El gobierno japonés ofrece a las familias 1 millón de yenes por niño para que se marchen de Tokio
Japón aumentará los pagos ofrecidos a las familias para persuadirlas de que se muden fuera de Tokio en un intento para revitalizar las zonas regionales. Foto: Philip Fong/AFP/Getty Images

El gobierno de Japón ofrece 1 millón de yenes (7 mil 500 dólares) por hijo a las familias que se muden fuera del área del Gran Tokio, en un intento por revertir el declive demográfico registrado en las regiones.

El incentivo –que supone un drástico aumento en comparación con la anterior tasa de reubicación de 300 mil yenes– se aplicará en abril, según informan los medios de comunicación japoneses, como parte de una iniciativa oficial para revitalizar las ciudades y pueblos en declive.

Aunque la población de Tokio descendió por primera vez el año pasado –una tendencia atribuida parcialmente a la pandemia de coronavirus– los legisladores creen que se deberían tomar más medidas para reducir la densidad de población de la ciudad y motivar a los habitantes a empezar una nueva vida en las zonas “pasadas de moda” del país que se han visto afectadas por el envejecimiento, la disminución de la población y la emigración de los más jóvenes a Tokio, Osaka y otras grandes ciudades.

El pago –que se suma a los 3 millones de yenes ya disponibles en forma de ayudas económicas– se concederá a las familias que vivan en los 23 distritos “centrales” de Tokio y en las vecinas prefecturas de los suburbios de Saitama, Chiba y Kanagawa.

Para recibir estas ayudas, las familias deben mudarse fuera del área del Gran Tokio, aunque algunas podrían recibir el dinero si se mudan a zonas montañosas situadas dentro de los límites de la ciudad, informó la agencia de noticias Kyodo citando a las autoridades.

Alrededor de mil 300 municipios –aproximadamente el 80% del total– se han incorporado al plan, con la esperanza de sacar provecho de un cambio de actitud de los ciudadanos en relación con la calidad de vida que adquirió fuerza durante la pandemia, cuando un mayor número de trabajadores descubrió las ventajas de trabajar a distancia.

No obstante, las familias que esperan tener garantizado un pago fácil antes de regresar a la capital se llevarán una decepción. Deben vivir en sus nuevos hogares durante al menos cinco años y uno de los miembros de la familia debe trabajar o tener previsto abrir un nuevo negocio. Aquellos que se muden antes de los cinco años tendrán que devolver el dinero.

Las autoridades esperan que las generosas sumas ofrecidas animen a las familias que tienen hijos de hasta 18 años a revitalizar las regiones y mitigar la presión ejercida sobre el espacio y los servicios públicos en el Gran Tokio, la metrópolis más grande del mundo, con una población de aproximadamente 35 millones de habitantes.

En principio, las familias que se muden recibirán entre 1 y 3 millones de yenes por hogar siempre y cuando cumplan uno de estos tres criterios: trabajar en una pequeña o mediana empresa de la zona a la que se muden; continuar en su anterior empleo mediante trabajo a distancia; o abrir un negocio en su nuevo hogar, según indicó el periódico económico Nikkei. Una vez considerados los pagos más elevados, una familia con dos hijos podría recibir hasta 5 millones de yenes.

La mitad del dinero procederá del gobierno central y la otra mitad de los ayuntamientos, informó Kyodo.
El plan ha tenido dificultades para captar la atención de los ciudadanos desde que fue lanzado hace tres años, ya que proporcionó ayudas a mil 184 familias en 2021 –el año en que el trabajo a distancia se volvió más común–, en comparación con las 71 de 2019 y las 290 de 2020, según indicó Nikkei.

El gobierno espera que 10 mil personas se habrán mudado de Tokio a las zonas rurales en 2027, añadió.
Para atraer a nuevos residentes, las ciudades y pueblos vacíos de Japón han resaltado los encantos de la vida rural, el fácil acceso a guarderías con escasa demanda y, en el caso del pueblo de Otari, ubicado en la prefectura de Nagano, la disponibilidad de hombres idóneos.

El intento más reciente para revitalizar las regiones se produce en medio de un nuevo descenso de la población japonesa.
La población de la tercera economía más grande del mundo sufrió un descenso récord de 644 mil habitantes en 2020-2021, según indican los datos del gobierno. Se espera que se reduzca de los 125 millones actuales a una cifra aproximada de 88 millones para 2065, lo que supone un descenso del 30% en 45 años.

Mientras el número de personas mayores de 65 años sigue aumentando, la tasa de natalidad se mantiene obstinadamente baja, en 1.3 hijos, muy inferior a los 2.1 necesarios para mantener el tamaño actual de la población.

En 2021, el número de nacimientos fue de 811 mil 604, el más bajo desde que se iniciaron los registros en 1899. En cambio, el número de centenarios supera los 90 mil 500, en comparación con los 153 registrados en 1963.