Muchos pacientes hospitalizados por Covid-19 no se sienten plenamente recuperados un año después, estudio
El personal médico atiende a un paciente de Covid-19 en una unidad de cuidados intensivos en Colmar, Francia. Foto: Yves Herman/Reuters

Menos de uno de cada tres pacientes que presentan síntomas prolongados de Covid-19 después de haber sido hospitalizados a causa de la enfermedad dicen sentirse completamente recuperados un año después, según un estudio que ofrece nuevos conocimientos para posibles tratamientos.

Conforme se ha desarrollado la pandemia, un creciente número de investigaciones ha revelado que el Covid-19 no solo causa problemas de salud a corto plazo, sino que también tiene efectos a largo plazo. Ahora, un estudio revela que muchas de las personas que presentaban síntomas prolongados después de su hospitalización mostraban poca mejoría, ya que su estado de salud es similar a los 12 meses después de haber sido dados de alta en comparación con los siete meses anteriores.

“Solo uno de cada tres participantes se sentía completamente recuperado al cabo de un año”, señaló la Dra. Rachel Evans, una de las codirectoras del estudio post-hospitalización Covid-19 -o Phos-Covid-, dirigido por el Centro de Investigación Biomédica de Leicester del Instituto Nacional de Investigación de la Salud (NIHR), aunque el equipo señala que la falta de datos significa que la cifra podría ser tan baja como dos de cada diez o tan alta como seis de cada diez.

La investigación -que aún debe ser revisada por pares- revela la forma en que el equipo recopiló datos autoreportados y mediciones objetivas de la salud, como el rendimiento físico y la función de los órganos, entre 2 mil 320 adultos aproximadamente cinco meses después de haber sido dados de alta del hospital después de haber tenido Covid-19. Posteriormente, analizaron datos similares de 924 participantes un año después de haber sido dados de alta, 807 de ellos incluidos en el seguimiento anterior.

Entre los cinco meses y el año posterior al alta, el porcentaje de participantes que dijeron sentirse recuperados siguió siendo muy similar -algo menos del 30% a los 12 meses-, al igual que la prevalencia de síntomas como la dificultad respiratoria, la fatiga y el dolor. Se observó poca o ninguna mejora en aspectos como la función de los órganos, la función física y el deterioro cognitivo -o “niebla cerebral”-, y aproximadamente uno de cada 10 participantes presentaba un grado significativo de este último aspecto 12 meses después del alta.

“Desafortunadamente, no observamos mejoras al año en comparación con la situación de las personas a los cinco meses después de ser dadas de alta”, señaló Evans.

El trabajo posterior del equipo reveló que los participantes quedaban agrupados en uno de los cuatro “grupos”: síntomas muy graves, síntomas graves, síntomas leves y aquellos con niebla cerebral grave y otros síntomas moderados. Mientras que aquellos que se encontraban en el grupo “leve” reportaron un promedio de cuatro síntomas, quienes se encontraban en el grupo muy grave reportaron aproximadamente 20 síntomas.

Evans comentó que el equipo detectó cambios mínimos o nulos en los resultados de salud entre los cinco meses y el año en los cuatro grupos, mientras que los cuestionarios completados por los participantes en los que calificaban su salud en comparación con la forma en que la consideraban antes de la hospitalización, revelaron un descenso significativo en la calidad de vida relacionada con la salud a los cinco meses -con un impacto mayor para los síntomas prolongados más graves- y posteriormente muy pocos cambios al año.

El estudio no puede demostrar la causa de los síntomas prolongados, y destacó la necesidad de adoptar enfoques para mejorar el deterioro mental y físico de los pacientes. Sin embargo, el equipo descubrió que ser mujer, tener obesidad, no poder caminar más que una distancia muy corta y tener niveles elevados de ciertas proteínas inflamatorias en la sangre -en comparación con el grupo leve- estaban relacionados con la aparición de síntomas muy graves. También se observó que algunas de las proteínas inflamatorias eran elevadas en las personas con niebla cerebral grave.

Chris Brightling, profesor de medicina respiratoria de la Universidad de Leicester e investigador principal del estudio, dijo que el equipo está intentando descifrar si la autoinmunidad puede ser un factor determinante, y añadió que se podrían probar medicamentos antiinflamatorios para comprobar si son útiles para la mejora del paciente.

Evans añadió que el control del peso y aumentar la distancia que uno recorre a pie son otras áreas que se pueden explorar como posibles intervenciones.

“Uno de los mensajes clave que nos interesa transmitir es que ninguno de nosotros piensa que el Covid-19 prolongado tiene un mecanismo y un tratamiento”, señaló Evans. “Necesitamos que los grupos definan su problema en concreto, y después dirigir el tratamiento acorde”.