Ómicron reduce el optimismo a medida que Sudamérica entra al tercer año de la pandemia
Corredores compiten en la carrera internacional São Silvestre en São Paulo, Brasil, el mes pasado. La carrera de 15 kilómetros, que se celebra anualmente en la víspera de Año Nuevo pero que se suspendió en 2020 debido a la pandemia, estuvo cerrada al público como medida de seguridad, aunque todos los corredores estaban completamente vacunados. Foto: Marcelo Chello/AP

A medida que el segundo y extenuante año de la pandemia llegaba a su fin y los índices de Covid-19 en Río de Janeiro caían a niveles nunca vistos desde el comienzo de la misma, el secretario de Salud de la ciudad brasileña, Daniel Soranz, celebró un desesperado y necesario respiro.

“Hemos pasado por meses tan dolorosos y difíciles… ahora estamos en un momento de esperanza”, dijo el médico de 42 años el pasado mes de noviembre, mientras la vida en Río de Janeiro recuperaba cierta apariencia de normalidad, los hospitales se vaciaban y renacía la efervescente escena cultural de la ciudad.

Sin embargo, el nuevo año, y la llegada de la variante ómicron, altamente contagiosa, hicieron que Soranz y muchos otros regresaran a la tierra, ya que los casos de coronavirus aumentaron en toda América Latina, con consecuencias que aún se desconocen.

“Es realmente agotador”, admitió Soranz esta semana, mientras los casos de contagio en su ciudad, situada junto a la playa, alcanzaban su nivel más alto y se cuestionaban los planes para el bullicioso carnaval anual de Río de Janeiro.

“Esta pandemia lleva casi dos años. Es agotadora. Pero no hay nada que podamos hacer”, dijo Soranz, señalando cómo el 20% de los trabajadores del sector salud de Río de Janeiro -aproximadamente 5 mil personas- se contagiaron desde diciembre.

En Sudamérica se está manifestando una angustia similar, ya que, tras haber sido testigo de algunos de los momentos más sombríos de la pandemia -con cadáveres arrojados a fosas comunes y pacientes privados de oxígeno en hospitales desbordados-, disfrutaba un momento de optimismo muy esperado tras convertirse en uno de los campeones mundiales de la vacunación. De acuerdo con el proyecto Our World in Data de la Universidad de Oxford, casi el 65% de los sudamericanos están completamente vacunados, en comparación con el 62% en Europa y Estados Unidos, y menos del 10% en África.

Hasta ahora, Argentina parece ser el país sudamericano más afectado por la variante ómicron. En la última semana registró más del 50% de los casos diarios de Sudamérica, con solo el 11% de su población, y fue el séptimo país del mundo con mayor número de casos diarios.

Aunque los casos están aumentando de forma lineal, pasando de un promedio diario de aproximadamente 2 mil 400 hace un mes a más de 130 mil actualmente, las autoridades dicen que no están excesivamente preocupadas. Su hipótesis es que el Covid-19 se convirtió en una enfermedad endémica y que la vacunación es la única protección necesaria. El gobierno está relajando las restricciones incluso en mayor medida que el pasado mes de septiembre, cuando los restaurantes, los partidos de fútbol y los centros de ocio reabrieron sus puertas tras un marcado descenso del número de casos, y se levantó la obligación de usar cubrebocas en el exterior.

“En la evolución de la enfermedad se puede observar que realmente es como la varicela, la gripa o ese tipo de enfermedades. La transición a la endemia ya no exigirá que se realicen pruebas de todos los casos y el papel del aislamiento cambiará“, dijo el martes a los periodistas la ministra de Salud, Carla Vizzotti.

Por su parte, la funcionaria de Salud, Sandra Tirado, previó que en las próximas dos semanas los casos podrían comenzar a disminuir y mencionó a la provincia de Córdoba, donde los contagios de la variante ómicron ya estaban disminuyendo.

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Una trabajadora del sector salud toma una muestra de una mujer para detectar el Covid-19 en un centro de pruebas gratuito en Buenos Aires el lunes. Foto: Alejandro Pagni/AFP/Getty Images.

Arnaldo Dubin, médico de la UCI de un hospital privado de Buenos Aires, comentó que tenía grandes dudas sobre la política argentina de Covid-19 y que creía que era necesario restablecer los mandatos de uso de cubrebocas. “Es horrible. Hay una situación muy grave de Covid-19 que paradójicamente es simultánea al relajamiento total de las medidas de protección”.

Perú, país que tiene una de las peores cifras de muertes per cápita del mundo, también está sufriendo, pues se confirmaron más contagios en la primera semana de enero que durante su atroz segunda ola a principios de 2021. Otros países sudamericanos, como Bolivia, Guyana y Uruguay, también han experimentado el aumento del número de los contagios, mientras que, más al norte, la variante ómicron parece inquietar a México.

El sábado se registró un récord de 30 mil 671 casos de coronavirus. El lunes, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó que había dado positivo por segunda vez en un año y que se encontraba en aislamiento. “Creo que es una gripa”, dijo en una conferencia de prensa López Obrador, cuyo manejo despectivo de la pandemia ha sido criticado. Apareció sin cubrebocas a pesar de admitir que se sentía ronco.

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó que había dado positivo por segunda vez en un año . Foto: Especial

Brasil, que ya se estaba enfrentando a un importante brote de influenza, también se encuentra bajo presión, a pesar de que un apagón estadístico aparentemente causado por un ataque de hackeo contra el Ministerio de Salud obstaculiza los esfuerzos para rastrear el aumento.

Isaac Schrarstzhaupt, un científico de datos que monitorea las estadísticas de Covid-19, señaló que Brasil estaba entrando sin duda a una nueva ola, y que estados como Rio Grande do Sul y São Paulo estaban experimentando un “aumento vertiginoso” del número de contagios, similar al de Europa. “Pero [a causa del apagón] no conocemos su magnitud y me temo que solo lo sabremos cuando los hospitales comiencen a levantar la mano para decir: ‘Oigan, tenemos problemas por aquí'”.

Schrarstzhaupt advirtió: “Incluso si hay una disminución del 95% en los casos graves, si llegamos a un millón de casos al día como en Estados Unidos, el 5% restante seguirá siendo una cifra muy grande”.

El secretario de salud de Río de Janeiro señaló que no cabía duda de que la variante ómicron estaba causando un importante brote de Covid-19 en la ciudad. La variante ómicron solo necesitó 17 días para convertirse en la variante dominante de Río de Janeiro, siendo responsable de más del 98% de los casos. Las variantes anteriores necesitaron más de 45 días para hacer lo mismo.

Soranz expresó su aprensión respecto a los próximos días y no pudo confirmar que se llevará a cabo el carnaval de febrero. Sin embargo, los altos niveles de vacunación parecen estar contribuyendo a evitar una crisis más dramática, como también parece ser el caso de vecinos como Perú y Argentina, y de países europeos como Portugal. El 96% de los adultos de Río de Janeiro están doblemente vacunados y el 32% recibió el refuerzo. Soranz indicó que el domingo ingresaron 13 pacientes de Covid-19: 11 de ellos no estaban vacunados y dos solo habían recibido una vacuna.

“No existe una forma para predecir lo que va a suceder, pero podemos observar que se está extendiendo mucho más rápido y que esto no viene acompañado de casos graves ni de víctimas fatales”, dijo Soranz, antes de añadir una advertencia: “Esto podría cambiar”.