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Danzón, un ritmo de más de 100 años que se niega a desaparecer

La pandemia no detuvo al danzón. Los músicos y bailadores se adaptaron a las herramientas digitales para continuar con la difusión del ritmo.

Una pareja baila danzón en el Zócalo capitalino. / Foto: Arturo Ordaz.

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Francisco Agustín y Diosinanzin García se conocieron hace más de 20 años en la Plaza de la Ciudadela, Ciudad de México. Los dos, adolescentes en ese entonces, se hicieron amigos bailando danzón. Hoy en día, a sus 35 años, son esposos y profesores de baile.

“El danzón es el papá de todos los ritmos. Si aprendes a bailar danzón aprendes a bailar todo. Debe quitarse esa etiqueta de que es para viejitos. Es para niños, jóvenes, adultos, personas con discapacidad…”, señala García en entrevista con La-Lista.

Bajo la lona blanca que cubre la duela de cemento, ubicada en Enrique Erro esquina con Emilio Donde, la pareja de bailarines enfatiza que el danzón goza de buena salud y permanecerá por varias décadas. “Es una tradición de México, de la ciudadela, que así como el (baile) folclore va a nivel internacional, también tendríamos que visualizar que el danzón crezca así”, agrega Diosinanzin.

Francisco Agustín en su clase de danzón en La Ciudadela. Foto: Arturo Ordaz.

Aunque la pareja insiste que no obliga a bailar danzón a su hijo Diego, quien apenas llega a la cintura de su padre. El niño corre por cuenta propia a seguir literalmente los pasos que sus mentores de vida. El futuro de este ritmo está aprendiendo a marcar sus primeras rutinas.

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No hay un censo oficial, pero el Centro Nacional de Investigación y Difusión del Danzón tiene registradas al menos 49 danzoneras en México y cuatro fuera del país. Esta organización dirigida por Miguel Ángel Zamudio Abdala se creó en 1998 con la intención de preservar la difusión de este género en la juventud.

El precedente de esta asociación es el grupo Tres Generaciones de Danzón Veracruzano, el cual creó Rosa Abdala -madre de Zamudio Abdala- en la década de los 80. El objetivo principal de esa iniciativa era enseñar a bailar el ritmo a niños y jóvenes. Que el danzón ampliará su público y horizontes.

Diosinanzin García con sus alumnos de danzón en La Ciudadela. Foto: Arturo Ordaz.

Desde que llegó este ritmo a México a inicios del siglo XX por Yucatán, se popularizó en Veracruz y se consolidó en la capital un par de décadas más tarde. La fama del género aumentó en los salones de baile, pero fue el cine donde amplió su visibilidad, explica Rafael Figeroa Hernández, investigador de música afroantillana de la Universidad Veracruzana.

El experto relata que la industria cinematográfica ligó al danzón con aspectos negativos como la prostitución, los cabarets y la mafia. Cintas como Salón México y Santa, donde la trama principal eran la vida de los tugurios de la ciudad, dieron una imagen poco atractiva al ritmo.

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“En los 50 o 60 se volvió muy marginal su difusión (el danzón), solo en los salones de baile. A partir de los años 80 salió de los salones y se fue a la promoción cultural. Se empiezan a apoderar de las plazas públicas y de actos culturales”, resalta Figeroa.

El investigador acepta que la película Danzón de Maria Novaro le dio un impulso a la difusión de este ritmo. Sin embargo este género ha perduramos por más de 100 años, desde su creación a finales del siglo XIX, porque tiene una comunidad de músicos y bailadores que lo ha mantenido vivo a costa de todo.

Alberto y Abigail bailando danzón en el Zócalo de la CDMX. Foto: Arturo Ordaz.

“Yo le llamo movimiento subalterno de resistencia, porque sin apoyo de las grandes disqueras ni de la industria ha sobrevivido, a veces hay apoyo gubernamental pero es poco. La dinámica del danzón ha sido muy ciudadana. Son los bailadores la fuerza grande del movimiento y después los músicos y promotores”.

“El danzón está vacunado contra el Covid”

Desde la llegada del Covid-19 a México, todas las plazas públicas y salones de baile cerraron sus cortinas. Desde hace un par de meses algunos instructores de baile han regresado a los parques a dar clases, pero los clásicos como Los Ángeles y California Dancing Club siguen sin operación.

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Durante la emergencia sanitaria se realizaron al menos 20 conciertos virtuales de danzón. Los profesores de baile migraron a las pantallas. El instructor dancístico Felix Rentería ha ofrecido más de 80 clases virtuales gratis durante 2020 y lo que va del año actual.

“El danzón está vacunado con el coronavirus y lo estuvo contra la influenza. Al término de la pandemia todos nos volcaremos a las plazas, salones y a los bailes”, subraya Mina Arreguín, investigadora y cronista.

Calculó que este género se mantendrá vivo por 30 o 40 años más, aunque todo esto dependerá de las nuevas generaciones. “Las plazas públicas son un atractivo, de ahí se deriva que muchos se interesen”.

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