La lactancia materna mejora la capacidad cognitiva de los hijos de las madres más pobres, revela estudio
El estudio del Reino Unido es uno de los primeros en demostrar que la lactancia materna mejora las capacidades cognitivas de los niños. Foto: Katie Collins/PA

Los hijos de las madres más pobres que son amamantados son mucho mejores en tareas relacionadas con el lenguaje, el dibujo y la comprensión como consecuencia directa, reveló un estudio británico.

Los niños son un 8% mejores en las pruebas de su capacidad cognitiva hasta la edad de siete años –si fueron amamantados durante al menos tres meses– en comparación con aquellos que fueron alimentados con biberón, según indicó la investigación.

La lactancia materna favorece el desarrollo cerebral entre los hijos de madres desfavorecidas hasta el punto de que están mejor preparados que los niños criados con fórmulas para comenzar sus estudios en la escuela primaria.

Los hallazgos aportan nuevas e importantes pruebas de que la lactancia materna es buena para los niños. No obstante, aunque estudios anteriores han relacionado principalmente la ingesta de leche materna a una edad temprana con la salud física, este nuevo estudio –basado en el análisis de datos de casi 6 mil niños británicos– es uno de los primeros en demostrar que la lactancia mejora sus capacidades cognitivas.

El estudio también reveló que las mujeres que tienen un bajo nivel educativo y que dan a luz en fin de semana tienen menos probabilidades de amamantar a sus hijos debido a la falta de personal de guardia en los hospitales para que las ayude a establecer el hábito.

La investigación fue realizada por la profesora Emla Fitzsimons, del Centro de Estudios Longitudinales del University College de Londres, y el profesor Marcos Vera-Hernández, de su departamento de economía. Los autores analizaron los datos de una muestra representativa a nivel nacional de aproximadamente 6 mil niños británicos nacidos en todo el Reino Unido durante el periodo comprendido entre 2000 y 2002 que participan en el estudio Millennium Cohort Study, cuyas madres abandonaron sus estudios antes de cumplir los 17 años y que tuvieron un parto natural o de bajo riesgo.

Fitzsimons señaló que sus hallazgos sobre el desarrollo cognitivo eran “estadísticamente significativos”.

Descubrieron que, por ejemplo, a los tres años, los niños amamantados obtenían un promedio de 9.88 puntos más en el uso del “lenguaje expresivo” –es decir, cuando se les muestran imágenes de objetos y se les pide que los nombren– en comparación con el promedio de todos los niños, el cual era de 70.4 puntos.

Los niños de tres años amamantados también obtuvieron un promedio de 8.3 puntos más en “preparación para la escuela” –el dominio de habilidades básicas que implican alfabetización y aritmética– con respecto al promedio de todos los niños de esa edad, que fue de 22.2.

Se observaron las mismas diferencias cuando los niños fueron examinados nuevamente a la edad de cinco años, y también se observaron las diferencias a esa misma edad en una evaluación de la habilidad visual-espacial –su capacidad para reproducir un diseño utilizando cuadros con patrones– y el “razonamiento pictórico”, en el que los niños analizan imágenes.

El estudio, publicado en la revista American Economic Journal: Applied Economics, indica: “Nuestros resultados, que son válidos para madres con niveles de educación relativamente bajos, son sorprendentes. Hallamos fuertes efectos de la lactancia materna en el desarrollo cognitivo de los niños, los efectos de las habilidades no cognitivas no son concluyentes, y no encontramos evidencia de efectos en la salud durante este periodo de la infancia”.

Las mujeres que se encuentran en mejor situación económica tienen muchas más probabilidades de amamantar que las más pobres. La encuesta sobre alimentación infantil realizada en el Reino Unido en 2010, que contiene los datos más recientes sobre el tema, reveló que solo el 30% de las mujeres que dejaron sus estudios de tiempo completo a los 17 o 18 años amamantaron a su hijo durante al menos cuatro meses, a diferencia del 56% de aquellas que lo hicieron después de los 18 años.

El Real Colegio de Parteras instó al Servicio Nacional de Salud a mejorar el apoyo para la lactancia materna.

“Existen pruebas sustanciales y cada vez más numerosas sobre los beneficios de la lactancia materna para la salud de la madre y el bebé, así como para el desarrollo cognitivo del bebé”, indicó Clare Livingstone, su asesora de política profesional y responsable de alimentación infantil.

“Por lo tanto, es fundamental que los servicios de maternidad siempre cuenten con el personal adecuado para que las parteras y los trabajadores de apoyo a la maternidad puedan proporcionar un apoyo de alta calidad a todas las madres en materia de alimentación infantil. La actual escasez de parteras en Inglaterra, que está empeorando, y los crecientes problemas de personal en otros países del Reino Unido sin duda están dificultando el logro de este objetivo”.

No todas las personas pueden –o deciden– amamantar, y también influyen otros factores, como los socioeconómicos y la educación. Se trata de un panorama complejo, pero, sin duda, el acceso de las madres al apoyo a la lactancia materna es crucial.