‘Tener un rey es un poco raro’: la muerte de la reina Isabel II revela la brecha generacional en el aprecio por la realeza
A pesar de la brecha generacional, el sentimiento de pérdida y tristeza era evidente entre la multitud que se encontraba fuera del Palacio de Buckingham. Foto: Samir Hussein/WireImage

De pie, solemnemente, frente al Palacio de Buckingham, Kamala Thiagaras comentó que recordaba vívidamente el día en que la reina Isabel II se casó. Entonces, como estudiante en una iglesia católica, ella y sus compañeros de clase comieron pasteles, galletas y chocolate para celebrarlo.

“La seguiremos recordando hasta que nos muramos. Nos alegramos de haber estado ahí cuando fue reina y nos gobernó cuando estábamos en la Commonwealth”, dijo Thiagaras, quien es de Sri Lanka.

Pero cuando habló con sus nietos anoche, después de que la noticia del fallecimiento de la reina recorriera toda la nación, no se pudo apreciar ninguna tristeza en su reacción, recordó Thiagaras, de 80 años.

“Nuestra generación, todos nos sentimos tristes cuando escuchamos la noticia. Pero los niños, creo, en esta época piensan que se trata de algo que está pasando, lo toman como viene”.

Fue un intercambio que reveló una brecha entre una generación mayor que conmemora a una monarca que definió su época, cuya ética de trabajo, sentido del deber y estoicismo conocieron toda su vida, y una generación más joven con la que la institución de la monarquía tiene menos eco.

A pesar de la división, el sentimiento entre la multitud de miles de personas que se sigue congregando afuera del Palacio de Buckingham es abrumadoramente de pérdida y tristeza.

Shahid Khan, un joven monárquico de 19 años de Cardiff, supone que la brecha generacional es circunstancial.

“Con la generación más joven, creo que no tenemos esa situación que nos une”, comentó Khan sobre sus compañeros.

“Siento que esa es una razón por la que no conectan”.

¿Debería sorprendernos esta desconexión? Durante sus 70 años de reinado, la reina fue testigo de cambios trascendentales en el desarrollo tecnológico, la industria, la economía y la vida social de todo el mundo, de los cuales muchos han quedado reducidos a notas históricas a pie de página para los jóvenes.

La reina fue la jefa de Estado de otros 15 países, todos ellos pertenecientes en su momento al antiguo imperio británico.

Durante siete décadas fue la jefa de la Commonwealth, cuyos 54 países comprenden 2 mil 100 millones de personas, un tercio de la población mundial.

Para muchas personas, una figura que han venerado desde hace mucho tiempo se desvaneció repentinamente. Bentley Roach, de 77 años, de Barbados y Trinidad y Tobago, ha pasado toda su vida admirando a la reina.

“Soy del Caribe, un país de la Commonwealth, por eso la gente de mi generación no conocemos a nadie más”, explicó Roach. “Siento lealtad hacia la monarquía. Eso no significa que si los países se independizan, el pueblo tiene derecho a elegir hacia dónde quieren ir. Lo respeto”.

Por el contrario, para algunos británicos la muerte de la reina resucitó emociones encontradas de un pasado colonial.

“Tenemos un vínculo con la Commonwealth, tanto si es bueno como si no”, dijo una mujer que pidió no ser identificada, para quien la ética de trabajo y el deber de la reina son valores con los que se identifica como británica nacida en Sri Lanka.

“Nunca se pueden olvidar los errores del pasado”, añadió. “Tengo mucho que agradecer a este país, pero también soy consciente de mi herencia y de las luchas que tienen las personas”.

Para otros, como Kylie Benson, cuya familia es de Belice, la reina representaba la “cabeza del poder” de su comunidad, cuyo reinado aportó una sensación de estabilidad.

“Ella significó mucho para mí y mi familia”, dijo Benson, de 32 años. “Al venir de uno de sus países de la Commonwealth, ella levantó a ese país, y cuando este consiguió la independencia cambió, siendo sinceros, la política no es tan buena como cuando estuvo bajo el reinado de la reina. Siempre dije que si estuviera ahí votaría en contra de que se independizara de la colonia británica”.

Al conversar con varios jóvenes adultos, la respuesta emocional a la vida sin la reina era menos evidente. “Creo que todos se cuestionan lo mismo, si la monarquía durará mucho más tiempo”, comentó Ellie Cheek, de 21 años.

Para su amiga Yele, de 24 años, quien no quiso compartir su apellido, la familia real es un elemento básico en la cultura británica. Depende, señaló, de quién esté dispuesto a despedirse.

“Eso dependerá de cada persona. Sé que algunas personas, como las que viven fuera del Reino Unido, tal vez en las islas del Caribe, están dispuestas a separarse de eso. Pero en realidad creo que es difícil…”, comentó.

Steph Hamilton, de 32 años, que describió a la realeza como privilegiada y no representativa, señaló que se trataba de un momento histórico. Se dirigió al Palacio de Buckingham desde Shake Shack cuando se dio a conocer la noticia del fallecimiento de la reina en la tarde del jueves.

“No me preocupa demasiado la monarquía”, comentó Hamilton, quien predijo que la muerte de la reina tendría un gran impacto. Por ejemplo: “¿Qué pasará con la Commonwealth? El hecho de que tengamos un rey es un poco raro”.