El escritor Roberto Saviano va a juicio por sus comentarios sobre la primera ministra de Italia
Roberto Saviano y Giorgia Meloni. La primera ministra italiana fue instada a retirar el caso contra el escritor. Foto: Alberto Pizzoli/AFP/Getty Images

El escritor italiano Roberto Saviano fue llevado a juicio por llamar “bastarda” a la nueva primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, después de que esta dijera que se deberían hundir los barcos de las ONG que intentaron rescatar a los refugiados.

Meloni, líder de Hermanos de Italia, partido de origen neofascista, quien dijo que Roma debería “repatriar a los migrantes y hundir los barcos que los rescataron”, demandó a Saviano por difamación penal, y el año pasado un juez de Roma determinó que el escritor debería ser juzgado.

Saviano, que vive bajo escolta policial y se esconde de la mafia napolitana, la Camorra, desde 2006 después de haber sido amenazado por los mafiosos tras la publicación de su libro Gomorra. Se enfrenta a una pena de hasta tres años de prisión en caso de ser declarado culpable.

La audiencia del martes duró pocos minutos y el juicio fue aplazado hasta el 12 de diciembre tras una breve audiencia inicial en la que el líder del partido de extrema derecha Liga Norte, Matteo Salvini, pidió ser admitido como demandante, lo que significa que también podría ganar una indemnización por daños y perjuicios en caso de que Saviano sea declarado culpable.

“Creo que tengo el récord de ser el periodista, la personalidad y el individuo más perseguido por este gobierno”, comentó Saviano a los periodistas afuera del tribunal.

El abogado de Meloni, Luca Libra, indicó que su equipo legal estaba analizando la posibilidad de retirar la demanda. “La demanda surge del odio utilizado”, señaló Libra. “Le enseñé a mi hijo que la palabra ‘bastardo’ es una ofensa. Todavía analizaremos si la retiraremos o no”.

La demanda de Meloni se produjo después de que se le preguntara al autor en el programa de entrevistas políticas Piazzapulita en 2020 por su comentario sobre la muerte de un bebé de seis meses de Guinea tras un naufragio en el Mediterráneo central.

Incluyendo en sus comentarios a Salvini, que en su calidad de ministro del Interior introdujo un decreto que impone multas de hasta 50 mil euros a los barcos de rescate de las ONG que llevan personas a Italia, Saviano respondió: “Sólo quiero decirles a Meloni, y a Salvini, ¡bastardos! ¿Cómo pudieron?”.

“Estoy harto de presenciar este asqueroso mercantilismo de Saviano”, respondió Meloni tras la aparición en televisión de Saviano. “¿Es normal que a este resentido en serie se le permita difamar, sin derecho a réplica, a personas que no están presentes en el programa de entrevistas? Ya le pedí a mis abogados que procedieran con una acción legal contra él”.

En una entrevista anterior con The Guardian, Saviano, que ha criticado en repetidas ocasiones el trato que reciben los migrantes en Italia, señaló: “Si me condenan, responderé a mis palabras, pero nunca me arrepentiré de haber perdido mi tranquilidad y quizás incluso muchos lectores por defender a los que no tienen voz”.

Numerosas asociaciones de escritores y profesionales de la literatura han expresado su apoyo a Saviano. El presidente de la asociación PEN International, Burhan Sönmez, instó a Meloni a retirar todos los cargos de difamación presentados contra Saviano y a cumplir con las obligaciones nacionales e internacionales de Italia de defender la libertad de expresión.

“Le instamos a que retire el caso contra él y a hacer todo lo que esté en su poder para apoyar el periodismo de investigación y los medios de comunicación independientes”, manifestó Sönmez en una carta abierta.

“Las demandas por difamación penal agotan a sus víctimas. Les roban su tiempo, su dinero y su energía vital. Crucialmente, son punitivas y pueden conducir a la autocensura y desalentar el periodismo de investigación que es tan necesario en una democracia sana y funcional”.

Constituyen una amenaza para la libertad de expresión, la cual está consagrada en las obligaciones nacionales e internacionales de Italia en materia de derechos humanos. Como primera ministra de Italia, el hecho de proseguir con su demanda contra él enviaría un mensaje desalentador a todos los periodistas y escritores del país, que posiblemente ya no se atrevan a hablar por miedo a las represalias”.

“Saviano no está solo”, añadió Sönmez. “Estamos con él y seguiremos luchando hasta que se retiren todos los cargos penales por difamación presentados contra él, y se respete de una vez por todas su derecho a expresar pacíficamente sus opiniones”.

A principios de este mes, en la primera prueba de la política migratoria de su gobierno, que prevé la expulsión de los solicitantes de asilo, en su mayoría hombres, mayores de edad, rescatados en el Mediterráneo central y a los que las autoridades italianas no consideran necesitados de protección internacional, se impidió el desembarco de cientos de personas que estaban a bordo de dos embarcaciones de rescate de una ONG y se les dejó en el barco durante dos días, mientras los voluntarios informaban que había personas durmiendo en las cubiertas, mientras se propagaban infecciones que provocaban fiebre y sarna.