Restauradores buscan rescatar una antigua capilla en Puebla
Los especialistas creen que la capilla podría datar del siglo XVI. Foto: EFE / Hilda Ríos

Restauradores mexicanos han trabajado arduamente por salvar la capilla enterrada, una construcción de historia incierta que mezcla rasgos prehispánicos y coloniales, pero con daños estructurales que amenazan al patrimonio y la posibilidad de resolver su misterio. 

Con los cerros del municipio de Zapotitlán Salinas, Puebla, como custodios, la construcción, que se ubica como la más antigua de la religiosidad de la época novohispana, resulta imprecisa, debido a la falta de datos que puedan revelar su origen.  

Según especialistas, por la estructura física y pinturas halladas al interior se presume que el inmueble pudo ser construido en el siglo XVI; sin embargo, en uno de los cuartos hay una pintura con características prehispánicas, aunque algunos estudios y análisis realizados aún no logran empatar la relación de las dos épocas.  

En el techo del cuarto más grande se pueden ver las pinturas hechas a mano, directamente en los muros, en lo que sería el altar hasta la parte superior, donde se puede apreciar a Jesús rodeado de ángeles y solo quedan huellas de un hueco en el que podía haber estado una cruz gigante de piedra. 

En otras imágenes, los especialistas creen que está la figura de un Judas, debido a que lleva en las manos monedas y un bolsa donde las guardaba, tal y como lo describen los pasajes bíblicos. 

Mientras que en otra se puede ver lo que serían las ánimas del purgatorio, que son cuerpos humanos intentando salir del fuego, así como otras más que se refieren al vía crucis católico.  

Integrantes de la asamblea de Zapotitlán contaron, por historias de los propios habitantes, que el espacio fue utilizado muchos años como bodega de sal, debido a que en su alrededor existen varias salinas. 

Sin embargo, con un sismo colapsó y dejaron de utilizarla, por lo que la naturaleza se adueñó de cada espacio al meterse la tierra, lo cual ocasionó daños a los muros.  

De igual manera compartieron que entre los pobladores se cuenta que la capilla fue saqueada por extranjeros, que se llevaron la mayoría de las pinturas que estaban en los muros y se tiene como evidencia los cortes de la pared que son del mismo tamaño. 

Primitivo Pablo Cortés, representante de Zapotitlán Salinas, reveló que hace unas semanas se realizaron trabajos de mantenimiento urgente en el inmueble. 

Además, se inyectaron mezclas especiales para conservar los muros, también se colocó una mezcla de arena, barro y cal en algunos puntos donde fueron arrancadas las pinturas para evitar que trozos de pared se caigan o sigan dañándose por la humedad.  

“La idea de las restauradoras es que quede idéntica; ya comenzaron a buscar fotos muy antiguas y la gente está respondiendo, están mandando fotos porque desde hace muchos años vieron cómo estaba esto, ya que había arcos, estaba muy bien hecho, entonces ya tienen la información y así se piensa hacer”, dijo el representante. 

En tanto, Miguel Martínez Mendoza compartió que ha participado como albañil restaurador, realizando acciones de limpieza y retiro de escombro, como primera atención. 

Posteriormente, levantó una trabe para darle soporte a un muro dañado por el que se filtraba el agua de lluvia, lo cual estaba dañando el interior de la capilla, y colocó dos escalones y reparó una pequeña barda la puerta principal que estaba deslavada. 

“Se escarbó hasta encontrar lo macizo de la tierra y de ahí se empezó a desplantar con piedra”, dijo. 

Relató que lo más difícil es poner la piedra de las estructuras e irlas acomodando con una mezcla especial de arena, barro y cal de horno, que son materiales que no dañan a la capilla. 

En tanto, el director del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Puebla, Manuel Villarruel Vázquez compartió que este recinto tiene severos daños estructurales, pero está estable, protegido y resguardado y es un tema que está en la mesa de inmuebles que se tienen que rescatar.  

“Estamos a la espera de que las asociaciones involucradas puedan obtener recursos para presentar al INAH su proyecto de la etapa siguiente y se les brinde la autorización correspondiente para seguir con los trabajos de rescate”, expuso. 

Señaló que existen asociaciones que platican con la comunidad para hacer las gestiones financieras, principalmente por la organización Yo Restauro Patrimonio, de donde espera se obtengan recursos para la reparación de la capilla. 

Villarruel dijo que ellos trabajan a través de la recaudación de fondos, a través de donaciones por internet y por ello “cuando tengan un nuevo capital podrán presentar al instituto un proyecto, para que el instituto lo asesore y brinde la autorización para seguir trabajando”. 

Los trabajos que se han realizado durante los últimos días han estado a cargo de Norma García Huerta, restauradora de la asociación Yo Restauro Patrimonio. 

Con información de EFE