Tras el tiroteo de Uvalde, las empresas tecnológicas publicitan sus soluciones. Pero, ¿funcionan?
Una pareja presenta sus respetos en un monumento improvisado en el exterior de la escuela primaria Robb, lugar donde se produjo un tiroteo masivo, en Uvalde, Texas. Foto: Nuri Vallbona/Reuters

Tras el tiroteo masivo ocurrido en una escuela primaria en Uvalde, Texas, surgió una pregunta demasiado familiar: ¿cómo podemos evitar que se repita este horror? Algunas empresas han dicho que tienen soluciones tecnológicas que podrían ayudar.

Entre estas empresas se encuentra la firma de drones Axon, que promocionó el dispositivo Taser operado por control remoto para ser desplegado en las escuelas. Las empresas de tecnología educativa, como Impero Software, indicaron que sus servicios de vigilancia de estudiantes podrían detectar señales de alerta y ayudar a prevenir el próximo ataque.

Las empresas forman parte de una próspera industria de seguridad escolar, que ha crecido hasta alcanzar los 3.1 millones de dólares en 2021, desde los escasos 2.7 millones de dólares de 2017, según datos de la empresa de investigación de mercado Omdia.

La Asociación de la Industria de Seguridad, que cuenta con más de 400 empresas orientadas a los jardines de niños y las escuelas primarias entre sus miembros, ha invertido casi 2 millones de dólares en actividades de presión desde 2010, según informa OpenSecrets.org. La legislación sobre seguridad de las armas aprobada por el Congreso la semana pasada incluía más de 300 millones de dólares para reforzar la Stop School Violence Act (Ley para detener la violencia escolar), un programa de subvenciones federales creado a raíz del tiroteo en Parkland para financiar la seguridad escolar que fue respaldado por el grupo de la industria.

Sin embargo, los defensores del control de armas, las asociaciones de profesores y los organismos de vigilancia tecnológica se muestran escépticos respecto a la posibilidad de que el aumento del gasto en medidas de seguridad de alta tecnología contribuirá a frenar la violencia armada en las escuelas estadounidenses y, en algunos casos, incluso pueda causar más daño a los alumnos.

“Todos lloramos por los niños perdidos en Uvalde, pero algunos ejecutivos de la industria tecnológica están ansiosos de ganar dinero a costa de esta tragedia”, comentó Rewan Al-Haddad, director de campañas de la organización de vigilancia tecnológica SumOfUs, y añadió que algunas de las soluciones “no solo son inútiles, sino que son activamente perjudiciales”.

Varios días después del tiroteo en Uvalde, la empresa de drones Axon, con sede en Arizona, anunció el desarrollo de un sistema de drones Taser operados con control remoto “como parte de un plan a largo plazo para detener los tiroteos masivos”.

La empresa, que cotiza en bolsa, desarrolla productos de armamento para militares, policías y civiles, y posee una capitalización bursátil de 6 mil 870 millones de dólares. Asegura que su tecnología ha salvado 266 mil vidas, sin embargo, el anuncio de su dron Taser generó un torbellino de reacciones negativas, lo que llevó a nueve personas a dimitir del consejo asesor de Axon y a la empresa a suspender el proyecto de forma indefinida.

A raíz de la retroalimentación recibida, vamos a suspender el trabajo en este proyecto y a volver a centrarnos en colaborar con grupos clave para explorar a fondo el mejor camino a seguir“, indicó Rick Smith, fundador y CEO de Axon, en un comunicado publicado en internet.

El uso de drones en las fuerzas policiales ha aumentado en los últimos años, con al menos mil 172 departamentos de policía de todo el país que poseen estos dispositivos aéreos no tripulados. La policía de los campus universitarios ha utilizado drones en el pasado para supervisar a las multitudes en grandes eventos y evaluar los accidentes de tránsito, no obstante, el nuevo dron Axon representa una posible nueva frontera para los dispositivos convertidos en armas que los defensores consideran preocupante.

La tecnología de vigilancia es más común que los drones en los campus. El número de escuelas públicas que despliegan sistemas de videovigilancia ha aumentado del 20% en 1999 al 83% en 2017, según indican los datos de la encuesta del National Center for Education Statistics. Miles de distritos escolares estadounidenses han contratado a empresas tecnológicas para realizar un seguimiento de las actividades de los estudiantes en las computadoras de las escuelas, incluyendo el monitoreo de lo que buscan los estudiantes y las páginas web que visitan.

Impero Software, una empresa que presentó su propia tecnología directamente como respuesta a la noticia de Uvalde, promete vigilar a los alumnos de los jardines de niños hasta el 12º grado y detectar señales de alerta como la búsqueda de información sobre armas.
Impero y otras empresas similares utilizan la inteligencia artificial para supervisar todo el contenido que los estudiantes escriben en las cuentas de correo electrónico, los chats o los documentos oficiales de las escuelas durante las 24 horas del día. Un estudiante que escribe “cómo suicidarme” en un buscador de una computadora de la escuela podría lograr que la policía llamara inmediatamente a su casa, por ejemplo.

Sin embargo, a pesar de la creciente adopción de herramientas de seguridad en las escuelas de todo Estados Unidos, el número de tiroteos masivos que se producen en las escuelas se ha mantenido relativamente constante durante los últimos 30 años y ha alcanzado un punto máximo sin precedentes en las escuelas secundarias en los últimos cinco años.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington y de Johns Hopkins reveló que las respuestas de vigilancia a la violencia armada en los sistemas escolares que abarcan desde el jardín de niños hasta el 12º grado “no han detenido el aumento de la frecuencia con que ocurren, sino que han acrecentado las desigualdades raciales y étnicas en múltiples modalidades de disciplina”.

Cada vez escucho más que las escuelas comienzan a parecer cárceles, y que eso hace que los jóvenes se sientan más como sospechosos que como estudiantes“, comentó Odis Johnson, profesor de Johns Hopkins y coautor del estudio.

La presencia de la tecnología de vigilancia incrementa la capacidad de las escuelas para identificar y disciplinar a los estudiantes en caso de infracciones menos graves, explicó Johnson, lo cual conduce a un mayor número de detenciones y de acciones legales contra los menores, particularmente contra los estudiantes de color. Los estudiantes no blancos también son vigilados en mayor proporción: La investigación de Johnson mostró que los estudiantes afroamericanos tienen cuatro veces más probabilidades de asistir a una escuela donde hay mucha o poca vigilancia.

“Los docentes llevan décadas luchando por conseguir escuelas seguras y acogedoras, así que, por supuesto, queremos que haya medidas de seguridad y protección razonables. Pero eso dista mucho de los esfuerzos para convertir las escuelas en fortalezas armadas o hacerlas funcionar como prisiones de alta tecnología”, señaló Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros. “Eso socava la educación de nuestros niños, que necesitan lugares seguros para jugar y simplemente existir, por eso queremos menos armas, no más, en los campus”.

El tiroteo ocurrido en Uvalde, comentó Weingarten, fue un trágico ejemplo de las limitaciones de dichas herramientas. El distrito ya utilizaba una herramienta de monitoreo de las redes sociales de los estudiantes llamada Social Sentinel desde 2019 y alertó a los padres pocos minutos después del tiroteo a través de una aplicación de respuestas de emergencia denominada Raptor Technologies.

La primaria Robb era, lo que se conoce en el sector educativo, una escuela “blindada”, donde se despliega tecnología de seguridad digital y física.

Aunque el blindaje hará ricas a las empresas de seguridad, no es la panacea para el problema de los tiroteos en las escuelas”, indicó. “Basta con fijarse en la escuela primaria Robb en Uvalde, una escuela blindada, donde los oficiales esperaron más de una hora para enfrentarse al tirador“.

Impero Software no respondió a la solicitud de comentarios.

Para muchos defensores de la seguridad en las escuelas y del control de armas, el debate en torno a la seguridad de alta tecnología eclipsa la cuestión central de la plaga de los tiroteos en las escuelas: el acceso a las armas es el principal factor de riesgo de estas tragedias.

Lo único que mantiene a los niños a salvo de los tiroteos masivos es garantizando que las personas no tengan acceso a armas de destrucción masiva que puedan matar a aulas enteras de niños de un solo golpe“, señaló Keri Rodrigues, presidenta de la National Parents Union (Unión Nacional de Padres), una organización sin fines de lucro que representa a los padres de los niños en las escuelas.

“No podemos inventar la forma de salir de esto”, añadió. “La parte más triste de todo esto es que no consiste en si sabemos cómo resolver el problema, sino en si tenemos el valor de hacer lo que es correcto por nuestros hijos”.