Poemas para vencer el miedo y generar empatía ante los feminicidios
Rocío G. Benitez ganó el Premio Iberoamericano de poesía Minerva Margarita Villarreal 2020 con "Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas". Foto: Cortesía

El miedo que viven las mujeres al salir de casa y no volver, sea por una desaparición o un feminicidio, inspiró los poemas de la queretana Rocío G. Benítez, publicados en Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas.

Benítez ganó el 20 de noviembre de 2020 el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villarreal por sus versos. En este trabajo ahonda en el dolor de las madres por la pérdida de una hija y las violencias que sufren las mujeres. Este año su trabajo fue publicado por la UANL.

Los versos que conforman este poemario fueron escritos con la intención de replicar escenas como si fueran fotografías y que quedaran grabadas en la memoria de los lectores, aseguró la autora en entrevista para La-Lista. Ella no es víctima, pero creó sus poemas a partir de materiales artísticos que apreció, así como notas periodísticas que son publicadas en diversos medios.

En entrevista para La-Lista, Rocío G. Benítez comentó que su intención fue mostrar estos casos no desde los datos duros, los cuales, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, arrojan que de enero a octubre de 2021 suman 809 presuntos delitos de feminicidio a nivel nacional. Lo que ella buscó fue mostrar problemática de una forma que no se limitara a un lenguaje informativo o narrativo, sino poético.

Sobre sus poemas hechos a partir de los altos niveles de feminicidios y desapariciones de personas es que la autora comentó que la importancia de participar por el premio y ganarlo recae en que el libro no se quedara guardado en un estante, como ocurre con los archivos sobre feminicidios que están “en el olvido“.

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Portada del libro “Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas”. Foto: Cortesía

La-Lista (L-L): ¿Cómo surge el interés de escribir este poemario?

Rocío G. Benítez (RGB): Tuve la oportunidad de leer un trabajo periodístico de José Antonio Gurrea en donde presenta la historia de una mujer, de una madre que, un día, su hija ya no regresa a casa y se dedica a buscarla hasta el momento que le avisan que ya la encontraron, pero hallaron solamente unos fragmentos de cráneo.

A partir de esta imagen que me resulta incomprensible, es que empiezo a escribir en sí el libro. Lo que acarrean son muchas interrogaciones. Durante todo el proceso, inclusive hoy en día, a mí lo que me sigue provocando el libro son más interrogaciones que respuestas de esas preguntas.

L-L: ¿Por qué decidiste abordar el tema de la violencia contra la mujer en un poemario?

RGB: Hay mucho trabajo de referente al feminicidio en todas las disciplinas, desde fotografía y obras de teatro. Se está visibilizando mucho esta problemática, esto que sucede en el país se está reflexionando desde el arte. Creo que hay un gran trabajo para visibilizar esta problemática. Pero al decidir escribir el libro lo que me interesaba más era verlo desde otra perspectiva que no fuera solamente a través de los datos duros, del conteo de desaparecidas y de mujeres asesinadas. Lo que quería era mostrar esta problemática y que no lo vieran como algo común. Desafortunadamente, al verlo tan común, lo ignoramos.

L-L: ¿Qué representa para ti que tu poemario, con esta temática, sea reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villareal?

RGB: Cuando envié el libro al certamen todavía tenía dudas. Es un libro muy difícil, me costó mucho trabajo el proceso de escritura y sabía que también iba a ser un libro muy complicado de leer. Me lo han comentado, ahora que ya hay varias personas que lo han leído.

Creo que también tenía esa parte que no sabía qué hacer con el libro. Tuve la oportunidad de escribirlo gracias a un apoyo del PECDA (Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico, otorgado por los Fondos Estatales para la Cultura y las Artes desde 1993). Durante un año lo estuve escribiendo y al terminarlo estaba entre la opción de buscar con alguna editorial de Querétaro o guardarlo.

En realidad, en algún momento pensé guardar ese libro, pero salió la convocatoria en 2020, para una primera edición, y dije: “Voy a aventurarme a mandar el libro”, sabiendo que si ganaba, no había un antecedente de más poetas con más prestigio a quien incomodara el libro porque es un poemario que desde la academia le podrían ver cosas, pero lo que me interesaba mucho es que fuera un libro que toda persona lo pudiera leer.

Estaba también la otra parte, que si no ganaba también me daba a mí una lectura del mismo libro, de seguirlo trabajando o que siguiera guardado. Tuvo la fortuna de ser premiado y ahora veo que había una necesidad de publicarlo. Fue muy importante que este libro no se quedara guardado, como muchos archivos más sobre feminicidio que han quedado encarpetados y en el olvido.

L-L: ¿Cuál fue el principal reto y ánimo con que quedaste tras escribir estas reflexiones y versos?

RGB: Creo que el principal reto fue la autocensura. El libro era muy grande, lo que salió publicado es una cuarta parte de todo el proyecto. No quería que fuera un libro violento, semejando a la nota roja, entonces se escribió durante un año, pero tuvo otro en que lo descansaba.

(El libro) me atraía muchos miedos personales y, previo a que lo enviara al concurso, hubo mucho trabajo de estar editando. Me importaba mucho que quedaran imágenes concretas, como si fuera una fotografía; el título, este verso de Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas, a mí se me asemeja como una fotografía y lo que quería era replicar algo de ello en todo el libro.

Hubo mucho trabajo de edición al final y todavía ayer que revisaba el libro porque saldrá en ebook, lo estuve leyendo en la mañana y a mí misma me sigue conteniendo mucho el libro, me atrae muchas dudas. Cuidaba mucho que no fuera tan violento porque ya el tema lo es.

L-L: ¿Cuál es tu percepción respecto a la violencia que viven las mujeres en México y sobre todo de los feminicidios?

RGB: Hoy en día está “muy visibilizado” porque hay que recordar que esta problemática viene de años. El feminicidio no es de unas cuantas décadas hacia atrás, viene de años y lo que pasaba antes es que se silenciaba, había mucha vergüenza, culpa y miedo. Este último sigue existiendo, pero es necesario romperlo para hacer visible esto que está pasando, porque entre más silencio, menos se cambia.

Están ahí los medios, el periodismo está haciendo su labor, pero nosotros como lectores de esas noticias tendríamos que no cerrar los ojos ante ellos. Y si hacemos un análisis de nuestra historia personal y nuestros núcleos familiares y laborales, nos vamos a dar cuenta que están ahí las historias de feminicidio que no se han dicho, que solamente quedaron como una ausencia y en silencio.

L-L: ¿Cómo seguir dando mayor difusión a estos casos y que ya no queden impunes?

RGB: Es una de las preguntas más complejas y de las que aún no encuentro respuesta. Yo lo veo desde mi punto de vista como ciudadana. Durante todo el proceso de escritura, cada vez que surge una noticia, lo que veo es que ahora en las redes hay muchos pensamientos que traen una gran carga de violencia.

Creo que por lo menos, como ciudadanos, lo que podríamos hacer es ser más empáticos con la situación, porque esta problemática lo que trae es destruir familias y núcleos sociales. Si no tenemos nada positivo que aportar, no hacer comentarios que revictimicen.

Desde que empecé a ver el libro, empecé a ser más consciente de todas estas noticias porque antes les daba la vuelta porque me provocaban miedo, pero también hay que ser un poco conscientes de que están ahí y no podemos cerrar los ojos. Lo mínimo que podemos hacer es ser respetuosos o empáticos.

L-L: ¿Para este libro estuviste en conversación con familias de víctimas de feminicidio o de desapariciones?

RGB: Lo que estuve viendo fueron los materiales artísticos que se han creado en torno al feminicidio. Hay una obra que se llama Lomas de Poleo, que creo que fue crucial y de ahí creo que dije, “Puedo construir algo”. A lo largo de mi trabajo como periodista cultural me he encontrado con otros proyectos que tocan el tema del feminicidio.

También fue hacer como un recuento de las notas que van saliendo. La última nota que yo vi y de la que escribí algo al respecto en este libro fue de una chica que después de estar varias semanas desaparecida, encontraron su cuerpo, pero no se lo pueden entregar a la familia porque no tenía pies. Desde ahí me pregunto, ¿cómo es posible que pueda estar pasando esto? No podemos cerrar los ojos ante eso que pasa, está ocurriendo en este momento en nuestro país.

L-L: Ante este tipo de crímenes el miedo es una respuesta inmediata, ¿cómo transformar ese miedo por un coraje que sirva para seguir alzando la voz?

RGB: Es complicado, sobre todo asimilarlo. “¿Qué puedo hacer?”, esa es la pregunta que yo siempre me he hecho. Como mujeres, creo que es un miedo que tenemos todas, aunque no lo digamos.

Cuando pasó lo del #MeToo me sorprendió muchísimo. Mucha gente cercana a mí, amigas y compañeras de trabajo, empezaron a publicar situaciones de acoso y no lo podía creer, porque jamás en la vida me habían platicado algo al respecto. Había como un miedo sobre todo en el ser mujer, parece que cargamos con un estigma por nacer mujeres, por el cuerpo que tenemos.

Es complicado… cuando veo el libro me provoca interrogaciones y mucho miedo, inclusive cuando se anunció el premio, a mí me atrajo que fue una gran liberación porque sabía lo que pasaría con ese libro, pero me trajo también una incertidumbre.

L-L: En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, ¿cuál es el papel de Donde alguna vez tus ojos ahora crecen orquídeas?

RGB: Lo que aspiro es que se puedan acercar a él. No que lo vean como un espejo, sino que puedan alcanzar algo de empatía con lo que está pasando. De los comentarios que me han enviado, uno de los que más me emocionó muchísimo es de un amigo que me dijo: “Acabo de leer el libro y lo único que quiero es ir a ver a mi madre y mi hermana y abrazarlas”. Eso es a lo que aspiro; si mueve algo en alguien, ya cumplió su función.