Empujoncito, empujoncito: ¿podría una aplicación para parejas revivir tu relación?
Foto compuesta: Getty/Guardian Design

Hace unas semanas, mientras navegaba por Instagram y juzgaba en silencio las elecciones de decoración de interiores de un desconocido, recibí un anuncio de Paired. La aplicación prometía “10 minutos al día para mejorar la relación de pareja” a través de preguntas diseñadas por terapeutas y académicos para suscitar conversaciones más significativas. ¿Acaso Alexa estuvo escuchando la discusión que tuvimos sobre el reciclaje? De cualquier manera, un algoritmo realizó una intervención.

En ningún otro momento de nuestra historia hemos examinado con tanta atención nuestras relaciones. Dos años de semiconfinamiento en hogares que se duplicaron como espacios de trabajo o salones de clase lo harán. En todo el espectro cultural, a través del programa tipo camara oculta de la BBC Couples Therapy, o de Gwyneth y su garra de wolverine en Sex, Love & Goop de Netflix, estamos enganchados a psicoanalizar las relaciones de otras personas. Lo que están haciendo Paired, Relish, Coupleness, Love Nudge (si puedes ver más allá del nombre) y un número creciente de otras aplicaciones para parejas es convertir esa fascinación en algo interno. Es el mantenimiento de las relaciones para los que tienen poco tiempo y quieren cuidarse, y el negocio está en auge.

“Ha habido un reajuste de prioridades en términos de lo que valoramos, y eso incluye las relaciones”, explica Jacqui Gabb, de Paired, que también es profesora de sociología e intimidad en la Open University. A pesar de todas las predicciones de un auge de divorcios, los expertos coinciden en que es demasiado pronto para saberlo. “Muchos medios de comunicación informan sobre un enorme aumento de divorcios”, comenta, “pero por las investigaciones que he visto, no ha habido ninguno. Las malas relaciones empeoraron, pero las buenas se fortalecieron“.

Lo que resulta evidente es que estamos más dispuestos a “hacer el trabajo”. Una encuesta de Tavistock Relationships YouGov realizada en julio de 2021 reveló que el 66% de las personas que estaban en una relación decían que valoraban más a su pareja después de haber superado juntos la pandemia. Incluso para aquellos que tuvieron problemas –los jóvenes de 18 a 24 años tenían casi el doble de probabilidades (46%) que el promedio de experimentar conflictos con su pareja durante la pandemia– se produjo un despertar en torno al cuidado de las relaciones, y los terapeutas de Tavistock informaron sobre el aumento de las parejas millennials y de la generación Z que acudían a terapia para mantener la relación, en lugar de para la crisis.

“A diferencia de las generaciones anteriores, que ‘se tenían que aguantar’, las parejas ahora dicen: ‘Hagamos que esto sea saludable y lo mejor posible‘, dice Marian O’Connor, consejera y terapeuta psicosexual de Tavistock Relationships. “El confinamiento nos dio esta proximidad con nuestras parejas como nada anterior; hizo que la gente se preparara para trabajar en las relaciones. También vi más parejas dispuestas a trabajar en su separación de forma más saludable”.

Para muchos, esto forma parte de una ética de autocuidado más amplia que llevó a que el uso de la aplicación de meditación aumentara durante el primer confinamiento. Headspace confirmó que las descargas en Reino Unido aumentaron un 28% entre marzo de 2020 y marzo de 2021, y las descargas de Calm se han duplicado hasta alcanzar más de mil millones de reproducciones desde el inicio de la pandemia.

El cuidado de las relaciones era el siguiente paso obvio“, coincide Gabb. “Tenemos la educación sexual y de las relaciones como parte de los planes escolares, pero después caen por un precipicio. Todos pensamos que sabemos en qué consiste una buena relación –basándonos en lo que vemos en los padres, los amigos y los medios de comunicación–, pero las personas comienzan a darse cuenta de que hay que esforzarse, todos los días”.

Pero ¿por qué buscar problemas, le pregunto a O’Connor, si todo está bien? “Es un punto interesante, y podría hacer que las personas piensen que hay un problema cuando no lo hay”, concuerda. Pero aunque no recomendaría las aplicaciones a los pacientes como una alternativa a la terapia, comenta que podrían ser útiles para evitarla de forma proactiva. “Considéralas como formas de comprobar la compatibilidad, especialmente para las nuevas parejas, o como una forma de superación personal, como el yoga o correr”.

A mi esposo Ron y a mí nos ha ido comparativamente bien. Juntos desde hace 10 años, casados desde hace cinco y con tres hijos, hemos caído en el año 2022 en algún punto intermedio entre nuestros amigos, que tuvieron una especie de epifanía sexual (tirándose entre las reuniones de Zoom TDC, aparentemente), y la pareja que decidió separarse después de 15 años y de acumular una considerable cuota de terapia. He oscilado ampliamente entre aferrarme a él como si mi vida dependiera de él (que en muchos sentidos así es, al menos emocionalmente), e inventar razones cada vez más inverosímiles para distanciarme socialmente de él, aunque solo sea para silenciar el incesante sonido de su crujido al comer paquetes de papas fritas. Hemos superado el dolor, la enfermedad, el parto y niveles peligrosos de privación de sueño, y todavía no hay nadie más con quien preferiría sondear las fosas nasales. Pero después de dos años de pandemia que nos han machacado el alma, ¿ha llegado el momento de cuidarnos a nosotros?

“La aplicación ofrece resultados en forma de emoji: cuando obtenemos una cara triste coincidente, nos indica que tenemos que hablar“.

Decidimos probar la aplicación. No puedo negar que soy cínica, ¿realmente necesito una notificación automática para decirle a mi esposo que el color de su camiseta resalta sus ojos? Pero me intriga la premisa de Paired, cofundada por el exconsultor de gestión Kevin Shanahan, que anteriormente trabajó en aplicaciones de entrenamiento de memoria y aprendizaje de idiomas. La aplicación creció de mil usuarios activos mensuales, antes de la pandemia, a más de 500 mil. Descargo la aplicación por 49.99 libras (mil 300 pesos) para tener acceso premium (tiene una prueba gratuita de siete días) e intento no pensar en la comida del bar medio decente que podríamos haber tenido por ese precio.

Ron, que no es naturalmente proclive a la introspección, se muestra menos convencido. Paso los dos días siguientes diciéndole que se “empareje” conmigo antes de tomar su teléfono e instalar la aplicación yo misma, lo cual dice mucho de nuestro estilo de comunicación.

Tienes que responder algunas preguntas sobre mí en línea“, le digo.

¿No puedo simplemente decírtelo a la cara?“, responde él, sin entender mi argumento, pero haciendo uno válido él mismo.

Cada mañana, a las 7, Paired nos hace una pregunta. El primer día: “¿Cómo interactúan tú y tu pareja cuando se despiertan?” Paired me dice que una investigación reveló que las parejas que se dicen “Buenos días” todos los días tienen un nivel de satisfacción más alto que las parejas que no lo hacen. Yo respondo algo así como que quien escucha primero al bebé se levanta de la cama, y me pregunto si mis niveles de satisfacción serían mayores sin la alarma de las 7 de la mañana.

Pasamos la siguiente semana respondiendo entre nosotros. El tercer día: “¿Cuál es la mejor sorpresa que has recibido?” La aplicación me explica que las sorpresas, según la “sorprisóloga” (yo tampoco sé) Tania Luna, proporcionan la combinación perfecta de estabilidad y novedad que anhelamos en una relación. Mi respuesta fue un viaje por carretera en California del que Ron solo me habló cuando llegamos al aeropuerto. La suya fue la prueba de embarazo positiva que presenté cuando esperábamos el bebé nº 3. Sospecho que confunde “sorpresa” con “shock“, pero quizás ambas respuestas representan el ansia de novedad (yo) y la necesidad de estabilidad (él) que nos hacen funcionar como pareja.

Aprendo la peor manera de resolver una discusión (por mensaje de texto) y que Ron piensa que soy una persona medianamente feliz que sabe escuchar (la aplicación entrega los resultados en emoji), mientras que para mí es un neutro franco. También cree que sería más feliz en una playa con un cóctel, mientras que yo respondo sobre una tabla de snowboard en las montañas. Para ser justos, ahora mismo elegiría cualquiera de las dos opciones. En una nota más tranquilizadora, coincidimos en las cosas importantes, como la paternidad, el dinero y en si preferiríamos ser un perro o un gato.

Además de las preguntas diarias, Paired ofrece dos cuestionarios semanales diseñados para propiciar conversaciones significativas fuera de línea. Los temas abarcan desde el estilo de comunicación y la gestión de los conflictos hasta la preparación para los momentos difíciles, con uno que otro “¿preferirías?” a modo de broma (por ejemplo: ¿preferirías dejar el café o las redes sociales?). Los resultados ayudan a identificar los retos y a impulsar el diálogo. Lo más atractivo es que no puedes ver las respuestas de tu pareja sobre las mismas preguntas hasta que hayas completado el cuestionario tú mismo.

Nuestra primera bandera roja aparece durante una “prueba de escucha activa“, cuando nos preguntan hasta qué punto estamos de acuerdo con la afirmación “Dejo hablar a mi pareja sin interrumpirla“. El resultado es una cara triste coincidente, por lo que la aplicación nos indica que hablemos. Yo levanto las manos, consciente de que interrumpir es el rasgo que más deploro en mí. Resulta que Ron piensa lo mismo sobre su propio estilo de discusión. La siguiente vez que estamos en desacuerdo (sobre dónde poner un mueble), respiro antes de exponer mi caso, y me doy cuenta de que él hace lo mismo.

A pesar de todos sus artilugios, Paired está impregnada de ciencia. Para cada pregunta que plantea, se te ofrece una razón respaldada por investigaciones de por qué es relevante. “¿Cuál es la pregunta que más te hacen los desconocidos?“, por ejemplo, es una forma de compartir tu “mundo interior” (esperanzas y sueños) con tu pareja, lo cual, según la aplicación y el renombrado psicólogo estadounidense Dr. John Gottman, ayuda a las parejas a conectar en momentos de estrés en lugar de convertirse en extraños. Mi respuesta fue: “Bonito abrigo. ¿De dónde es?” La de Ron fue: “¿Por dónde para llegar a la estación de tren?” No estoy segura de que esto revele mucho más que el hecho de que él es un tipo de aspecto confiable y que yo tengo un gusto perfecto para la ropa exterior.

La aplicación está respaldada por un impresionante grupo de terapeutas, psicólogos clínicos y académicos, dirigidos por Gabb, que también es autora del muy citado estudio Enduring Love de la Open University, en el que se analiza cómo se mantienen las relaciones duraderas. Los resultados sitúan a las parejas no heterosexuales, no casadas y sin hijos como las más satisfechas con la calidad de su relación, mientras que los padres heterosexuales casados languidecen en la parte inferior de la escala de satisfacción. Creo que esto se puede relacionar con el hecho de que estoy quitando un Cheerio de dos días del piso de la cocina con un cuchillo de mantequilla.

El aspecto más alentador del estudio de Gabb es que no son los grandes gestos, sino las pequeñas victorias diarias las que pueden mantener una relación, decir “gracias” o “te quiero”, compartir las labores domésticas y, en primer lugar, prepararle una taza de té a tu otra mitad. Y esta es la base sobre la que se asienta Paired, y en la que se basan las preguntas de la aplicación.

Funciona, en cierto modo. Si no nos hubiéramos visto obligados a recordar a aventuras lejanas, anteriores a la pandemia (a través de la pregunta “Describe una tarde perfecta juntos”), no nos habríamos encontrado riendo en el sillón sobre un incidente irrepetible de nuestra primera cita. En su lugar, habríamos estado viendo Netflix.
“No me enseñó nada nuevo”, fue el veredicto de Ron al final de la prueba. “Pero sí reafirmó lo afortunados que somos, y que realmente necesitamos unas vacaciones. Además, pude hacerlo todo con un ojo puesto en Peaky Blinders”.

Después de dos semanas de probar Paired, las preguntas diarias perdieron su novedad y desactivé las notificaciones de las 7 de la mañana, pero secretamente disfruté acorralar a Ron para que revelara fragmentos de su mundo interior. En cuanto a su mayor miedo, ya conocía su respuesta (que me ocurriera algo horrible a mí o a los niños), pero ¿me dolió que respondiera que prefiere afrontar sus miedos “solo”? Un poco.

Quizás lo más revelador fue el cuestionario “Recordando el año 2021”. No nos aportó nada nuevo, pero sí generó una conversación que nos hizo reflexionar sobre un año de citas canceladas, calendarios secuestrados y horarios de trabajo y cuidado de los niños negociados de mala gana. Siempre hemos sido buenos para hablar sobre las cosas importantes, pero es un recordatorio oportuno de que también hay que preocuparse por las cosas pequeñas, una taza de té, saber cuál es tu refrigerio favorito, un abrazo silencioso cuando más lo necesitas y, por supuesto, un acalorado debate sobre “si prefieres” viajar en helicóptero o en globo aerostático.

Unos días más tarde, me llega un mensaje de mi esposo: “Ya me voy. Compraré queso”. Creo que estaremos bien.

Tres parejas ponen a prueba diferentes aplicaciones de cuidado de relaciones

‘Es mejor que el doomscrolling en las redes sociales’

La aplicación: Relish (94.99 libras por seis meses –2 mil 400 pesos–, siete días de prueba gratis)

La oferta: Asesoría de relaciones para mejorar la conexión, la comunicación y la intimidad en cinco minutos al día, a través de cuestionarios y recordatorios diarios.

La pareja: Tineka, de 35 años, y Alex, de 33, lleva siete años de matrimonio, diez de pareja, y tienen un hijo de dos meses.

Tineka comenta: Nos enganchamos a los cuestionarios, con preguntas como “Si pudieras tener un millón de algo, excluyendo el dinero, ¿qué sería?”. Duran dos minutos y es muy emocionante esperar las respuestas de tu pareja. Resulta que Alex cree que soy mejor oyente de lo que yo creo. También aprendí a apreciar sus pausas, está pensando, no se está distrayendo. La aplicación reafirmó que coincidimos en la paternidad y en nuestro futuro, algo de lo que hablamos mucho de todos modos (escribimos un libro juntos sobre estar en una relación interracial). Las lecciones con mucho texto, como una sobre escuchar activamente, requirieron demasiado tiempo, pero utilizaremos las sugerencias para las noches de cita en casa, como la noche de tacos y recrear una estancia en un hotel en el cuarto. ¡Eso habría sido muy útil durante el confinamiento!

Alex comenta: No tenía ni idea de que Tineka quería ir a Barbados, nunca había surgido el tema. Me gusta que me pregunten diariamente qué siento por Tinek, se tarda dos segundos en responder con un emoji, lo cual supera nuestras habituales conversaciones transaccionales sobre el bebé. El año pasado nos obligó a tener algunas conversaciones difíciles sobre la raza y la crianza del bebé, y aprendí mucho de Tineka. No necesitaba una aplicación para eso, pero me recordó que tengo que seguir invirtiendo en la relación más importante que tengo, en lugar de navegar en las redes sociales.

‘Descubrí que ella piensa que soy “hábil”, así que eso está bien’

La aplicación: Coupleness (31.99 libras al año –800 pesos– o 11.99 libras al mes –300 pesos–, con una serie de funciones gratuitas)

La oferta: Un microdiario digital para que las parejas registren, compartan y hagan un seguimiento de sus sentimientos durante tres minutos al día, utilizando emojis y gifs.

La pareja: Laura, de 39 años, y Julie, de 40, llevan 14 años juntas. Tienen dos hijos.

Laura comenta: Es una forma bonita y rápida de mostrar amor y reflexionar sobre cómo te sientes porque te pide que califiques tu día del uno al 10 con caritas de emoji. Jules no siempre recibía mi amor porque desactivaba las notificaciones. La aplicación es muy molesta; recibes varias notificaciones al día. Entendí mal una pregunta sobre la lista de tres grandes cualidades de tu pareja y enumeré un montón, pero Jules solo recibió las tres últimas, nada románticas, tranquila, conversadora y social. Resulta que ella piensa que soy “hábil”, de todas las cosas, así que eso está bien. Fue un buen comienzo de conversación. Un día la aplicación me dijo que ella tuvo un mal día en el trabajo (me envió una cara triste), así que hablamos sobre ello esa noche y elaboramos un plan de acción que de otro modo no hubiéramos podido elaborar.

Julie comenta: Laura sabe hacer de todo –cocinar, DIY–, así que como respuesta a la pregunta de sus tres mejores cualidades, dije que era hábil, lo cual quizá no resultó bien. Tienes que ser cuidadoso porque las opciones de respuesta son muy blancas y negras (feliz o triste) con poco espacio para el contexto, así que si registras que tu pareja te puso una cara triste un día, tienes que dar una explicación cara a cara para evitar una mala interpretación o una pelea, que supongo es el objetivo de la aplicación. Es útil para avisarle al otro sobre un mal día antes de llegar a casa. Creo que la utilizaremos más cuando regresemos a la oficina y nos veamos menos.

‘Los videos eran infantiles, sentía que estaba viendo CBeebies’

La aplicación: Love Nudge (gratuita)

La oferta: Basada en los principios del bestseller del autor estadounidense Gary Chapman, Los cinco lenguajes del amor, esta aplicación que crea hábitos identifica tu “lenguaje del amor” –la forma en que expresas y experimentas el amor (tacto, palabras de afirmación, tiempo de calidad, actos de servicio o recibir regalos)– y después te da un “empujón” con un recordatorio para ayudarte a expresar el amor de la forma que habla el lenguaje de tu pareja.

La pareja: Danielle, de 35 años, y Robert, de 37, llevan 10 años juntos y tienen dos hijos.

Danielle comenta: Soy muy táctil, así que no me sorprendió que mi lenguaje del amor sea en un 87% el “tacto” (a la aplicación le encantan las estadísticas), pero Robert obtuvo “palabras de afirmación”, lo cual fue interesante. Es un hombre de pocas palabras que no profundiza en sus sentimientos, así que fue agradable escuchar que lo que dice tiene mucho valor. La aplicación no comparte tus respuestas con tu pareja, por lo que fue agradable darle ese espacio personal. Robert puso su brazo alrededor de mí esta mañana y dijo: “Te quiero”. Le pregunté: “¿Te dieron un empujoncito?” Simplemente se rió.

Robert comenta: Ni siquiera me gustan las redes sociales, así que esto fue un esfuerzo muy grande para mí. Era una forma rápida y fácil de dedicar tiempo al otro, pidiéndote que hagas una cosa al día por tu pareja, por ejemplo, tomarle la mano o decirle un cumplido. Muchas de las preguntas eran binarias –o te gustan los regalos o que te tomen de la mano–, lo cual no permite que haya matices. Los videos de figuras de dibujos animados que hacen ruidos eran un poco infantiles y sentía que estaba viendo CBeebies. Trabajo fuera durante periodos de tres semanas y hablamos cuatro veces al día y por WhatsApp constantemente, prefiero eso a comunicarme con emojis.

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