Telescopio James Webb de la NASA captó lo qué hay en el corazón de la Vía Láctea y cómo se forman las estrellas
El telescopio espacial James Webb capto con un nivel de detalle sin precedentes la región Sagitario C, en el centro de la Vía Láctea.

El telescopio James Webb revela cómo se forman las estrellas en una de las regiones más extremas de nuestra galaxia
/Foto: EFE
Una investigación internacional liderada por el Instituto de Astrofísica de Andalucía utiliza el telescopio espacial James Webb para descifrar cómo se forman las estrellas en la región más densa y violenta del centro galáctico: Sagitario C.
Te puede interesar: La NASA lanza el telescopio James Webb, el más grande enviado al espacio
¿Qué descubrió el telescopio James Webb en una de las zonas más hostiles del universo?
Durante décadas, el centro de la Vía Láctea ha intrigado a los astrónomos. A unos 200 años luz de Sagitario A, el agujero negro supermasivo que habita en el núcleo galáctico, existe una zona colosal y turbulenta conocida como Sagitario C. Esta región, cargada de gas y polvo interestelar, es una de las áreas más densas y extremas de la galaxia. Ahora, gracias a las observaciones sin precedentes del telescopio espacial James Webb, los científicos han logrado mirar en detalle cómo se forman las estrellas en medio de este caos cósmico.
Según informó el Instituto de Astrofísica de Andalucía, los nuevos hallazgos marcan un hito en la exploración estelar. Dos estudios coliderados por esta institución española, en colaboración con la Universidad de Colorado Boulder y la Universidad de Virginia, han utilizado los instrumentos infrarrojos del Webb para penetrar las densas nubes de Sagitario C y captar procesos invisibles hasta ahora.
El principal objetivo de estas observaciones ha sido analizar la formación de estrellas masivas, aquellas con más de ocho veces la masa del Sol. Pero el telescopio también detectó más de un centenar de chorros de materia —también conocidos como jets— asociados a protoestrellas de baja masa, similares a nuestro astro rey.
Te puede interesar: '¡Bienvenido a casa, Webb!': Telescopio espacial llega a su órbita final para estudiar universo
¿Por qué estos chorros o jets son clave para entender el nacimiento de nuevas estrellas?
En sus primeras etapas, las estrellas no solo acumulan materia: también la expulsan. Este fenómeno se manifiesta como chorros de gas que emergen a gran velocidad desde los polos de las protoestrellas. Detectar estos jets es una forma eficaz de identificar estrellas jóvenes que todavía se están formando. El Webb no solo confirmó la existencia de estos chorros en estrellas de baja masa, sino que también logró, por primera vez, observarlos en estrellas masivas de unas 20 veces la masa solar dentro de Sagitario C.
Este hallazgo permite no solo confirmar la existencia de formación estelar activa en la región, sino también reconstruir su historia y evolución, entendiendo mejor qué condiciones favorecen o dificultan el surgimiento de nuevas estrellas. Como explica Rubén Fedriani, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y uno de los líderes del proyecto, esta evidencia indica que incluso en un entorno tan agresivo como el centro galáctico, los procesos de formación estelar siguen reglas similares a las que se dan en zonas más tranquilas de la galaxia.
Además, el estudio permitió identificar una nueva región de formación estelar, que hasta ahora había pasado desapercibida. Este tipo de descubrimientos resultan cruciales para replantear modelos existentes sobre cómo y dónde se crean las estrellas, y por qué ciertas zonas parecen más fértiles que otras.
¿Cómo podrían estos descubrimientos resolver un antiguo misterio de la Vía Láctea?
La zona conocida como Zona Molecular Central (CMZ), que abarca Sagitario C y otras regiones cercanas al centro galáctico, contiene vastas reservas de gas molecular denso. En teoría, esto la convierte en un semillero ideal para nuevas estrellas. Sin embargo, las observaciones han mostrado que la tasa de formación estelar en esta zona es menor de lo esperado, un enigma que ha desconcertado a la comunidad científica durante años.
Las nuevas observaciones del James Webb podrían ofrecer una clave para resolver esta paradoja. Los investigadores identificaron largos filamentos brillantes de gas de hidrógeno caliente, que atraviesan la región como si fueran espaguetis cósmicos. Estos filamentos se alinean con líneas de campo magnético, un fenómeno que podría estar limitando o ralentizando la colapsación del gas necesario para formar nuevas estrellas.
El campo magnético estaría actuando como una especie de barrera invisible que regula el ritmo del nacimiento estelar. Este hallazgo no solo ayuda a entender mejor por qué algunas zonas del universo son menos activas de lo previsto, sino que también invita a reevaluar el papel del magnetismo cósmico en la evolución galáctica.
Con Información de EFE
Te puede interesar: El Telescopio James Webb capta cómo será la muerte del Sol a 2 mil 300 años luz de la Tierra