Los cubrebocas hacen que las personas parezcan más atractivas, revela estudio
'Es posible que el uso de los cubrebocas médicos nos resulte tranquilizador', señaló un investigador de la Universidad de Cardiff. Foto: Westend61/Getty Images

La pandemia del coronavirus ha aportado muy pocos aspectos positivos, pero es posible que un grupo de académicos británicos haya descubierto uno: las personas se ven más atractivas cuando usan cubrebocas.

Los investigadores de la Universidad de Cardiff se sorprendieron cuando descubrieron que se consideraba que tanto los hombres como las mujeres se veían más atractivos con un cubrebocas que les ocultara la mitad inferior del rostro.

En lo que puede suponer un golpe para los fabricantes de productos de protección a la moda –y para el medio ambiente–, también descubrieron que un rostro cubierto con un cubrebocas quirúrgico desechable tenía más probabilidades de ser considerado el más atractivo.

El Dr. Michael Lewis, profesor adjunto de la facultad de psicología de la Universidad de Cardiff y experto en rostros, señaló que las investigaciones que se realizaron antes de la pandemia revelaron que los cubrebocas médicos reducían el atractivo de las personas porque eran asociados a enfermedades o padecimientos.

“Queríamos comprobar si esto había cambiado desde que los cubrebocas se convirtieron en algo generalizado y entender si el tipo de cubrebocas producía algún efecto”, explicó.

“Nuestro estudio sugiere que se considera que los rostros son más atractivos cuando están cubiertos por cubrebocas médicos. Es posible que esto se deba a que estamos acostumbrados a que el personal de salud use cubrebocas azules y a que ahora los asociamos con personas que ejercen profesiones médicas o de prestación de cuidados. En un momento en el que nos sentimos vulnerables, es posible que el uso de cubrebocas médicos nos tranquilice y por ello nos sintamos más positivos hacia la persona que lo usa“.

En febrero de 2021 se realizó la primera parte de la investigación, periodo de tiempo en el que la población británica ya se había acostumbrado a usar cubrebocas en algunas circunstancias. Se les pidió a 43 mujeres que calificaran en una escala del uno al 10 el atractivo de imágenes de rostros masculinos sin cubrebocas, con un cubrebocas de tela liso, con un cubrebocas médico azul y con un libro negro liso que cubría la zona que ocultaría un cubrebocas.

Las participantes opinaron que los hombres que usaban un cubrebocas de tela eran significativamente más atractivos que aquellos que no tenían cubrebocas o cuyos rostros estaban parcialmente ocultos por el libro. Sin embargo, el cubrebocas quirúrgico –que era del tipo normal y desechable– hacía que el portador se viera aún más atractivo.

“Los resultados contradicen las investigaciones previas a la pandemia, cuando se creía que los cubrebocas hacían que la gente pensara en enfermedades y que debían evitar a esa persona”, comentó Lewis.

“La pandemia modificó nuestra psicología respecto a cómo percibimos a las personas que usan cubrebocas. Cuando vemos una persona que usa un cubrebocas ya no pensamos ‘esa persona está enferma, tengo que mantenerme alejado'”.

“Esto está relacionado con la psicología evolutiva y con el motivo por el que seleccionamos las parejas que tenemos. Las enfermedades y la evidencia de las mismas pueden influir mucho en la selección de la pareja, anteriormente cualquier indicio de enfermedad provocaba un gran desinterés. Ahora podemos observar un cambio en nuestra psicología de modo que los cubrebocas ya no actúan como una señal de contaminación“.

Lewis indicó que también era posible que los cubrebocas hicieran que las personas fueran más atractivas porque dirigían la atención a los ojos. Señaló que otros estudios revelaron que cubrir la mitad izquierda o derecha de un rostro también hacía que las personas parecieran más atractivas, en parte porque el cerebro completa las partes que faltan y exagera el impacto general.

Las conclusiones del primer estudio aparecen en la revista Cognitive Research: Principles and Implications. Se realizó un segundo estudio, en el que un grupo de hombres observó imágenes de mujeres con cubrebocas; aún no se ha publicado, aunque Lewis señaló que los resultados fueron, a grandes rasgos, los mismos. Los investigadores no les pidieron a los participantes que especificaran su orientación sexual.