El altruismo hacia otras especies pudo haber ayudado a los humanos a prosperar, revela un estudio
El estudio descubrió que los niños daban a los perros premios y juguetes que estaban fuera de su alcance en el 50% de las ocasiones en que el animal intentaba alcanzarlos por sí mismo. Foto: bernardbodo/Getty Images/iStockphoto

El impulso humano de ayudar se extiende a los animales desde los primeros años de vida, según unos investigadores que observaron a niños interactuando con perros amistosos.

Los niños de tan solo dos años hacían todo lo posible por ayudar a los perros a conseguir juguetes y deliciosos premios que estaban fuera de su alcance, a pesar de no haber conocido nunca antes a los animales, descubrieron los científicos.

El trabajo sugiere que los niños no solo comprendían los deseos de los perros, sino que estaban dispuestos y podían ayudarlos, aunque las probabilidades de que los perros les devolvieran el favor fueran escasas.

“Es realmente especial ver cuán pronto empieza esto”, señaló la Dra. Rachna Reddy, antropóloga evolutiva y primera autora del estudio, que ocupa cargos tanto en la Universidad de Harvard como en la Universidad Duke.

“Desde muy temprano en nuestro desarrollo tenemos tendencias a comportarnos de forma prosocial con otras personas, a intentar comprender qué está pasando por sus mentes”, explicó. El último estudio demuestra que incluso los niños “tienen la motivación y la capacidad de extender este tipo de comportamiento de ayuda a otros animales”, añadió.

El comportamiento amistoso hacia otras especies, incluso en niños que aún están aprendiendo a caminar y hablar, puede haber ayudado a los humanos a prosperar en todo el mundo, señalan los investigadores. Los actos aparentemente altruistas, como dejar comida para los animales, podrían haber sustentado prácticas que condujeron a la domesticación de especies que abarcan desde perros y gatos hasta vacas, cerdos, ovejas y caballos. Los perros tienen una larga y singular historia evolutiva con los humanos, y análisis recientes sugieren que estos animales se diferenciaron genéticamente de los lobos hace ya 23 mil años.

“La domesticación de animales fue realmente ventajosa para la supervivencia humana. Realmente nos permitió vivir y prosperar, hay un enorme beneficio evolutivo”, comentó Reddy. “La razón por la que llegamos a domesticar animales es un gran misterio, y esta es una prueba que podría ayudarnos a comprender ese misterio”.

Los investigadores reclutaron a 97 niños de entre 20 y 47 meses de edad y los observaron interactuar con tres perros aptos para niños –Fiona, Henry y Seymour– en el laboratorio infantil de la Universidad de Michigan. En los experimentos, los investigadores dejaron caer juguetes o aperitivos justo fuera del alcance del perro, en el lado del niño que quedaba separado por una valla.

En un artículo publicado en la revista Human-Animal Interactions, los científicos describen cómo los niños eran dos veces más propensos a entregar juguetes y premios inalcanzables cuando los perros mostraban interés por ellos, por ejemplo, lloriqueando o golpeando con las patas en busca de los objetos. Los niños ayudaron en la mitad de los casos en que los perros querían los objetos, pero solo ayudaron en una cuarta parte de los casos en los que los animales no mostraron interés.

Los niños eran aún más propensos a ayudar en los casos en que tenían un perro en casa, cuando el animal estaba más animado y cuando el premio en juego era un bocadillo en lugar de un juguete, informan los investigadores.

“Se sabe desde hace tiempo que los niños harán todo lo posible por ayudar a los seres humanos en apuros, incluso a los desconocidos”, indicó el profesor Henry Wellman, autor principal del estudio de la Universidad de Michigan. Sin embargo, no estaba claro si los humanos habían desarrollado ese altruismo únicamente hacia otras personas, que podrían devolverles la ayuda, y no hacia otras especies. El estudio demuestra que “también es válido con otros animales”, añadió Wellman, “como los perros a los que nunca volverán a ver”.

“Los niños muy pequeños hacen todo lo posible por ayudar a los perros, sobre todo a los perros pequeños aptos para niños que tienen dificultades para acceder a premios y juguetes para perros que están fuera de su alcance. Esto es cierto tanto para los niños que tienen perros en casa como para los que no”, añadió Wellman. “Pueden interpretar los objetivos de los perros y utilizar ese conocimiento para ayudarlos”.

Saber si los niños son tan serviciales con otros animales domésticos, como gatos, conejos, gallinas y vacas, es una cuestión que requiere más investigación, indican los autores. “Los perros les dan señales a los humanos todo el tiempo, hacen mucho contacto visual”, explicó Reddy. “Con los gatos, creo que sería todo un reto saber qué quieren”.