Jair Bolsonaro será investigado por los disturbios de extrema derecha en Brasil
El Supremo Tribunal de Brasil aceptó una petición para incluir al expresidente Jair Bolsonaro en una investigación sobre los sucesos ocurridos el domingo en Brasilia. Foto: Evaristo Sa/AFP/Getty Images

El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro será investigado sobre el supuesto intento de derrocar al nuevo gobierno del país, anunció el Supremo Tribunal.

Miles de seguidores radicales del populista de extrema derecha saquearon las tres instituciones democráticas más importantes de Brasil el pasado domingo, aparentemente convencidos por una avalancha de noticias falsas de que las elecciones presidenciales llevadas a cabo el pasado octubre –que Bolsonaro perdió– estaban manipuladas.

Después de esos ataques en Brasilia, Bolsonaro compartió un video en las redes sociales en el que usó información falsa para cuestionar la victoria de su adversario de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, quien asumió el cargo de presidente el 1 de enero.

A última hora del viernes, el juez del Supremo Tribunal Alexandre de Moraes aceptó una solicitud de la Fiscalía para que el expresidente fuera incluido en la investigación como consecuencia de esa publicación, que Bolsonaro borró posteriormente.

La cadena de televisión Globo informó que la investigación examinará si Bolsonaro fue uno de los “autores intelectuales” de los ataques ocurridos el 8 de enero, en los que extremistas armados con barras de metal y resorteras saquearon el Congreso, el Supremo Tribunal y el palacio presidencial de Brasil.

Durante sus cuatro años de gobierno, Bolsonaro, un exparacaidista famoso por sus tendencias autoritarias, trabajó sin descanso para socavar el sistema de voto electrónico de Brasil. El radical partidario de Donald Trump, que viajó a Estados Unidos en la víspera de la toma de posesión de Lula, se ha negado a reconocer públicamente su derrota en las elecciones, algo que muchos partidarios incondicionales han interpretado como un apoyo tácito a su actual cruzada para anular el resultado.

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En un comunicado, el abogado de Bolsonaro, Frederick Wassef, señaló que el expresidente “siempre repudió todo tipo de acto ilegal y criminal” y que fue un “defensor de la democracia”. Wassef negó que Bolsonaro hubiera tenido algún papel en la violencia registrada el domingo, que, sin evidencia, atribuyó a “infiltrados”.

Anteriormente, el viernes, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, denunció lo que calificó como ataque “completamente censurable” del domingo pasado contra la joven democracia del país, que fue restablecida en 1985 después de más de dos décadas de dictadura militar.

Dirigiéndose a un pequeño grupo de corresponsales extranjeros en Brasilia, Vieira dijo que creía que la contundente respuesta del gobierno de Lula disuadiría nuevos ataques. Hasta el momento han sido detenidos más de mil presuntos insurrectos, entre ellos militares, mientras la policía federal busca a aquellos que financiaron la violencia.

“La impresión que tengo es que la forma en que reaccionó el gobierno desalentará cualquier tipo de nueva iniciativa, porque los castigos serán cada vez más severos”, señaló Vieira.

El ministro de Relaciones Exteriores añadió: “Espero que todos se hayan dado cuenta de que el gobierno no está jugando con esto y que se tomaron y se tomarán medidas fuertes y firmes conforme a la ley en caso de que haya cualquier otro tipo de iniciativa”.

Todavía no hay pruebas de que Bolsonaro estuviera directamente implicado en la planeación de la rebelión de extrema derecha del domingo, que fue condenada por líderes mundiales como Rishi Sunak, Emmanuel Macron y Joe Biden.

No obstante, las sospechas de que Bolsonaro podría estar involucrado aumentaron esta semana tras la emisión de una orden de arresto contra su exministro de Justicia, Anderson Torres, por posibles actos de omisión. Durante un registro efectuado en el domicilio de Torres en Brasilia, agentes de la policía federal supuestamente encontraron un proyecto de decreto que pretendía autorizar una intervención de emergencia en el tribunal electoral de Brasil diseñado para anular el resultado de las elecciones.
Torres, que ha negado haber cometido algún delito, fue detenido en el aeropuerto de Brasilia en la mañana del sábado, después de volar de regreso de Estados Unidos, donde al parecer se encontraba de vacaciones en el momento en que se produjeron los ataques.

Comentaristas políticos describieron la decisión del Supremo Tribunal como una noticia nefasta para el expresidente.
“Bolsonaro se ha convertido en un personaje tóxico”, comentó la periodista Eliane Cantanhêde a la cadena de televisión GloboNews.

“Pero los extremistas radicales bolsonaristas cuentan con una red de noticias falsas y lavado de cerebro en internet”, que no desaparecería en el caso del deceso político de Bolsonaro, agregó Cantanhêde.

En una conferencia de prensa el jueves, Lula dijo que sospechaba que los rebeldes derechistas contaron con ayuda interna para irrumpir en sus oficinas presidenciales.

“Muchas personas fueron cómplices de esto… Muchas personas de la policía militar fueron cómplices. Hubo muchas personas en las fuerzas armadas aquí dentro (del palacio) que fueron cómplices”, señaló Lula.

“Estoy convencido de que la puerta del palacio de Planalto fue abierta para que estas personas pudieran entrar, porque no vi que hubieran derribado la puerta principal. Y eso significa que alguien facilitó su entrada aquí”.