Reino Unido advierte que habrá ‘sanciones sin precedentes’ contra Rusia mientras Biden dice que Occidente está unido respecto a la situación de Ucrania
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que Estados Unidos y Europa estaban en sintonía. Foto: Alex Wong/Getty Images

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, insistió en que existe una unidad “total” entre las potencias occidentales tras las conversaciones de crisis con los líderes europeos sobre cómo disuadir a Rusia de llevar a cabo un ataque contra Ucrania, al tiempo que Downing Street advirtió sobre “sanciones sin precedentes” contra Moscú en caso de que se produzca una invasión.

“Tuve una reunión muy, muy, muy buena, total unanimidad con todos los líderes europeos”, dijo Biden a los periodistas poco después de terminar una videoconferencia de una hora y 20 minutos el lunes con los líderes aliados de Europa y la OTAN.

Estados Unidos puso en estado de alerta máxima a 8 mil 500 soldados para desplegarlos a Europa mientras que la OTAN reforzó sus fronteras orientales en medio de las crecientes tensiones relacionadas con Ucrania.

En Londres, la oficina del primer ministro Boris Johnson también indicó que “los líderes estuvieron de acuerdo en la importancia de la unidad internacional frente a la creciente hostilidad rusa”.

Downing Street señaló que el grupo recalcó que las conversaciones diplomáticas con Rusia siguen siendo la primera prioridad, aunque indicó que el país recibiría “rápidas respuestas retributivas” en caso de que se produzca una “nueva incursión rusa en Ucrania”.

“Los líderes coincidieron en que, en caso de que se produzca una nueva incursión rusa en Ucrania, los aliados deben dictar rápidas respuestas retributivas que incluyan un paquete de sanciones sin precedentes”, dijo Downing Street tras las conversaciones, que duraron más de una hora.

Washington intenta mantener la unidad transatlántica y de la OTAN en contra de Rusia, país que provee alrededor del 40% del gas natural de la Unión Europea.

La reunión se llevó a cabo días después de que Biden reveló las divisiones tras bambalinas entre los aliados de la OTAN sobre el nivel de severidad de la respuesta y en un momento en que Alemania se enfrenta a las críticas de Kiev por su negativa a enviar armas de defensa a Ucrania.

En el marco de los esfuerzos para disuadir la “agresión” rusa, Biden comentó que los líderes analizaron los preparativos para “imponer severos costes económicos” contra Moscú, al tiempo que buscaban “reforzar la seguridad en el flanco oriental”.

El canciller alemán, Olaf Scholz, dijo que “depende de Rusia emprender una reducción de la tensión evidente“, mientras que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió sobre los “graves costes” si se produce “cualquier otra agresión” de Moscú contra Ucrania.

En la llamada también participaron los líderes de Francia, Italia, Polonia y la Unión Europea.
El gobierno francés anunció que el miércoles se reunirían en París funcionarios rusos y ucranianos, junto con sus homólogos franceses y alemanes, para intentar encontrar una solución a esta situación de estancamiento.

A pesar de insistir en que no tiene intención de atacar, el presidente Vladimir Putin ha desplegado más de 100 mil soldados cerca de Ucrania, país del que Rusia ya se apoderó de Crimea en 2014 y respalda a un ejército separatista en el este.

Moscú exige que se garantice que Ucrania, una exrepública soviética, nunca tenga permitido unirse a la OTAN, así como otras concesiones por parte de Estados Unidos a cambio de disminuir la tensión.

Estados Unidos y la OTAN rechazaron las exigencias rusas e instaron a Putin a retirarse de las fronteras de Ucrania, advirtiendo que un ataque ruso desencadenaría sanciones económicas perjudiciales, así como el refuerzo de la presencia de la OTAN en el este de Europa.

El lunes, Estados Unidos puso a 8 mil 500 soldados en estado de alerta máxima para desplegarlos en Europa, al tiempo que la OTAN reforzó sus fronteras orientales con buques de guerra y aviones de combate, en medio del creciente temor de un posible ataque “relámpago” por parte de Rusia para tomar la capital ucraniana, Kiev.

El vocero del Pentágono, John Kirby, indicó que las tropas, que actualmente se encuentran establecidas en Estados Unidos, estarán preparadas para participar en la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) en caso de que se active la misma, aunque también estarían disponibles “si se presentan otras situaciones”.

La orden de alerta emitida por el secretario de Defensa, Lloyd Austin, reduce el número de días que se necesitarían para el despliegue, pero no constituye en sí misma una orden de despliegue.

El lunes, el portaaviones USS Harry S Truman, junto con su grupo de ataque y su división aérea, se unió a las actividades de patrullaje en el Mar Mediterráneo, lo que supone la primera vez desde la Guerra Fría en que un completo grupo de portaaviones estadounidense pasa a estar bajo el mando de la OTAN.

Kirby señaló: “En caso de que la OTAN active la NRF o de que se deteriore el entorno de seguridad, Estados Unidos estaría en condiciones de desplegar rápidamente en Europa equipos de combate de brigada adicionales, logística, servicios médicos, aviación, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, transporte y capacidades adicionales”.

Indicó que cualquier despliegue en Europa “tiene realmente como objetivo tranquilizar el flanco oriental de la OTAN” respecto a la preparación de Estados Unidos para acudir a la defensa de los miembros de la alianza. Sin embargo, el despliegue de la fuerza no se realizaría en Ucrania, país que no es miembro de la OTAN. Actualmente hay alrededor de 150 asesores militares estadounidenses en el país, y Kirby señaló que por el momento no hay planes de retirarlos.

Jen Psaki, la vocera de la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos tiene “la obligación sagrada de respaldar la seguridad de nuestros países del flanco oriental”.

“Estamos conversando con ellos sobre cuáles son sus necesidades y qué preocupaciones de seguridad tienen. Así que yo no diría que se trata de una respuesta a un momento abrupto. Forma parte de un proceso continuo de planificación de contingencia y de debate”, dijo Psaki.
Anteriormente, el lunes, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, señaló que el “deterioro de la situación de seguridad” llevó a la alianza militar a reforzar su “defensa colectiva”.

El Kremlin calificó los nuevos despliegues como evidencia de la postura agresiva de la OTAN, culpando a esta organización del aumento de las tensiones. Su vocero Dmitry Peskov expresó: “Vemos las declaraciones de la Alianza del Atlántico Norte sobre el refuerzo, el envío de fuerzas y recursos al flanco oriental. Todo esto conduce al hecho de que están aumentando las tensiones. Esto no está ocurriendo por lo que nosotros, Rusia, estamos haciendo. Todo esto está ocurriendo por lo que están haciendo la OTAN y Estados Unidos y por la información que están difundiendo”.

En los últimos meses, Rusia ha desplegado más de 100 mil soldados a lo largo de la frontera ucraniana y está planeando realizar extensos ejercicios militares en la vecina Bielorrusia y en el Mediterráneo.

El lunes, el líder bielorruso, Alexander Lukashenko, dijo que desplegaría un “contingente completo del ejército” a la frontera con Ucrania, alegando: “Los ucranianos comenzaron a reunir tropas [ahí]. No entiendo por qué”.

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El lunes, Rusia continuó sus preparativos para realizar extensos ejercicios navales y la flota del Báltico anunció que zarparon dos corbetas para participar en los ejercicios militares. El Kremlin también envió seis buques de asalto anfibio al Mediterráneo como parte de los ejercicios, que incluirán 140 buques y más de 10 mil soldados rusos.

Las tensiones han contribuido a alimentar la inestabilidad en los mercados mundiales, mientras que el principal índice bursátil ruso cayó y el banco central suspendió la compra de divisas extranjeras tras la caída del rublo.

Washington intenta mantener la unidad transatlántica para construir una amenaza creíble de sanciones como elemento disuasorio contra Moscú.

Sin embargo, los miembros de los 27 países de la Unión Europea tienen enfoques y vínculos muy diferentes con Rusia.

El nuevo gobierno de Alemania, potencia económica de la UE, en particular, se enfrentó a la ira de Kiev por su negativa a enviar armas a Ucrania, así como a las dudas sobre una de las sanciones económicas más severas que se están debatiendo, la exclusión de Moscú del sistema mundial de pagos SWIFT.

Coincidiendo con otras advertencias de Estados Unidos, Kirby indicó el lunes que los servicios de inteligencia muestran que “es muy evidente que los rusos no tienen ninguna intención en este momento de reducir la tensión”. Sin embargo, algunos líderes europeos manifiestan menos señales de alarma.

El jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, dijo tras las conversaciones con el alto diplomático estadounidense Antony Blinken que no existía nada que sugiriera un ataque ruso “inmediato”.

“Hay que mantener la calma haciendo lo que se tiene que hacer, y evitar una crisis nerviosa”, dijo.

El domingo y el lunes, la Casa Blanca y Downing Street informaron que habían comenzado a retirar a las familias de los diplomáticos que se encuentran en Ucrania.

El gobierno ucraniano criticó las retiradas como “prematuras”. Los expertos en seguridad ucranianos señalaron que Rusia aún no ha realizado los preparativos necesarios para llevar a cabo una invasión a gran escala, como el despliegue de unidades de combate y el establecimiento de instalaciones médicas.

Oleksiy Danilov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, comentó que no preveía una invasión inminente y que no compartía el “pánico”, que relacionó con procesos “geopolíticos e internos” en Occidente.

“La concentración de tropas rusas no es tan rápida como algunos afirman”, dijo Danilov al servicio ucraniano de la BBC.

En colaboración con Agence France-Presse