Las pastillas contra el Covid-19 son ‘muy prometedoras’, pero ¿cuáles son los retos que plantea su uso?
En el caso de las personas consideradas con alto riesgo de padecer una enfermedad grave, se descubrió que el paxlovid tenía una eficacia del 89% cuando lo tomaban dentro de los tres primeros días de los síntomas. Foto: PFIZER/Reuters

La existencia de un medicamento eficaz y ampliamente disponible para tratar el Covid-19 supondría un gran avance en el control de la pandemia, sin embargo, los dos antivirales recientemente autorizados en Estados Unidos incluyen algunas advertencias importantes, entre ellas las poca disponibilidad y el uso exclusivo entre las personas con alto riesgo de enfermedad grave y muerte.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) autorizó la semana pasada el uso de la pastilla paxlovid de Pfizer y el molnupiravir de Merck y Ridgeback Biotherapeutics. Estas pastillas podrían suponer un punto de inflexión para las personas más vulnerables, ya que las pueden tomar en casa dos veces al día durante cinco días para evitar la hospitalización y la muerte. En el caso de las personas consideradas de alto riesgo de enfermedad grave, se comprobó que paxlovid tiene una eficacia del 89% cuando lo toman dentro de los tres primeros días de los síntomas y una eficacia del 88% en los cinco primeros días.

Andrew Pekosz, profesor de microbiología e inmunología en Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, describió las pastillas como “muy prometedoras”.

“Existe un papel importante para estas pastillas en términos de limitar la enfermedad severa”, dijo Pekosz. “Solo que será un reto usarlas de manera efectiva”.

Esos retos incluyen el hecho de que las existencias del tratamiento de Pfizer son muy limitadas, mientras que el de Merck es menos eficaz de lo previsto. Y las pastillas no son para todo el mundo.

Ambos tratamientos únicamente se administrarán a personas con alto riesgo de ser hospitalizadas o de morir a causa del Covid-19, es decir, los grupos de población estudiados en los ensayos clínicos. En el caso del tratamiento de Merck, no se administrará a niños ni a embarazadas. No se recomienda el uso de las pastillas de Pfizer en personas con problemas hepáticos o renales, y puede ocasionar que otros medicamentos funcionen de forma diferente durante el transcurso del tratamiento.

También está la cuestión relativa al acceso a las mismas. Es necesario tomar las pastillas lo antes posible después de una prueba positiva, y puede ser difícil encontrar pruebas en algunos de los lugares más afectados, y los resultados suelen tardar días en llegar. Además, solo se puede obtener el tratamiento mediante una receta médica o de un trabajador de salud, lo que limita el número de personas que pueden conseguirlo.

Asimismo, este mes solo estarán disponibles 65 mil dosis del tratamiento más eficaz de Pfizer, mientras que en enero llegarán otras 200 mil dosis en medio de un aumento previsto de cientos de miles de casos a medida que se propague la variante ómicron. Washington DC, por ejemplo, solo recibirá una cantidad suficiente para 120 personas, a pesar de tener el índice más alto de casos nuevos en el país.

“Va a ser muy, muy limitado en términos de poder conseguirla”, comentó Pekosz.
Y es probable que esa escasez persista a corto plazo. La producción de los antivirales es compleja y se necesitará de seis a ocho meses para aumentar la producción, mientras que Pfizer prevé fabricar 120 millones de dosis del tratamiento en 2022.

El gobierno de Estados Unidos pidió por adelantado 10 millones de dosis del tratamiento de Pfizer y 3 millones del tratamiento de Merck. Al igual que las vacunas y los anticuerpos monoclonales, la administración de los antivirales comprados por el gobierno será gratuita.
Más allá del suministro, otro reto de paxlovid serán las reacciones entre medicamentos. No todos los medicamentos resultan afectados, pero algunos -ciertos medicamentos para el corazón y anticoagulantes, por ejemplo, así como suplementos herbales como la hierba de San Juan- se podrían ver afectados por el tratamiento. Las personas que reciban el medicamento de Pfizer tendrán que colaborar estrechamente con sus médicos para supervisar estas interacciones entre medicamentos.

El tratamiento de Merck estará más disponible al principio, no obstante, solo redujo la hospitalización en un 30% entre los pacientes de alto riesgo.

“No se trataba de una pastilla mágica, sin duda”, comentó Peter Anderson, profesor de ciencias farmacéuticas en la Universidad de Colorado.

El tratamiento de Merck está destinado únicamente a los adultos, porque podría interferir en el crecimiento de los huesos y los cartílagos de los niños. Tampoco se recomienda para las embarazadas, porque los estudios en animales mostraron que se podrían producir algunos efectos en el feto. Los hombres que deseen formar una familia deben esperar 90 días después del tratamiento, señaló Anderson.

“Este medicamento funciona mediante la introducción de mutaciones y errores en esa replicación del material genético, y la preocupación radica en que podría ser potencialmente lo mismo para la replicación del material genético en los gametos, o en los espermatozoides y los nuevos embriones”, explicó Anderson.

Se utilizará el molnupiravir como una herramienta adicional “limitada a situaciones en las que otros tratamientos autorizados por la FDA contra el Covid-19 son inaccesibles o no son clínicamente apropiados”, señaló Cavazzoni.

Es probable que se añadan otros tratamientos para combatir el Covid-19.

El mismo día en que se autorizó el tratamiento de Pfizer, un estudio sobre el remdesivir publicado en el New England Journal of Medicine descubrió que el antiviral de tres días es muy eficaz para evitar la hospitalización y la muerte si se administra al principio de la enfermedad.

El gobierno estadounidense también está encargando una mayor cantidad de sotrovimab, los anticuerpos monoclonales de GlaxoSmithKline y Vir Biotechnology que actúan contra la variante ómicron. Recientemente se envió el último pedido de sotrovimab, sin embargo, Estados Unidos está encargando un millón de dosis adicionales, de las que 300 mil estarán disponibles en enero.

Los expertos destacaron que es necesario utilizar los tratamientos contra el Covid-19 como complemento de las vacunas, no en lugar de ellas. Son especialmente importantes para las personas que no pueden recibir la vacuna o que no responden bien a ella, como es el caso de las personas inmunocomprometidas y las personas de edad avanzada.

A Pekosz le preocupa que los pacientes tengan expectativas poco realistas sobre los antivirales. “Tenemos que ser claros con la gente sobre cuáles son sus expectativas. Estos medicamentos evitarán que la gente vaya al hospital. No harán que se sientan mejor al día siguiente de tomarlos. No reducirán los síntomas”, señaló.

“Simplemente te mantendrán fuera del hospital, un aspecto increíblemente importante para los grupos de alto riesgo”, dijo Pekosz, proporcionando “un arma más para ayudar a reducir el número de casos de enfermedad grave, las hospitalizaciones y las muertes derivadas del Covid-19”.

Estos medicamentos deberían funcionar bien contra la variante ómicron y las demás variantes nuevas, ya que, a diferencia de las vacunas, no se enfocan en la parte del virus que tiende a evolucionar.

Se ha expresado la preocupación de que el medicamento de Merck, cuyo funcionamiento consiste en forzar al virus a mutar hasta que deje de ser eficaz, pueda propiciar la aparición de nuevas variantes. Sin embargo, los expertos creen que esto es poco probable.

“En realidad es como si el medicamento antiviral se limitara a darle un martillazo a varias partes del virus y a romper varias partes del genoma viral”, señaló Pekosz. De hecho, el molnupiravir recibió el nombre de Mjölnir, el mítico martillo de Thor. “Por tanto, el riesgo de que surjan mutaciones que den lugar a otras variantes preocupantes procedentes de las personas que reciban estos medicamentos es probablemente mínimo”.

Sin embargo, a Pekosz le preocupa que el virus evolucione hasta volverse resistente a estos tratamientos, como ya ocurrió con algunos anticuerpos monoclonales y, en un estudio, con el remdesivir. La administración de una mezcla de diferentes medicamentos, en lugar de un solo tipo de antiviral, podría prevenir la resistencia del virus, indicó.

“Este es un punto en el que el gobierno federal puede intervenir realmente y negociar algunos acuerdos entre las empresas farmacéuticas, para lograr que colaboren en la elaboración de cócteles de varios medicamentos”, dijo Pekosz.

Mientras tanto, estos tratamientos representan un “avance muy importante”, señaló Anderson. “Ahora tenemos un tratamiento realmente eficaz para las personas que más nos preocupan”.
Si las personas en riesgo pueden acceder a los tratamientos rápidamente, “antes de que el virus tenga la oportunidad de afianzarse, básicamente se puede detener la replicación”, dijo. “Puedes salvar a esa persona… Es un gran acontecimiento”.