Putin podría usar un arma nuclear si considerara que la guerra está perdida, dice la jefa de inteligencia de EU
Putin se prepara para una guerra prolongada en Ucrania, dice una alta funcionaria de inteligencia de Estados Unidos

Vladimir Putin podría considerar la perspectiva de una derrota en Ucrania como una amenaza existencial para su régimen, lo que podría desencadenar la posibilidad de que recurra al uso de un arma nuclear, advirtió la máxima responsable de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

La advertencia surgió el martes en una evaluación por parte de los jefes de inteligencia que informaron al Senado sobre las amenazas mundiales. La predicción respecto a Ucrania era una larga y agotadora guerra de desgaste, que podría conducir a actos de intensificación cada vez más inestables por parte de Putin, incluyendo la movilización total, la imposición de la ley marcial y –en caso de que el líder ruso sintiera que la guerra marchaba en su contra, poniendo en peligro su posición en Moscú– incluso el uso de una ojiva nuclear.

La sombría predicción se produjo en un día de continuos combates en el este y el sur de Ucrania, y de ataques con misiles rusos contra el puerto de Odesa, y la ONU admitió que el número de víctimas civiles de la guerra probablemente será mucho más elevado que el actual cálculo oficial de 3 mil 381.

La directora del servicio de inteligencia nacional, Avril Haines, comentó ante el comité de servicios armados del Senado que Putin seguiría exhibiendo el arsenal nuclear de Rusia en un intento para disuadir a Estados Unidos y a sus aliados de seguir apoyando a Ucrania. El cambio de enfoque hacia el este y el sur probablemente sea una táctica temporal y no una reducción permanente de sus objetivos bélicos, señaló.

El líder ruso no utilizaría un arma nuclear hasta que percibiera una amenaza existencial para Rusia o su régimen, argumentó Haines. Sin embargo, añadió que Putin podría considerar que la perspectiva de una derrota en Ucrania constituye una amenaza de este tipo.

“Creemos que (la percepción de Putin de una amenaza existencial) podría ocurrir en el caso de que perciba que está perdiendo la guerra en Ucrania, y que la OTAN, en efecto, está interviniendo o está a punto de intervenir en ese contexto, algo que evidentemente contribuiría a la percepción de que él está a punto de perder la guerra en Ucrania”, dijo Haines durante la audiencia del comité.

Añadió que el mundo probablemente recibiría alguna advertencia de que el uso nuclear era inminente.
Hay muchas cosas que él haría en el contexto de una intensificación antes de llegar a las armas nucleares, y también que probablemente participaría en alguna señal por encima de lo que ha hecho hasta ahora antes de hacerlo”, explicó Haines.

Esa señal podría incluir un nuevo ejercicio nuclear a gran escala que implicara el despliegue sustancial de misiles móviles intercontinentales, bombarderos pesados y submarinos estratégicos.

La evaluación que los jefes de los servicios de inteligencia estadounidenses expusieron a los senadores sugería que Ucrania se enfrentaba a la perspectiva de una guerra de desgaste. Indicaron que Putin pretendía conquistar las regiones de Luhansk y Donetsk, además de una zona neutral alrededor de ellas, para asegurar un puente terrestre hacia Crimea. Putin deseaba retener Kherson, al norte de Crimea, para asegurar el suministro de agua para la península.

No obstante, sus ambiciones no se limitaban a eso. Haines comentó que había “indicios” de que Putin desea extender el puente terrestre hasta Transnistria, la región de Moldavia ocupada por Moscú, controlando así toda la costa ucraniana del Mar Negro. Sin embargo, Haines señaló que Putin se enfrentaría a una tarea ardua, y que la extensión del puente terrestre hasta Transnistria, incluyendo la captura de Odesa, no sería posible sin una completa movilización. Añadió que era poco probable que se produjera la captura del Donbás más una zona neutral en las próximas semanas.

El jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, el teniente general Scott Berrier, dijo que Estados Unidos creía que entre ocho y diez generales rusos habían muerto hasta el momento en el conflicto.

Al igual que Haines, Berrier predijo un punto muerto, en el que ninguna de las partes podría lograr un avance. Pero la decisión de Putin de ordenar una completa movilización en Rusia, precedida por una declaración formal de guerra, podría cambiar el equilibrio militar.

“Si efectivamente se movilizan y llegan a declarar la guerra, eso aportará miles de soldados más a la lucha”, señaló Berrier. “Y aunque quizás no estén tan bien entrenados y sean tan competentes, seguirán aportando masa y mucha más munición“.

A pesar de todos los contratiempos, Haines comentó que Putin probablemente estaba convencido de que Rusia, en última instancia, tenía más resistencia que Ucrania y sus patrocinadores.

“Probablemente cuenta con que la determinación de Estados Unidos y la Unión Europea se debilite a medida que la escasez de alimentos, la inflación y los precios de la energía empeoren”, dijo.
Dada la convicción de Putin de que podría imponerse en última instancia, y el hecho de que Ucrania no mostraba señales de ceder, Haines señaló que las agencias de inteligencia estadounidenses “no ven una vía de negociación viable, al menos a corto plazo”.

Mientras tanto, conforme la guerra de desgaste continuara, era probable que el conflicto tomara “una trayectoria más impredecible y potencialmente más intensa”.

La tendencia actual aumenta la probabilidad de que el presidente Putin recurrirá a medios más drásticos, entre ellos la imposición de la ley marcial, la reorientación de la producción industrial o acciones militares potencialmente más intensas para liberar los recursos necesarios para lograr sus objetivos conforme se prolongue el conflicto, o si percibe que Rusia está perdiendo en Ucrania”, dijo Haines.

El punto crítico más probable en las próximas semanas, añadió, sería la intensificación de los intentos rusos de intimidar a Occidente para que detenga el suministro de armas a Ucrania y las posibles represalias por las sanciones económicas occidentales o las amenazas percibidas contra el régimen de Putin en su país.