La detención del cardenal Zen provoca escalofríos en la comunidad católica de Hong Kong
El cardenal Joseph Zen, exobispo de Hong Kong, fue detenido en virtud de la ley de seguridad nacional de Hong Kong. Foto: Anthony Wallace/AFP/Getty Images

El activista Leung Wing-lai se encontraba en prisión cuando conoció al cardenal Zen. En 2018, mientras Leung cumplía una condena por una reunión ilegal, Zen lo visitó en una remota prisión de Hong Kong.

El día de la visita, Leung recuerda que lo sacaron del taller de la prisión y lo condujeron a una pequeña zona al aire libre para tener su primera y única reunión al aire libre mientras estuvo encarcelado.

“Los oficiales parecían estar nerviosos y yo no sabía qué estaba ocurriendo… entonces vi a Joseph Zen e inmediatamente entendí”, contó Leung.

“(Zen) dijo que había leído las noticias y que estaba preocupado por nosotros”.

Leung comentó que le sorprendió que la conversación no girara en torno a la fe; en cambio, el clérigo católico de mayor rango de Hong Kong estaba interesado en su vida y su familia.

“Me dijo, ‘Recuerda, puedes estar enojado, pero no tengas odio'”, dijo Leung, describiendo la experiencia como un extraño momento de tranquilidad en el cautiverio.

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Leung Wing-lai recibió una visita sorpresa por parte del cardenal Joseph Zen a principios de 2018. Foto: Proporcionada,

La semana pasada, la policía de Hong Kong del departamento de seguridad nacional detuvo a Zen, de 90 años, y a otras cuatro personas por presunta “conspiración con fuerzas extranjeras”. Todos los arrestados eran administradores de 612 Humanitarian Relief Fund (Fondo de Ayuda Humanitaria 612), que proporcionó ayuda legal y financiera a más de 2 mil 200 personas procesadas por su participación en las protestas prodemocráticas de 2019.

El fondo suspendió sus operaciones en 2021, después de que la policía anunciara que se encontraba bajo investigación y solicitara a los administradores que proporcionaran detalles sobre sus donadores.
Zen fue puesto en libertad bajo fianza el 12 de mayo y una fuente cercana a él comentó que el cardenal tenía que comparecer ante el tribunal el 24 de mayo, añadiendo que era posible que fuera detenido nuevamente, en caso de que se presentaran cargos.

Aunque en el pasado la detención de una figura pública como Zen habría suscitado un intenso debate en Hong Kong, la comunidad eclesiástica local se ha mantenido en silencio hasta ahora.

En un breve comunicado publicado el 12 de mayo, la Hong Kong Catholic Social Communications Office (Oficina de Comunicación Social Católica de Hong Kong) indicó que estaba “extremadamente preocupada” por la seguridad de Zen. “Siempre hemos defendido el estado de derecho”, se leía en el comunicado. “Confiamos en que en el futuro seguiremos disfrutando de la libertad religiosa en Hong Kong en virtud de la Ley Básica”.

De acuerdo con las estadísticas del gobierno, había 1.2 millones de cristianos en Hong Kong en 2020, un tercio de ellos son católicos. Las iglesias en Hong Kong son en gran medida independientes del gobierno, aunque los líderes de las iglesias anglicana y católica se han mostrado en los últimos años afines al gobierno chino en cuestiones políticas.

Anne (seudónimo), católica de toda la vida y jubilada, explicó que las opiniones dentro de la iglesia estaban divididas respecto a Zen: algunos pensaban que él era demasiado radical, mientras que otros apoyaban su franqueza.

Las personas que deseaban manifestar su apoyo hacia Zen temían que cualquier acción pública, por moderada que fuera, solo le creara más problemas. En cambio, los seguidores de Zen lo mantuvieron en sus oraciones y discutieron su detención en privado, explicó Anne.

Aunque las autoridades locales negaron que la detención estuviera relacionada con la libertad religiosa, a Anne le preocupaba que las medidas enérgicas contra las iglesias se extendieran de la China continental a Hong Kong.

“Ser religioso es algo más que rendir culto, también tenemos que hacer justicia”, comentó Anne, cuestionando si el hecho de tener fe pero no los medios para actuar equivale a la libertad religiosa.
“En el pasado les tendimos la mano a los demás, y no imaginamos que estaríamos en la misma situación.

Ahora, ¿quién nos va a ayudar?”. expresó Anne, refiriéndose a los intentos de la comunidad eclesiástica de Hong Kong de apoyar a las iglesias independientes de la China continental, las cuales son reprimidas por el Estado.

El profesor reverendo Tobias Brandner, director asociado de la Divinity School del Chung Chi College de la Universidad China de Hong Kong, describió el silencio entre los feligreses locales como una “expresión de miedo”.

La detención de Zen se produjo en pleno proceso de conversaciones entre China y el Vaticano sobre la renovación de un acuerdo de distribución de poderes para la ordenación de obispos en la China continental. Brandner, que se mudó a Hong Kong en 1996 y que también es capellán de prisiones, espera que la detención de Zen obstaculice las conversaciones.

Todo esto a pesar de que el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, comentó a los medios de comunicación el pasado sábado que la detención de Zen no suponía una “desautorización” del acuerdo entre China y el Vaticano, y añadió que esperaba que el incidente no “complicara el ya complejo” diálogo entre ambos Estados.

Brandner señaló: “El hecho de que no se abstuvieran de detener a un clérigo de tan alto nivel… sin duda constituye un ataque al Vaticano. Preveo que esto tendrá repercusiones”.

Un miembro del personal de la diócesis católica de Hong Kong, que no quiso ser identificado, temía que la detención de Zen interrumpiera sus visitas a las prisiones. Como capellán de prisiones, Zen tenía acceso a las personas detenidas y no tenía un límite de visitas, por lo que en ocasiones visitaba hasta tres prisiones al día, dijo el miembro del personal.

Desde figuras públicas como el magnate de los medios de comunicación Jimmy Lai hasta jóvenes manifestantes, explicó el miembro del personal, Zen les aportó paz y un apoyo emocional crucial. “Es el único momento, aparte de hablar con tu abogado, para realmente decir lo que piensas”.

El reverendo Peter Koon, legislador progubernamental que fue secretario general provincial de la iglesia anglicana de Hong Kong, rechazó las afirmaciones de que la detención de Zen estuviera relacionada con la libertad religiosa en la ciudad.

“El cardenal Zen no es una mala persona, puede ser testarudo, pero espero que esté bien, oraré por él”, expresó Koon.

Zen ha sido un firme defensor del movimiento prodemocrático de Hong Kong. En 2003, se opuso abiertamente al plan del gobierno de promulgar leyes de seguridad nacional en virtud del artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong, las cuales, advirtieron los críticos, podrían dañar las libertades de expresión y política. Zen también participó en las protestas de 2014 de Occupy Central, que pedían el sufragio universal.

En su primera aparición pública desde su detención en mayo, Zen se unió a una transmisión en vivo en internet organizada por la filial de Hong Kong de la Sociedad de San Francisco de Sales, que lo llevó a la ciudad en 1948 desde Shanghai.

Durante la transmisión en vivo, Zen relató su historia personal de su ingreso a la Iglesia católica y su posterior nombramiento como obispo de Hong Kong, pero no mencionó su reciente detención.

Como comentario final, Zen dijo a los jóvenes fieles que se mantuvieran fieles a su vocación. Expresó: “Es necesario que piensen por sí mismos, no que solo escuchen a los demás”.