Liberen al pezón: piden a Facebook e Instagram que revisen su prohibición de mostrar pechos desnudos
Foto compuesta: The Guardian/Wikimedia Commons

La empresa matriz de Facebook e Instagram pronto podría liberar al pezón. Más de una década después de que las madres lactantes organizaran por primera vez un “encuentro de lactancia” en la sede de Facebook para protestar contra su prohibición relativa a los pechos, el consejo de supervisión de Meta pidió una revisión de las normas de la empresa que prohíben las imágenes de mujeres con el torso desnudo, pero no de hombres.

En una decisión con fecha de 17 de enero, la junta de supervisión –un grupo de académicos, políticos y periodistas que asesoran a la empresa sobre sus políticas de moderación de contenido– recomendó a Meta que modificara su norma comunitaria sobre desnudos de adultos y actividad sexual “para que se rija por criterios claros que respeten las normas internacionales de derechos humanos”.

La decisión de la junta de supervisión se produce después de que Facebook censurara dos publicaciones de una cuenta gestionada por una pareja estadounidense transgénero y no binaria. Las publicaciones mostraban a la pareja posando con el torso desnudo, pero con los pezones tapados, con textos que describían la atención médica para personas trans y la recaudación de fondos para la cirugía estética.

Los usuarios denunciaron las publicaciones, que fueron revisadas y eliminadas por un sistema de inteligencia artificial. Después de que la pareja apelara la decisión, Meta restauró finalmente las publicaciones.

La junta determinó que “la política está basada en una perspectiva binaria del género y en una distinción entre cuerpos masculinos y femeninos”, lo que hace que las normas contra la exhibición de mostrar los pezones sean “poco claras” cuando se trata de usuarios intersexuales, no binarios y transgénero. La junta recomendó a Meta que “defina criterios claros, objetivos y que respeten los derechos” en materia de moderación de la desnudez, “para que todas las personas reciban un trato acorde con las normas internacionales de derechos humanos”.

Las “activistas pro lactancia” dedicaron la década de 2000 a intentar acabar con la imagen de los pechos como algo intrínsecamente sexual, y la campaña #FreetheNipple (#Liberen al pezón) se generalizó en 2013. La frase entró en el lenguaje pop-feminista en 2013 después de que Facebook retirara fragmentos del documental Free the Nipple, de la actriz y directora Lina Esco.

La campaña obtuvo un amplio apoyo en los campus universitarios y la defendieron celebridades como Rihanna, Miley Cyrus y Lena Dunham. Recientemente, Florence Pugh habló sobre su vestido rosa transparente de Valentino en la alfombra roja: “Claro, no quiero ofender a la gente, pero creo que lo que quiero decir es: ¿cómo pueden ofenderles tanto mis pezones?”.

En 2015, la artista Micol Hebron, residente en Los Ángeles, creó stickers de pezones masculinos –permitidos en Instagram– para que las usuarias de Instagram pudieran superponerlos sobre los suyos y burlarse de la desigualdad.

Hebron fue invitada a la sede de Instagram en 2019 junto con un grupo de influencers para conversar sobre la política de la empresa relativa a los pezones. “Durante esa reunión, supimos que no había personas transgénero en el equipo de políticas de moderación de contenido, y también observé que ahí no había baños de género neutro”, comentó Hebron. “Para mí, eso fue todo lo que necesitaba saber para comprender que no se estaba abordando la conversación sobre género e inclusividad en Meta”. Un representante de Meta disputó la descripción de Hebron del evento, añadiendo: “Mucho ha cambiado desde 2019”.

No obstante, Hebron comentó que estaba “entusiasmada” por el hecho de que la junta de supervisión hubiera abordado la cuestión de la discriminación por razón de sexo y género. “Más allá de ‘dejemos que las mujeres anden con el torso desnudo’, que para nada es mi interés, creo que es realmente importante aferrarse al objetivo de permitir que todos los cuerpos tengan autonomía”, señaló Hebron. “A muchas personas les parece una frivolidad hablar de pezones, pero si piensas en las formas en que los gobiernos de todo el mundo intentan controlar y reprimir los cuerpos con identidad femenina, los cuerpos trans o los cuerpos no binarios, no lo es”.

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La frase ‘Free the Nipple’ (Liberen al pezón) se generalizó después de que Facebook eliminara fragmentos de un documental que llevaba el mismo nombre. Foto: Billy Farrell/BFAnyc.com/Rex

Meta “acepta con satisfacción la decisión de la junta en este caso”, dijo un representante en un comunicado en el que se señalaba que se habían restablecido las fotos de la pareja “antes de la decisión”.

“Estamos desarrollando constantemente nuestras políticas para ayudar a que nuestras plataformas sean más seguras para todos”, añadió el vocero. “Sabemos que se pueden tomar más medidas para apoyar a la comunidad LGBTQ+, y eso significa trabajar con expertos y organizaciones de defensa de la comunidad LGBTQ+ en una serie de cuestiones y mejoras de productos”.
Meta tiene 60 días para responder públicamente las recomendaciones de la junta.

Aunque los defensores podrían recibir con agrado la idea de una mayor libertad respecto a los pezones en internet, persisten las dudas sobre cómo los sistemas automatizados de moderación de contenido de Meta serán capaces de hacer cumplir una nueva política relativa a los pezones. No es lo mismo una pareja que recauda fondos para permitirse una operación de cirugía estética que alguien que solicita sexo en internet, pero la inteligencia artificial de la empresa no reconoció la diferencia en la publicación al principio. Entonces, ¿cómo podrán estos sistemas distinguir entre una publicación con el torso desnudo y la pornografía?

“El contexto es todo, y los algoritmos son terribles en cuanto al contexto”, comentó Emily Bell, directora del Tow Center for Digital Journalism, a The Guardian. “La cuestión interesante será la tensión sobre la forma en que Meta puede crear nuevas normas sin abrir las puertas a la pornografía, que es la razón por la que existen esas normas en primer lugar. Eso debería ser posible, pero me siento escéptica de que sea así si la moderación de contenido está automatizada”. (Bell ocupó anteriormente varios cargos en The Guardian, entre ellos el de directora no ejecutiva del Scott Trust).

Los usuarios de Facebook e Instagram también pueden denunciar las publicaciones que consideren que infringen las políticas de la empresa, como lo hicieron con la foto que motivó la decisión de la junta. “No hace falta ser un genio para darse cuenta de que hay ciertas áreas de la guerra cultural en las que la moderación de contenido se convierte en un arma”, explicó Bell. “Una publicación sobre cirugía estética no debería haber sido denunciada en primer lugar, pero así fue. Esto podría haber sido la acción de un mal actor anti-trans”.

Jillian York, activista y directora de libertad de expresión internacional en la fundación Electronic Frontier Foundation, añadió que para las empresas que utilizan la inteligencia artificial era “complicado” tomar la decisión correcta en cada caso. “Por ejemplo, no es fácil para una tecnología automatizada tomar una decisión sobre quién es un adulto con el torso desnudo, frente a quién es un niño con el torso desnudo”, señaló. “La inteligencia artificial puede ser capaz de determinar entre un niño de nueve años y uno de 26, pero ¿qué pasa cuando se trata de uno de 17 y uno de 18?”.

Sarah Murnen, profesora de psicología Samuel B Cummings II en el Kenyon College, explicó que el movimiento “Free the Nipple” anteriormente se centraba en las mujeres blancas cisgénero, pero que eso estaba cambiando. “Cuando hablábamos de esto como una cuestión de mujeres cis, parecía menos importante, posiblemente, de lo que es ahora con las personas trans que quieren ser abiertas con respecto a sus cuerpos, mientras que el sentimiento anti-trans se encuentra en su punto más alto”, señaló.

Ahora, se ha aconsejado a Meta que flexibilice su forma restrictiva y binaria de controlar los cuerpos en internet. No obstante, muchos no tardan en dudar del potencial de la inteligencia artificial para proteger a todos los usuarios. “Esa es la gran lección de todo esto: cuando creas sistemas automatizados, tendrás consecuencias para las personas que están más marginadas, o la minoría de la sociedad”, señaló Bell. “Esas son las personas que resultan penalizadas por la aplicación de un algoritmo”.

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