las divisiones de género, tal y como se reflejaba en las diferencias en el empleo y la remuneración al iniciar la pandemia. El año pasado, el Institute for Fiscal Studies reveló que en 2019 la mujer promedio en edad activa en el Reino Unido ganaba un 40% menos que su homólogo masculino. Descubrió que la diferencia de ingresos era de aproximadamente 13 puntos porcentuales menos que a mediados de la década de 1990, pero que se podía explicar que más de tres cuartas partes de la reducción se debían al rápido aumento del nivel educativo de las mujeres. Las mujeres en edad activa dejaron de tener cinco puntos porcentuales menos y ahora tienen cinco puntos porcentuales más de probabilidades de tener un título universitario que los hombres.