Atrévete a compartir: cómo revelar tus secretos a los demás puede mejorar tu vida
'Otra persona te puede ofrecer dos tipos diferentes de ayuda: apoyo emocional y apoyo práctico': Michael Slepian. Ilustración: Nathalie Lees/The Observer

Si alguna vez le ocultaste un secreto a un amigo, a un familiar o a una pareja sentimental (y lo has hecho), es muy probable que esas mismas personas te hayan ocultado secretos a ti. No todas, ni en todo momento, pero sí algunas de ellas en algún momento.

Puedo decirte con bastante certeza que los secretos de tus seres queridos están relacionados con sus ambiciones, creencias, hábitos, engaños, deseos, disgustos y violaciones de la confianza. En mi investigación, les pregunté a más de 50 mil personas sobre sus secretos, y estos son los temas que frecuentemente observamos. Lo que también puedo decirte es que, por muy aislante que pueda parecer el hecho de tener secretos, no somos los únicos que los guardamos.

De hecho, los datos obtenidos en todo el mundo indican que solemos tener los mismos secretos, unos 38 tipos diferentes en total. En mi investigación, les pregunto a las personas sobre estas categorías comunes. Si cada una tuviera su propia línea, podrías imprimir todos los secretos comunes del mundo en una sola hoja de papel. Y cuando entrego esta hoja, como suelo hacer, el 97% de las personas dicen que tienen al menos uno de la lista, y en promedio tienen 13. Esta lista abarca los que ya he mencionado, pero también incluyen el consumo de drogas, la adicción, el sexo, la salud mental, los traumas, la familia, las finanzas y el engaño, ya sea en el trabajo, en la escuela o con una pareja romántica (actual o anterior).

Curiosamente, rara vez nos preguntan por nuestros secretos. Sin embargo, incluso cuando los secretos son fáciles de ocultar, esto no hace que sea necesariamente sencillo vivir con ellos. Una de las razones más comunes por las que las personas dicen que se reprimen en una conversación es simplemente porque se les ocurrió un pensamiento sobre su secreto.

El curso normal de las acciones consiste en compartir con los demás lo que realmente pensamos, sin embargo, guardar un secreto es desviarse de este acto cotidiano de conexión social. Cuando esto ocurre, te impides involucrarte plenamente, impidiéndote la posibilidad de establecer un vínculo con los demás y obtener su ayuda.

Entonces, ¿qué ocurre cuando creamos la intención de guardar un secreto? Como puedes imaginar, esto aumenta la probabilidad de ocultar el secreto en la conversación, no obstante, también aumenta la probabilidad de pensar en él fuera de ella. En un estudio, pedimos a nuestros participantes que descargaran una aplicación en su teléfono que nos permitiría enviarles mensajes aleatorios durante el día. Los participantes identificaron su secreto más importante e indicaron si ese secreto les llegó a la mente o si tuvieron que ocultarlo en una conversación desde el último aviso de la encuesta. Descubrimos que los participantes indicaron que habían pensado en su secreto, en promedio, una o dos veces cada dos horas. Cuanto más pensaban los participantes en sus secretos al margen de las conversaciones, más perjudiciales eran esos secretos para su bienestar.

Lo difícil de tener un secreto no radica en tener que ocultarlo, sino en tener que vivir con él, solo en tus pensamientos. Cuando el único lugar para resolverlo es tu propia mente, no es probable que encuentres la forma más productiva de pensar en él. Como un carrusel que simplemente nunca se detiene, cada vez que piensas en él, es posible que repitas los mismos procedimientos, teniendo los mismos pensamientos negativos, reiterando los mismos arrepentimientos, y descubriendo que no llegas a ninguna parte. Con frecuencia es necesario tener una conversación con otra persona para escapar del bucle.

Así que, aunque tengas miedos y preocupaciones, debes saber que la investigación indica que las personas reaccionan de forma más positiva a las revelaciones de lo que solemos imaginar. No debes temer lo peor, ya que es muy poco probable. Puede que te cueste un poco de coraje para revelar algo delicado, pero cuando te arriesgas, tu confidente lo reconocerá y lo apreciará. Si te encuentras en medio de una interacción social que te hace sentir cómodo y abierto, entonces reconoce que la puerta también está abierta para las revelaciones.

Puedes revelar tu secreto a los cuatro vientos en un bosque donde no haya nadie que lo escuche, pero al igual que el árbol que nadie oye caer, una revelación sin destinatario prácticamente no es una revelación. Cuando las personas les revelan sus secretos a los demás, con frecuencia están buscando ayuda, y suelen buscar a las personas que demuestran ser más útiles. Hablar de una experiencia negativa puede tener el efecto secundario de revivir las emociones negativas con las que lo asocias, y es por eso que gritar tu secreto al aire no suele ser suficiente.

Otra persona te puede ofrecer dos tipos diferentes de ayuda: apoyo emocional y apoyo práctico. Si puedes encontrar a alguien con quien te sientas cómodo para abrirte, es probable que te ofrezca uno de los dos tipos, si no es que ambos. Es posible que expresen su simpatía o empatía, o que compartan contigo una lucha similar que hayan superado. Otras personas te pueden ofrecer perspectivas, orientación y consejos únicos. Es más fácil romper el círculo vicioso de los pensamientos negativos cuando se recurre a otras personas. Podemos acostumbrarnos tanto a pensar en algo de la peor manera posible que olvidamos que existen otras formas de pensar en ello. Si te sientes atascado en un secreto y atrapado en pensamientos reiterativos, esto es una señal de que ha llegado el momento de cambiar de rumbo y hablar con alguien.

Si actualmente le ocultas un secreto a un amigo, a un familiar o a tu pareja (y hay muchas probabilidades de que así sea), entonces probablemente tengas al menos un secreto más de los que necesitas. Lo más probable es que te hayas guardado al menos un secreto de más, y esto es un motivo más para compartir lo que tienes en mente. Cuando te abres con los demás, los demás se abrirán contigo.
The Secret Life of Secrets: How Our Inner Worlds Shape Well-Being, Relationships, and Who We Are de Michael Slepian, ya está disponible (Robinson, 14.99 libras). Cómpralo en guardianbookshop.com por 13.04 libras.

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