Feminicidios: frenar la impunidad y la cultura de la violencia contra las mujeres

“La herida sigue abierta, es profunda, pero no la ven porque está dentro de mí”, dice Sacrissanta Mosso, luego de un lustro desde que su hija Karen y su hijo Erick fueron asesinados por uno de sus primos que en ese entonces tenía 16 años. “A veces todavía pienso cómo es que ocurrió esto si crecieron juntos”, lamenta la madre de los jóvenes.

Señala que su herida sigue abierta, primero, porque al responsable del crimen le dieron cinco años de cárcel por ser menor de edad y saldrá en el 2022, y segundo porque está consciente de que el agresor podrá volver con su familia, mientras ella no podrá ver a sus hija e hijo. “¿Quién fue la que más perdió?”, cuestiona Sacrissanta.

Ella se ha integrado a colectivos de familiares de víctimas y desde ahí ha atestiguado cómo el delito de feminicidio no se detiene. En los primeros siete meses del 2021 se han registrado 580 casos, es decir, en promedio, dos mujeres han sido víctimas de feminicidio cada día, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Se trata de un delito que entre enero y julio de este año ha incrementado un 2.47% respecto al mismo periodo del 2020. El presidente Andrés Manuel López Obrador también ha reconocido que, junto con el robo de transporte y la extorsión, el feminicidio es uno de los delitos que su gobierno no ha podido contener.

En La-Lista consultamos a especialistas en esta materia para conocer, desde su perspectiva, cuáles deberían ser las medidas que se deben de tomar para acabar con este delito.

Cambio cultural para prevenir feminicidios

Para las especialistas y familiares de víctimas no hay duda: la violencia feminicida se encuentra primordialmente dentro de los hogares y por eso, en su opinión, se deberían implementar políticas públicas destinadas a estos espacios.

Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destaca que la violencia de género, que tiene su peor rostro en los feminicidios, se debe atacar desde la cultura y pone de ejemplo las telenovelas que transmiten los medios de comunicación, las redes sociales y ahora las plataformas de streaming.

El mensaje que hay en esos programas es el de fortalecimiento de la violencia hacia las mujeres, la cultura de los celos, la cultura de los engaños, la cultura de los machos que imponen su voluntad sobre la fuerza”, dice la especialista. “Una política pública sólida debería incluir un mensaje en los medios de entretenimiento contrario a todo eso”.

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2020, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señala que 36 millones de hogares, el 76% a nivel nacional, tienen acceso a televisión y 84 millones de personas son usuarios de internet, equivalente al 72% de la población.

Por ese motivo, Pérez Duarte considera a los medios como fundamentales para lograr desmontar estereotipos y ayudar en la prevención de la violencia de género.

Sacrissanta Mosso, madre de Karen y Erik Mosso, asesinados por su primo en 2016 en Ecatepec, Estado de México, coincide en que este problema se debe atender desde los hogares, pero las autoridades no son las únicas responsables, sino las madres y padres de familia con la formación de sus hijos.

“Los papás y mamás deben poner más atención a los hijos y ponerles límites. Si nosotros trabajamos, revisar cómo les ha ido a la escuela, cómo les fue a la escuela y qué es lo que están haciendo. Algunos papás y mamás sienten que darle libertad a sus hijos es lo mejor y no saben cuánto daño les pueden estar haciendo”, dice la madre de las víctimas.

Acabar con la impunidad en feminicidios

Otro reto en el tema de los feminicidios es lograr sentencias contra los responsables de este crimen. El informe Impunidad en homicidio doloso y feminicidio 2020, elaborado por la organización Impunidad Cero, señala que el 51% de los casos no terminan con una sanción a quienes cometieron el delito.

Estas cifras se dan a pesar de que cada vez es más común escuchar a representantes del Poder Judicial y de las fiscalías ser empáticos con los derechos de las mujeres, además de comprometerse a tomar acciones para sancionar la violencia de género.

“La tarea es monumental y los recursos económicos son pocos. Se necesita insistir en la formación profesional de policías, agentes ministeriales, peritos, en los tribunales e incluso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Debe haber un esfuerzo de formación y de fortalecimiento de capacidades para agilizar el proceso de combate a la impunidad”, expresa Pérez Duarte.

La experta critica que en algunas ocasiones los ministerios públicos prefieren investigar el asesinato de una mujer como un suicidio o un homicidio porque le resta complejidad y este es otro factor que abona a la impunidad.

Sacrissanta Mosso ha experimentado esta situación en carne propia. Ella relata que al joven de 16 años que asesinó a Karen y Erik le dieron cinco años de prisión por ser menor de edad; luego de eso las autoridades abandonaron la investigación, aun cuando había elementos para pensar que probablemente otras personas participaron en el ataque contra su hija e hijo.

“Las fiscalías no le están dando suficiente importancia a los feminicidios y no quieren hacer su trabajo. No investigan como deben hacerlo, no tienen el personal calificado. Hay muchas madres que llevan 13 años en su lucha de buscar justicia, eso quiere decir que las autoridades no se han preparado”, asevera Mosso.

Aplicar la perspectiva de género y el nuevo sistema de justicia penal

Uno de los pendientes en procuración de justicia e investigación de feminicidios es la incorporación de la perspectiva de género, desde el levantamiento de evidencias por parte de peritos y agentes de investigación, hasta la aplicación correcta del nuevo sistema de justicia penal, el cual entró en vigor en 2016.

De acuerdo con Ivonne Olvera, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) y experta en feminicidio, los protocolos de investigación para homicidios con violencia de mujeres no están actualizados, ni siquiera con el sistema de justicia penal, lo que potencializa la impunidad en los casos.

“Si un protocolo de investigación está conforme al anterior sistema de justicia penal, son unas diligencias las que se realizan en torno a la investigación. Si se hace conforme al nuevo sistema de justicia, son otras diligencias diferentes, como la cadena de custodia. Son muchos tecnicismos que se tienen que ver en el protocolo porque es una guía de cómo hacer la investigación”, explica la experta.

La última actualización del protocolo que utiliza la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), de acuerdo con la Gaceta Oficial, se realizó en noviembre de 2018, pero contempla modificaciones a la par del sistema de justicia penal. Un año más tarde, se creó la Fiscalía Especializada para el Delito de Feminicidio; sin embargo, el protocolo no cambió. Esa entidad junto con Estado de México, Jalisco y Veracruz concentran prácticamente uno de cada tres casos en el país ocurridos entre enero y julio pasados.

Olvera sostiene que quienes trabajan en este tipo de casos tampoco conocen el protocolo. “Hace falta capacitación para que el personal de las fiscalías conozcan los protocolos y que estén actualizados en investigación con perspectiva de género, que tenemos que hacer desde la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el nuevo sistema de justicia penal”, dice la experta.

Entender cómo se constituye la violencia de género y cómo se desarrolla hasta llegar a un feminicidio es parte de la solución para disminuir estos casos y prevenirlos, así las diligencias de las fiscalías estarán enfocadas en investigar con perspectiva de género y no conforme a un delito como el de homicidio, que excluye las razones machistas y misóginas por las que se asesina a un mujer, concluye Ivonne Olvera.