Los ministros de Relaciones Exteriores de la UE prevén suspender la concesión de visas a los turistas rusos
Viajeros delante de un tablero de salidas en la terminal 2 del aeropuerto de Helsinki en Finlandia, el cual se ha convertido en un importante país de tránsito para los turistas rusos que viajan a Europa. Foto: Alessandro Rampazzo/AFP/Getty Images

Se espera que los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea aprueben la próxima semana la suspensión del acuerdo de concesión de visas que el bloque tiene con Moscú, en momentos en que los ataques rusos con cohetes y artillería afectan a las zonas situadas al otro lado del río Dniéper, cerca de la planta nuclear de Zaporizhzhia.

La medida de la Unión Europea, cuyo objetivo es reducir el número de visas expedidas a los ciudadanos rusos tras la presión ejercida por los Estados miembros del Este, no supone una prohibición total, pero complicaría y encarecería considerablemente la obtención de documentos de viaje.

El periódico Financial Times citó a un funcionario de la Unión Europea diciendo que era “inapropiado que los turistas rusos se paseen por nuestras ciudades” y que el bloque tenía que “enviar un mensaje a la población rusa de que no está bien esta guerra, no es aceptable”.

Otro funcionario explicó al periódico que, antes de finales de año, el bloque pretendía hacer algo más que poner fin al acuerdo, lo cual eliminaría el actual trato preferente concedido a los ciudadanos rusos cuando solicitan cualquier tipo de visa de la Unión Europea.

Los ministros de Relaciones Exteriores del bloque se reunirán el martes en Praga, la capital de República Checa, país que ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea, donde se espera que otorguen su respaldo político a la suspensión.

No obstante, el bloque dista mucho del consenso en lo que respecta a las crecientes demandas de países como la República Checa, Polonia y los Estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania –muchos de ellos han dejado de expedir visas a los rusos en todos los casos, salvo en los esenciales– para que se prohíba el ingreso de turistas rusos a nivel de la Unión Europea.

Muchos otros Estados miembros siguen expidiendo documentos de viaje a los ciudadanos rusos, lo que significa que pueden viajar sin problemas por toda la zona libre de pasaportes de Schengen.

Finlandia, país que ha indicado que los rusos esquivan con mayor frecuencia el cierre del espacio aéreo de la Unión Europea utilizando el aeropuerto de Helsinki como entrada a la zona, anunció este mes que limitaría las solicitudes de visa rusas a una décima parte del número actual.

Sin embargo, países como Alemania han insistido en que la prohibición total sería un error, y Josep Borrell, responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, ha argumentado que la prohibición “no es una buena idea”. El bloque “tiene que ser más selectivo”, comentó Borrell la semana pasada.

En Ucrania, la artillería rusa atacó las localidades ubicadas al otro lado del río Dniéper, cerca de la planta nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa, informaron las autoridades el domingo, en medio de la creciente preocupación sobre la posibilidad de que se produzca una catástrofe radiactiva.

Ambas partes se acusan mutuamente de haber atacado la planta, que fue tomada por las tropas rusas en marzo, pero que todavía está dirigida por personal ucraniano, y que se ha convertido en uno de los principales focos del conflicto, el cual inició su séptimo mes.

El gobernador de la región, Oleksandr Starukh, comentó en Telegram que las fuerzas rusas atacaron edificios residenciales en la ciudad principal de la región, Zaporizhzhia, ubicada a dos horas en automóvil de la planta, mientras que el comando del ejército ucraniano informó que las ciudades situadas en la orilla opuesta del río Dniéper, cerca de la planta, fueron atacadas.

Moscú indicó que nueve proyectiles de artillería ucranianos cayeron en los terrenos aledaños a la planta, que el personal técnico estaba supervisando la situación del lugar y que los niveles de radiación seguían siendo normales. No se pudo verificar ninguno de los informes.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, señaló que Rusia había convertido la planta en una base militar y que ponía en peligro a todo el continente. Tanto la ONU como Kiev han exigido la retirada de los equipos y el personal militar de la planta, mientras el organismo de control nuclear de la ONU espera recibir autorización para visitarla.

En el este de Ucrania, donde las fuerzas rusas y separatistas combaten por el control, los bombardeos impactaron en las ciudades estratégicamente importantes de Kramatorsk y Sloviansk, sin que se registraran víctimas, indicó Pavlo Kyrylenko, gobernador de la región de Donetsk.

Los defensores frustraron los intentos rusos de irrumpir en los alrededores de la estratégica ciudad de Bajmut, informaron las fuerzas armadas ucranianas.

El Ministerio de Defensa británico señaló en su último informe que Rusia había perdido “decenas de miles” de tropas y que se desconocía cómo reclutarían más.

Según el informe, era improbable que el decreto firmado por Vladimir Putin para aumentar el número de soldados de 1.9 millones a 2.04 millones supusiera un “progreso sustancial” respecto al aumento del poder de combate de Rusia.

Reuters contribuyó a este artículo.