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Fotografía

Dos chicos en el corazón de las pandillas de LA: la mejor fotografía de Merrick Morton

‘He tomado fotos de personas que apuntan sus pistolas hacia mí, y una pandilla quería que le tomara fotos durante una balacera. Me negué’. Así lo cuenta Morton a Tim Jonze.

Foto de Morton, tomada en el área de Pico-Union.

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He tomado fotos de las pandillas callejeras de Los Ángeles desde principios de los 80. Por alguna razón siempre termino cerca de las pandillas con potencial de violencia. Un contacto en el departamento de libertad condicional del condado de Los Ángeles me ayudó a empezar. Me conectó con algunas de las personas de sus casos y desde entonces empecé a manejar por los barrios con mis fotografías, parando a la gente en la calle, diciendo: “Mira lo que he hecho. ¿Te gustaría que te tomara unas fotos? A los miembros de las pandillas les gusta que les tomen fotos. Están muy orgullosos de sus barrios y cuando se toman fotografías los honran”.

Hasta donde recuerdo, esta foto la tomé en 1982 en Pico Union cerca del centro de LA. Era, y sigue siendo, una zona de migrantes, un distrito pobre con muchos departamentos. Durante un tiempo, la 18th Street Gang dominaba, antes de que su rival MS-13 les ganara el territorio.

Los niños están en una fiesta de 15 años, que es una celebración de los 15 años de una chica. Bailan un vals y el chico más grande bailó en la fiesta. Se puede ver que lleva puesto una camisa para smoking mientras que el más chico, que evidentemente no podía pagar una, utiliza ropa más típica. Se tomó rápidamente. Sólo dejé que hicieran lo que quisieran. Esta pandilla tiene sus poses, así es que no le podemos decir cómo posar, y ellos se colocan como diciendo, “Esta es nuestra pandilla, estos somos nosotros”. Ambos niños están haciendo señales con las manos de la 18th Street.

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El niño más pequeño es el que me interesa. Está tratando de meterse a la banda, pero su ropa es un poco extraña: los pantalones grandes, hoyos en los zapatos. Cuando tomaba fotos de la gente en el grupo siempre se metía en la foto. Era el más joven pero era el centro de atención. En la fotografía tiene una mirada intensa, pero para mí no es una mirada de confianza. Tal vez me equivoco pero veo algo de miedo. Hay aprehensión allí, y en el fondo sé que muchos miembros de las bandas la sienten.

Y por supuesto, hay tristeza en la fotografía. El niño más pequeño debe tener 9 o 10 años, máximo. Uno esperaría ver que los niños de esta edad estuvieran involucrados en actividades más infantiles, pero por alguna razón él siente que tiene que ser este tipo rudo de la banda. Es un niño pero su cara muestra otra edad. Es una niñez perdida.

Cuando tomé esta foto yo era uno de los pocos, por así decirlo, blancos que iban a los barrios. Cada vez que llegaba por primera vez a un barrio sentía que estaba invadiendo el territorio de alguien. No soy del tipo de personas que juegan a ser amigos de todos: “Vamos a salir juntos, todos somos amigos”, los miembros de las pandillas pueden ver más allá de eso. En lugar de eso, me mantenía al margen, y creo que ellos lo respetaban.

Aprendí a entender la cultura de las pandillas. Me tocó ver el lado violento pero también la estrecha unión casi de familia de la gente. Normalmente me sentía seguro aunque hubo momentos difíciles. Siempre trataba de establecer una relación con el miembro de la banda que parecía estar a cargo para permanecer bajo su cuidado. Pero a veces esa persona no estaba y la gente me empezaba a decir: “¿Qué haces aquí? ¿Me vas a pagar?” A veces se complicaban las cosas. Normalmente eso quería decir que era momento de partir.

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Una banda quería que le tomara fotos durante una balacera, pero yo me rehusé. En otra ocasión les mostré las fotos de una pandilla rival y me las robaron, sólo las cogieron, y la vibra no era muy buena. He tomado fotos de personas que me apuntan con un arma, lo cual no suena muy inteligente. Creo que tengo este falso sentido de seguridad de que no van a disparar el gatillo. Estoy tratando de que me acepten y me pongo en una posición vulnerable: “¡Este tipo está dejando que le apunte!”

Después de 25 años volví a fotografiar a las pandillas. Publico mucho de mi trabajo de los 80 en mi Instagram y a veces la gente dice, “¡Eh, ese es mi primo!” o “Ese es mi padre. Lo mataron hace 10 años”. El proyecto en el que trabajo ahora implica buscar a la gente que fotografié hace años y volver a tomarles fotos. Formé vínculos con algunos y a veces es difícil cuando me entero que murieron trágicamente a causa de la violencia entre pandillas.

No volví a ver a las personas de esta foto pero me encantaría saber en dónde están o si están vivos. Porque la 18th Street era muy ruda. Muchos se metieron en problemas.

Merrick Morton es cofundador de The LA Six, un colectivo de fotógrafos callejeros que documentan las subculturas de Los Ángeles.

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CV de Merrick Morton

  • Nacido: Hollywood, California, 1955.
  • Estudios: Autodidacta
  • Influencias: Irving Penn, Danny Lyon
  • Punto más alto: “Ganarme el acceso y la confianza para fotografiar en el Barrio”.
  • Punto más bajo: “Ver una escena que serviría para una gran foto y no tener cámara”.
  • Principal consejo: “Encuentra un tema difícil de fotografiar, y trabaja para conseguir acceso”.

The Guardian
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