Juicio de Elizabeth Holmes: el jurado declara culpable de cuatro cargos de fraude a la fundadora de Theranos
La fundadora de Theranos y exCEO Elizabeth Holmes tomada de la mano de su pareja, Billy Evans, y su madre, Noel Holmes. Foto: Justin Sullivan/Getty Images

Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos, fue declarada culpable de cuatro de sus once cargos de fraude, concluyendo así un juicio de alto perfil que fascinó a Silicon Valley y que narró los errores de la ahora extinta empresa de análisis de sangre.

El jurado declaró a Holmes culpable de varios cargos -entre ellos el de conspiración para defraudar a los inversionistas- después de una jornada dramática en la que los miembros del jurado manifestaron que seguían en un punto muerto respecto a tres de los 11 cargos penales a los que se enfrentaba. El lunes, en el séptimo día de deliberaciones, el jurado informó al juez estadounidense de distrito Edward Davila que no podía llegar a un veredicto unánime sobre esos tres cargos. En respuesta, Davila los alentó a seguir deliberando, no obstante, los miembros del jurado regresaron más tarde y emitieron su decisión final.

Mientras se daba lectura al veredicto, la fundadora de Theranos inclinó su cabeza, permaneció sentada y no expresó ninguna emoción visible. Su pareja, Billy Evans, mostró agitación en los primeros momentos, pero se mostró tranquilo durante la lectura del veredicto.

Los jurados declararon a Holmes culpable de un delito de conspiración para defraudar a los inversionistas, un delito de fraude electrónico de 38 millones de dólares contra el inversionista Brian Grossman, y otro delito de fraude electrónico de 4.9 millones de dólares contra la familia DeVos, otro gran inversionista de Theranos. Holmes también fue declarada culpable de un cargo de 6 millones de dólares de fraude electrónico contra el abogado y exinversionista Dan Mosley.

Mientras tanto, Holmes fue absuelta de tres cargos, entre ellos uno de conspiración para defraudar a los pacientes y dos cargos relacionados con los pacientes que recibieron resultados inexactos de los análisis. Al principio del juicio se desestimó uno de los cargos, y el jurado no llegó a un veredicto sobre los tres cargos restantes.

Holmes, de 37 años, se enfrenta a 20 años de prisión. Se declaró inocente y se espera que interponga una apelación.

Después de que el juez salió de la sala para reunirse individualmente con los miembros del jurado, Holmes se levantó para abrazar a su pareja Billy Evans y a sus padres antes de salir con sus abogados.

El veredicto sella el extraordinario ascenso y caída de Holmes y podría tener extensas consecuencias para Silicon Valley. Durante casi cuatro meses, los fiscales federales llamaron a 29 testigos, describiendo los errores y el presunto fraude que Holmes cometió durante sus 15 años como CEO de la empresa.

Holmes fundó la empresa después de dejar sus estudios en Stanford a los 19 años, prometiendo una tecnología revolucionaria que podría realizar cientos de análisis de salud con solo una gota de sangre. Sin embargo, la empresa no llegó a cumplir su ambiciosa promesa.

Holmes, un personaje carismático conocido por su cabello rubio, su uniforme negro de cuello de tortuga y su voz baja, alcanzó rápidamente la fama dentro y fuera del mundo de la tecnología, protagonizando las portadas de las principales revistas, encabezando conferencias y provocando comparaciones con Steve Jobs, de Apple. A medida que Theranos crecía, la empresa atrajo a grandes inversionistas, como el exsecretario de Estado George Schultz y Henry Kissinger. En su apogeo, Theranos estaba valorada en más de 9,000 millones de dólares.

No obstante, las grietas en la brillante superficie comenzaron a aparecer en 2015, cuando un reportaje del Wall Street Journal reveló que sus análisis internos presentaban grandes inexactitudes y que la empresa realizaba otros análisis con la metodología tradicional de extracción de sangre y en laboratorios externos.

Es probable que se haya observado la caída de Theranos con mayor fervor que su espectacular ascenso, inspirando múltiples documentales, un largometraje y un próximo programa de televisión. A partir de finales de agosto, multitudes de periodistas hicieron fila en las primeras horas de la mañana para conseguir un asiento dentro de la sala del tribunal federal en San José, California.

Durante el juicio, los abogados de la acusación presentaron una imagen de Holmes como una líder estricta y hambrienta de poder, dispuesta a llegar a cualquier extremo para salvar la imagen de su empresa, reprimiendo la disidencia interna y externa y manipulando a la prensa.

“Ella eligió el fraude sobre el fracaso de la empresa”, dijo el abogado de la acusación Jeff Schenk en sus alegatos de conclusión. “Eligió ser deshonesta con los inversionistas y los pacientes. Esa decisión no solo fue insensible, fue criminal”.

Como testigos, la acusación convocó a los directores de laboratorio de Theranos, quienes declararon que sus preocupaciones sobre las deficiencias de la tecnología fueron ampliamente ignoradas. Entretanto, inversionistas como el exsecretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis, declararon que a él y a otras personas las disuadieron de investigar a la empresa por temor a perder oportunidades.

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La fundadora de Theranos, Elizabeth Holmes, sale del juzgado federal de San José durante su juicio. Foto: Brittany Hosea-Small/Reuters

El equipo de la defensa de Holmes intentó contrarrestar esa imagen presentando a Holmes como una empresaria ambiciosa que no cometió conscientemente ningún fraude, sino que no comprendió las deficiencias de la compleja tecnología de Theranos.

Esos argumentos llegaron a un punto crítico cuando Holmes tomó la sorprendente decisión de subir al estrado en su propia defensa, alegando que tomó las decisiones con buena fe y que no cometió fraude con conocimiento de causa.

La acusación mencionó en repetidas ocasiones los documentos que Holmes admitió haber manipulado antes de compartirlos con posibles socios, añadiendo los logotipos de las empresas farmacéuticas y dando a entender de forma falsa que estas avalaban su metodología.

“Ojalá no lo hubiera hecho”, dijo al jurado en el estrado. Su equipo de defensa declaró en sus alegatos de clausura que las pruebas del logotipo eran “una distracción” y que en aquel momento Holmes mantenía negociaciones con esas empresas.

Sus abogados también presentaron una línea de defensa según la cual Holmes fue maltratada por su exsocio sentimental y de negocios Sunny Balwani, quien durante diez años ocupó el cargo de copresidente de la empresa.

“Existía otra cara de la relación de Holmes con Balwani que el público nunca vio”, dijo el abogado de la defensa, Lance Wade, en los alegatos de apertura, y añadió que “confiar en [Balwani] como su principal consejero fue uno de sus errores”.

Algunos de los momentos más impactantes del juicio ocurrieron cuando Holmes testificó directamente sobre los presuntos abusos perpetrados por Balwani, mostrándose muy sensible cuando la acusación le pidió que leyera sus mensajes románticos. Afirmó que él controlaba lo que ella hacía, con quién pasaba el tiempo e incluso lo que comía, en un intento para convertirla en una exitosa CEO.

Balwani negó rotundamente las acusaciones de haber maltratado a Holmes. Se enfrentará a su propio juicio en 2022 por fraude.

Associated Press contribuyó con información.