Spielberg habla de sentirse culpable por el daño que la exitosa película Tiburón pudo causar a los tiburones
Richard Dreyfuss y Robert Shaw en una escena de la película Tiburón, ganadora de varios Oscar. Foto: Universal/Allstar

Todo lo que se necesita para evocar una sensación instantánea de peligro en cualquier persona que haya visto Tiburón son dos notas, separadas por un semitono, ingeniosamente utilizadas para indicar la amenaza inminente de un gran tiburón blanco.
Pero ahora, casi medio siglo después, el director Steven Spielberg admitió que quizás la película de 1975, ganadora de varios Oscar, fue demasiado eficaz a la hora de infundir el miedo a las difamadas criaturas, y admitió que está “realmente arrepentido” de cualquier influencia que haya podido tener en la rápida disminución de la población mundial de tiburones.

Desde principios de los años 70, la población mundial de tiburones y mantarrayas oceánicos ha disminuido un 71% como consecuencia de la sobrepesca, según reveló el año pasado un estudio mundial publicado en la revista Nature.
“Lamento de verdad y hasta el día de hoy la disminución de la población de tiburones a causa del libro y la película. Lo lamento de verdad”, dice el director estadounidense en el programa Desert Island Discs, que se emitirá el domingo en Radio 4 de la cadena BBC.

Cuando la presentadora, Lauren Laverne, le preguntó cómo se sentiría si los tiburones lo rodearan si lo enviaran a la isla desierta imaginaria del programa, el director de 75 años respondió: “Esa es una de las cosas que todavía temo. No que me coma un tiburón, sino que los tiburones estén de alguna manera enojados conmigo por el frenesí alimenticio de pescadores deportivos locos que ocurrió después de 1975”.

Según la lista roja mundial de especies amenazadas de la UICN, más de un tercio de todas las especies de tiburones están en peligro de extinción, mientras que tres cuartas partes de las especies de tiburones oceánicos se enfrentan a esta amenaza.
No obstante, Paul Cox, director ejecutivo de Shark Trust en Plymouth, señaló que, aunque las poblaciones de tiburones han disminuido drásticamente desde el estreno de la película, culpar de ello a Tiburón es “darle demasiado crédito a la película”.

La mayoría de las personas, cree él, son capaces de discernir entre la vida y las películas.
“Los casos de disminución de la población de tiburones se deben muy claramente a la sobreexplotación pesquera”, explicó.

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La película de Spielberg no es la razón principal de la disminución de las poblaciones de tiburones, pero ha influido en la percepción popular que se tiene de estas criaturas, dicen los expertos. Foto: Gregorio Borgia/AP

Aunque la demanda de aletas de tiburón ha disminuido en los últimos años, el deseo por la carne de tiburón está aumentando.
Sin embargo, es posible que Tiburón haya influido en empañar los mensajes sobre los tiburones, señaló Cox: “Ha conducido a que las conversaciones caigan un poco en la trampa de pasar demasiado tiempo discutiendo todas las cosas que los tiburones no son en lugar de todas las grandes cosas que los tiburones son”.

No obstante, agradece las relaciones públicas positivas que ofrecen los comentarios de Spielberg. “Que alguien con su fama aborde el reto de informar sobre los tiburones de una forma más positiva es algo muy bienvenido”.

La película explota un miedo preexistente, comentó. “Es un miedo natural que tenemos a lo desconocido. El mar, el medio ambiente marino, todavía tiene muchas incógnitas”.

Christopher Paul Jones, especialista en fobias de Harley Street, está convencido del poder de la película. La mayor parte de las personas que padecen galeofobia, o miedo a los tiburones, se remonta a películas como Tiburón, porque la mayoría de las personas nunca ha visto un tiburón, salvo en un acuario.

“Es una prueba de la manera en que se hizo. Uno no puede ver debajo del agua, y la música crea una sensación de miedo”, explicó. “Las películas son muy buenas para impactar en todos los sentidos: visual, sonoro, y pueden ser muy impactantes en cuanto a cómo nos sentimos”.

Jones señaló que películas como Tiburón son con frecuencia “la semilla de la emoción”. “La gente acudirá a mí; puede que no sea miedo a los tiburones, sino miedo a nadar o al agua. Si te fijas en cómo empezó, puede tratarse de Tiburón”.

En otra confesión realizada en Desert Island Discs, Spielberg comentó que los cineastas no deberían “manipular” al público jugando con sus emociones, pero admitió que él fue culpable de ello en Tiburón. “Un cineasta nunca debe manipular al público a menos que cada escena contenga un susto como el que provoca una caja de sorpresas. Eso es manipulación”, dijo. “Lo hice un par de veces en Poltergeist y sin duda lo hice una vez en Tiburón, cuando la cabeza sale del agujero. Está bien, lo confieso”.

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Un gran tiburón blanco. El número de tiburones y mantarrayas oceánicos ha disminuido un 71% desde los años 70. Foto: Image Source/Getty Images

Entre sus canciones para la isla desierta se encuentran la “Pequeña” fuga en sol menor de Bach, que su padre solía silbar cuando llegaba a casa del trabajo; What the World Needs Now is Love, de Jackie DeShannon, de la que comenta que le dan “ganas de abrazar a un republicano”; y una canción de su hija, Sasha, cuyo nombre artístico es Buzzy Lee. La canción, Coolhand, le recuerda “el privilegio de ser padre”, explicó. Su objeto de lujo sería una cámara de cine Bolex H-8 de época.

Habló sobre sus recuerdos de la infancia, entre ellos la realización de un western de tres minutos para obtener la insignia de Boy Scout, su madre bailando por toda la casa y los 15 años que pasó distanciado de su padre tras el divorcio de sus progenitores.
Spielberg, cuyas muchas otras películas incluyen los éxitos de taquilla ET, Indiana Jones y Parque Jurásico, temía que su último proyecto, una película semiautobiográfica titulada Los Fabelman, fuera “lo más autocomplaciente en lo que jamás he pedido a la gente que me acompañe”.

Al describir el proyecto, protagonizado por Paul Dano y Michelle Williams, como “40 millones de dólares de terapia”, comentó: “No sabía realmente qué estaba haciendo, salvo que estaba satisfaciendo una necesidad que tenía, ser huérfano, o recientemente huérfano por la pérdida de ambos padres, de recuperar algunos de esos recuerdos de alguna manera que no pareciera demasiado indulgente para unos actores a los que realmente respetaba. Así que durante un tiempo estuve en la cuerda floja”.

Sin embargo, la película ya ha recibido elogios de la crítica y nominaciones a los Globos de Oro y a los premios Critics Choice.
El director señaló que no le importaba que lo consideraran sentimental y nostálgico, y añadió: “Creo que es nostalgia incluso más que sentimentalismo, pero nunca me enojo cuando escucho eso a no ser que alguien diga que le arruinó la película… Eso no me gusta”.