Un testimonio sobre el 6 de enero pone a Donald Trump en un peligro legal aún mayor
Una exasistente de Trump dice que el presidente sabía que los manifestantes estaban armados.

Donald Trump y sus dos asesores más cercanos se podrían enfrentar a una exposición penal cada vez más extensa en relación con el ataque al Capitolio después de que la exasistente de la Casa Blanca Cassidy Hutchinson declarara sobre su conducta potencialmente ilegal ante el comité selecto del 6 de enero de la Cámara de Representantes en una audiencia especial el jueves.

El testimonio se centró en la revelación –una de las numerosas e importantes revelaciones de Hutchinson– de que el expresidente indicó a sus partidarios que acudieran al Capitolio a pesar de que sabía que estaban armados y que probablemente tenían la intención de provocar daños.

Hutchinson declaró bajo juramento que Trump estaba muy enojado por el hecho de que algunos de sus partidarios que se habían reunido en el National Mall no entraron en el perímetro de seguridad del mitin “Save America” en el parque público de la Elipse, donde estaba previsto que pronunciara su discurso.

Los partidarios no querían entrar en el perímetro de seguridad, testificó Hutchinson, porque muchos estaban armados con cuchillos, navajas, gas pimienta y, como se comprobó posteriormente, pistolas, del mismo modo que no querían entregar sus armas al Servicio Secreto para asistir al mitin.

Me importa un carajo que tengan armas. No están aquí para hacerme daño“, exclamó Trump en un extraordinario arrebato de ira, según relató Hutchinson. “Dejen entrar a mi gente. Pueden marchar al Capitolio desde aquí. Dejen que la gente entre. Quiten los malditos mags (magnetómetros)”.

La respuesta del expresidente resulta significativa por dos razones principales: hace evidente que le habían informado que sus partidarios portaban armas, y que sabía que esas personas armadas tenían la intención de realizar una marcha no autorizada hacia el Capitolio.

Después, Trump subió al escenario del mitin “Save America” y les dijo a sus partidarios, presentes tanto ahí, en el parque público de la Elipse, como en los alrededores del monumento a Washington, que marcharía con ellos hacia el Capitolio, dándoles el mayor incentivo para llegar a la sesión conjunta del Congreso.

El expresidente realizó además estos comentarios, explicó Hutchinson, a pesar de que el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, intentó desesperadamente impedir que Trump y el jefe de gabinete de Trump, Mark Meadows, acudieran al Capitolio por temor a una posible exposición legal.

“Nos van a acusar de todos los delitos imaginables” si Trump iba al Capitolio, Hutchinson indicó que Cipollone le dijo en la mañana del 6 de enero, aludiendo a la obstrucción de un proceso oficial y al fraude contra Estados Unidos.

El análisis legal de Cipollone fue profético: el comité selecto, incluso antes de escuchar a Hutchinson por primera vez a principios de este año en declaraciones hechas en privado, ha argumentado que Trump y sus principales asesores violaron múltiples leyes federales durante el 6 de enero.

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El testimonio de Cassidy Hutchinson podría ser perjudicial para su exjefe Mark Meadows y para Donald Trump. Foto: Stefani Reynolds/AFP/Getty Images

En la audiencia especial, Hutchinson también reveló que el entonces abogado de Trump, Rudy Giuliani, y Meadows expresaron su interés en obtener indultos presidenciales preventivos inmediatamente después del ataque contra el Capitolio.

La revelación de Hutchinson marcó un nuevo nivel de aparente consciencia de culpabilidad entre los asesores más cercanos a Trump –que se suma al de al menos media docena de congresistas republicanos y al del abogado de Trump, John Eastman– o de temor a que pudieran haber cometido un delito.

Al mencionar el interés de Giuliani en obtener un indulto, Hutchinson también declaró que el exabogado de Trump también pudo haber sido protagonista de un delito en relación con su aparente conocimiento de lo que planeaban hacer los grupos de extrema derecha Oath Keepers y Proud Boys el 6 de enero.

“Oath Keepers” y “Proud Boys” fueron palabras que se escucharon en la Casa Blanca cuando Giuliani estuvo presente en el complejo en los días previos al ataque contra el Capitolio, testificó Hutchinson en la audiencia.

La nueva conexión entre Giuliani y los Oath Keepers y los Proud Boys suscitó la sospecha de que el entonces abogado del expresidente tenía un amplio conocimiento de las intenciones de los dos grupos de extrema derecha, cuyos altos miembros han sido acusados desde entonces de conspiración sediciosa.

Entretanto, en la víspera del ataque contra el Capitolio, Trump le pidió a Meadows que hablara con el agente político de extrema derecha Roger Stone y con el exasesor de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, algo que Meadows hizo, según señaló el testimonio de Hutchinson.

El exjefe de gabinete del presidente mencionó entonces en repetidas ocasiones la posibilidad de viajar a la sala de guerra de Trump instalada en el hotel Willard de Washington DC, aunque al final Meadows se negó y terminó comunicándose por teléfono con la sala de guerra de Trump, según declaró Hutchinson.

The Guardian informó por primera vez el año pasado que, desde la Casa Blanca, Trump les llamó por teléfono a Giuliani y a un grupo de abogados que trabajaban en el cuarto de guerra de Trump en el hotel Willard y que debatieron sobre la forma de detener la certificación de la victoria electoral de Joe Biden.

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La conexión de Meadows con la sala de guerra de Trump parece ser tan relevante como la de Giuliani al hablar de los grupos de extrema derecha, entre otras razones porque el hotel Willard también fue la base tanto de Stone, quien tiene vínculos con los Proud Boys, como de Flynn, quien anteriormente trabajó con los Oath Keepers.

La vicepresidenta del comité selecto, Liz Cheney, concluyó la audiencia especial con pruebas de posibles intentos de manipulación de testigos por parte de personas aparentemente cercanas al expresidente. En una llamada al estilo de la mafia, se le advirtió a un testigo que Trump sabía que seguiría siendo “leal”.