Masta Quba, la rapera mexicana que ‘tiene otros datos’ sobre los feminicidios
Masta Quba ha sido blanco de violencia de género en el mundo de la música. Foto: Cortesía.

“Hasta la fecha no puedo asimilar que se me haya muerto mi hija, sigo mal. Hay días que no quisiera levantarme, pero tengo que seguir y tengo que ver que se haga justicia“, dice la mamá de Brenda, Johana Panuco, quien fue asesinada dentro de su hogar el 1 de octubre de 2015, cuando tenía 18 años. 

Su agresor fue su vecino y también atacó a su abuela, quien falleció un año después por las secuelas. A seis años del feminicidio, su madre recalca: “No se vale que gente que no tiene ningún sentimiento ni conciencia le quita la vida a las personas y a nosotros nos dejan un hueco en el corazón”. 

La mamá de Brenda cuenta su historia como parte del proyecto Nosotras Tenemos Otros Datos de la rapera mexicana Masta Quba, quien lleva más de 15 años utilizando la música para realizar una crítica social y retratar la vida desde su perspectiva de mujer.

En entrevista, Masta Quba habla de su última canción que funciona como un reclamo al Estado y la sociedad por el incremento de violencia contra las mujeres durante el confinamiento, pero también de su propia experiencia siendo víctima de violencia de género al haber nacido como mujer y dedicarse al hip hop.

La-Lista: ¿Por qué creaste la canción Nosotras tenemos otros datos?

Masta Quba (MQ): Nace el año pasado. La escribí en mi cuarto una noche llena de rabia, llorando de sentir toda esta impotencia a raíz de que el presidente dijo que los feminicidios estaban en decremento. Eso es mentira. A partir del confinamiento para muchas mujeres estar en casa o estar en la calle puede ser igual de peligroso o a veces hasta más estando en tu casa. 

De ahí nace escribir toda esta canción. Como rapera y como artista, era mi obligación transmitir el mensaje, nombrar y hacer denuncia para sensibilizar, invitando a la reflexión, al cuestionamiento, y a que todes nos hagamos cargo de ser parte de la solución, y también para nombrar la nula respuesta por parte del Estado sobre los feminicidios.

L-L: ¿Se trata de una canción de reclamo hacia el presidente López Obrador y las autoridades? 

MQ: Soy apartidista y para mí todos los partidos desde siempre han sido cómplices y han sido feminicidas, narcofeminicidas, y han sido lo que tiene a México como lo tiene, hundido en la ignorancia, en la violencia, en cosas que nos están destruyendo. Es para todos los gobiernos, para todo el Estado, es un reclamo de todo lo que estamos viviendo las mujeres desde hace muchísimos años y cómo hace 3 años, 7 era el número de mujeres asesinadas y estamos hoy teniendo un número de 11 mujeres asesinadas diario solo por el simple hecho de ser morras. 

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L-L: Solemos asociar el trabajo que hacemos con nuestras propias experiencias, ¿en tu caso has sentido violencia por ser mujer? 

MQ: (La violencia) me atraviesa por el simple hecho de ser morra, porque han asesinado a compas, porque tengo un chingo de traumas arrastrando no solo por haber nacido así, sino por todo lo que me han dicho que tengo que hacer, que ser, que comer, cómo vestir, cómo verme, que si mi cuerpo es válido o no es válido, si lo que pienso es válido, si no es válido, si dentro del rap funciono o no funciono. 

Me atraviesa a diario la violencia de género porque me identifico como morra. He tenido abortos, he tenido abusos sexuales, he sufrido una violación, he tenido muchas cosas que me han hecho nombrar mi historia con la intención de sanar y sobre todo nombrarme para que quienes han vivido lo mismo se sientan acompañadas.

L-L: ¿Cómo se vive la violencia de género dentro del rap?

MQ: Desde el día uno que empezó la cultura y el movimiento del hip hop, se ha invisibilizado a las mujeres. Desde siempre hemos sido aparte, desde siempre hombres están decidiendo cuál es nuestro papel dentro de la cultura.

Yo empecé en el rap a los 16-17 y he sufrido muchas cosas, me han amenazado de muerte, me han hecho videos para burlarse de mí porque no es lo mismo ser rapera a ser rapera feminista, todavía entra ahí ese estigma donde hay otro cargo. Nosotras como morras dentro de la cultura se nos sobreexige, un vato puede pararse a decir cualquier pendejada y todos le van a aplaudir solo por ser hombre, pero yo no puedo pararme a decir lo que sea porque me sobreexigen. 

La falta de referentes mujeres nos hace creer que hay espacios que no nos corresponden, cuando nos corresponde cualquier espacio.

L-L: ¿El videoclip lo grabaste en el barrio de Santa Cecilia, en Guadalajara, por la violencia que hay en ese lugar?

MQ: Santa Cecilia es una colonia en Guadalajara con altos índices de violencia de género, de feminicidio, de pandillerismo, de delincuencia, es un barrio marginado. 

Decidimos hacer este video para estar acompañando a mujeres que viven allá. Convivimos con las mujeres allá, algunas son las que salen en el video porque convocamos a las chicas que viven en el barrio. Para mí fue darme cuenta de que no importa qué clase social seas, al final el feminicidio no discrimina y a todas las mujeres nos puede tocar, seas quien seas. 

L-L: También convocaste a familias de víctimas de feminicidio… 

MQ: En el video al final salen tres familias. (Aparecen) las dos hermanas de Virgen, que fue asesinada en el 2012 por su expareja y fue el feminicidio que hizo que aquí en Jalisco se empezara a tipificar el feminicidio como feminicidio. Sus hermanas estuvieron presentes el día de la grabación con nosotras. 

Pudimos contactar a la familia de María Guadalupe que fue asesinada por su exesposo, y la familia de Brenda, que era una chica de 18 años que fue asesinada por su vecino, el cual asesinó a Brenda y atacó a su abuela creyendo que también la había asesinado, pero sí sobrevivió y murió por secuelas del ataque. 

Fue un proceso muy fuerte de acompañar a las familias, de acercarte al 100% a esta realidad de darte cuenta que no es nada más un feminicidio, no es solo que asesinen a una mujer, sino es todo lo que provoca el feminicidio. Es dejar hijes, dejar un hueco en el corazón por siempre, son familias que todo el tiempo tienen que aprender a vivir con esa ausencia. 

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L-L: Y el 75% de los recursos que obtengas por esta canción irá a estas familias… 

MQ: La canción para mí no era suficiente, quería también ayudar de otra forma (…) Hicimos unos diseños de paliacates y playeras, decidimos que todo lo que se vendiera por parte de la mercancía física se va a estar donando primero a estas familias que fuimos a visitar. Hay una red de madres que sus hijas han sido asesinadas, primero queremos ayudar lo más que podamos en las periferias de Guadalajara y en algún punto tal vez hacerlo un poco más grande a otras familias. 

Por parte de las plataformas, la idea es que le den play a la canción porque mientras más plays tengamos en algún punto podremos generar una cantidad considerable. 

L-L: ¿Qué hizo falta en el encierro para erradicar la violencia contra las mujeres?

MQ: Las leyes. Más del 94% de feminicidios quedan impunes, así de frustrante y así de desgraciada es la cifra. Hay gente que sabe que como no hay castigo, te matan. Tienen mucho que ver las leyes, la complicidad, toda la corrupción que existe dentro del sistema judicial. Por eso es que el Estado es cómplice, porque no está haciendo absolutamente nada. 

En el caso de María Guadalupe, el esposo sigue prófugo. Van ya nueve años y no aparece, pero los procesos son cansadísimos porque es la estrategia para que no denuncies, no te eches todo ese rollo de ir a juicios y todo porque al final siempre sales perdiendo. El sistema está creado para que la gente no vaya a denunciar, no sienta confianza en la policía, no sienta confianza en el sistema.

Muchas veces todo está desde que somos niñas, nos educan a vivir por los hombres, a que nuestra meta es tener un hombre “y si me pega, me quiere”, “y si me engaña, me quiere”, “y si me cela, me quiere”, y al final hay un chingo de educación ahora para las mujeres de autodefensa, pero yo no veo campañas donde existan intervenciones hacia los hombres para que les enseñen a no violar, no acosar, no matar.