‘Una historia de locos’: cómo un jarrón chino valuado en 2 mil dólares se vendió por 8 millones de dólares
Jean-Pierre Osenat dirige la 'extraordinaria' subasta de un jarrón de estilo tianqiuping en Fontainebleau, cerca de París. Foto: Maison Osenat

En los 41 años que lleva empuñando el mazo en su casa de subastas, a pocos pasos del castillo real de Fontainebleau, Jean-Pierre Osenat nunca había visto nada parecido. “Es una historia de locos”, comentó. “Bastante extraordinaria”. La historia le costó el puesto a uno de los expertos de la casa de subastas, después de que un jarrón chino que él declaró como una pieza decorativa ordinaria de un valor máximo de 2 mil dólares fuera vendido por casi 8 millones de dólares, es decir, casi 4 mil veces más de lo estimado.

“El experto cometió un error. Una sola persona frente a 300 compradores chinos interesados no puede tener la razón”, dijo Osenat. “Trabajaba para nosotros. Ya no trabaja para nosotros. Después de todo, fue un grave error”.

La extraordinaria historia comenzó a principios de este año, cuando una mujer francesa que vivía en el extranjero decidió vender los muebles y distintos objetos de la casa de su difunta madre en Bretaña. Tras encomendarle la venta a Osenat, el jarrón –que le había pertenecido a su abuela– fue empacado, enviado a París y puesto en una subasta de “muebles y obras de arte” de 200 lotes, de los cuales ninguno estaba valuado en más de 8 mil dólares.

El sábado pasado, el jarrón, de estilo chino tianqiuping –que significa “globo celestial” y denota la base redonda y el cuello largo–, se encontraba en una mesa de exhibición en la sala de subastas de Osenat. El catálogo lo describía como: lote 36 “gran jarrón de porcelana tianqiuping y esmalte policromo de estilo azul-blanco con cuerpo globular y largo cuello cilíndrico, decorado con nueve feroces dragones y nubes (marca bajo la base)”. El jarrón, de 54 cm de diámetro por 40 cm, fue catalogado como “en buen estado”.

El precio estimado, entre mil 500 y 2 mil dólares, reflejaba la opinión del experto de que se trataba de una pieza decorativa del siglo XX y no de un artefacto raro.

Osenat explicó que sus sospechas de que esto no era así surgieron cuando se publicó el catálogo en internet y la exhibición previa a la subasta se vio desbordada por entre 300 y 400 compradores interesados 15 días antes de la venta.

“Vinieron con lámparas y lupas para verlo. Obviamente, vieron algo”, comentó. “Hubo tantos registros (para participar en la subasta por internet) que tuvimos que detenerlos. En ese momento comprendimos que estaba ocurriendo algo”.

Al principio, el personal de la casa de subastas atribuyó el inesperado interés a la pasión de la comunidad china francesa por el arte y la historia de China.

Frente al abrumador interés, los subastadores decidieron no permitir las pujas en internet y se limitó el número de compradores a 30, la mitad de ellos presentes en la sala de subastas y el resto pujando por teléfono, y cada uno de ellos tuvo que pagar un depósito de unos 10 mil dólares para participar.

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El jarrón de estilo tianqiuping congregó a cientos de compradores interesados en una exhibición previa a la subasta. Foto: Maison Osenat

Casi tan pronto como se presentó el lote 36, estalló una puja frenética. Osenat dirigía la venta de pujas que aumentaban rápidamente –100 mil dólares, 200 mil dólares, 500 mil dólares– cuando alguien gritó “Dos millones”. Cuando las pujas alcanzaron los 5 millones de dólares, aún competían 10 compradores; cuando llegaron a los 7 millones, solo quedaban dos.
Cuando finalmente se cerró la puja, entre los aplausos de los asistentes, la oferta final había alcanzado los 7.7 millones de dólares. Con las comisiones, el comprador chino anónimo pagará 9.12 millones de dólares.

Osenat explicó que para la vendedora, que se había mudado al extranjero hace 15 años, la ganancia inesperada traía consigo problemas y la cantidad sería “difícil de asumir”.

“El jarrón había pertenecido a su familia durante generaciones. Ella comentó que solían poner flores en él. Vivió con él durante 30 años y nunca imaginó que valiera tanto”, explicó. “Está completamente desconcertada. Si se hubiera vendido por 150 mil dólares habría sido algo, pero 7.7 millones de dólares es otra cosa. Le aterra aparecer en la prensa y se siente bastante traumatizada por ello”.

El comprador pujó por teléfono y vive en China. Se ha sugerido que, además del jarrón decorado con el dragón y la nube, un tema muy codiciado entre los coleccionistas de Asia oriental, algunos podrían haber visto una estampa de Qianlong, un emperador chino del siglo XVIII, que es una figura sagrada.

Al parecer, el experto, que fue despedido y no ha sido nombrado, mantiene su valoración original.

Cédric Laborde, director del departamento de arte asiático de la casa de subastas, aún no está completamente convencido de que el experto estuviera equivocado. “No sabemos si (el jarrón) es antiguo o no, ni el motivo por el que se vendió por ese precio. Tal vez nunca lo sabremos”, dijo Laborde.

“La valoración correspondía a lo que pensaba el experto. En China, copiar algo, como un jarrón del siglo XVIII, también es todo un arte. En este caso no tengo una respuesta. En los últimos años se han producido algunas sorpresas en las subastas de objetos asiáticos”.

Osenat, cuyo anterior récord de venta fueron los 4.8 millones de euros pagados en 2007 por la espada que Napoleón Bonaparte portó en la batalla de Marengo en 1800, comentó que confiaba en el mazo del subastador.

“El experto pensaba que se trataba de una copia del siglo XX, una decoración, así que no cambiamos la valoración. Al final el mercado decidió que era una pieza del siglo XVIII”, dijo. “Confío en el mercado. Un experto dijo lo que dijo… pero el precio real es el que deciden los compradores”.