Los jesuitas se niegan a abandonar la Sierra Tarahumara a una semana del asesinato de dos sacerdotes
Misa de cuerpo presente para los dos jesuitas asesinados en Chihuahua. Foto: Luis Torres/EFE.

La orden jesuita que trabaja en la Sierra Tarahumara seguirá trabajando en la zona a pesar del asesinato de dos de sus sacerdotes el pasado lunes 20 de junio y exigen a las autoridades celeridad para capturar a José Noriel Portillo Gil, conocido como “El Chueco”, quien ha sido señalado como el presunto perpetrador del crimen.

Santiago Aguirre, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), destacó el papel de la orden jesuita en la Sierra tarahumara, una zona olvidada por las autoridades, señaló, lo que ha permitido el empoderamiento de organizaciones delictivas y criminales como “El Chueco”.

“Los jesuitas han decidido seguir en la zona, nadie se va, y no van a abandonar a las comunidades”, dijo Aguirre en entrevista con la periodista Carmen Aristegui la mañana de este lunes 27 de junio. “Y frente a un Estado que en una semana no ha podido capturar al perpetrador hay que levantar la visibilidad de su seguridad y de su determinación de seguir en esa región”.

Fue hace una semana cuando se registró el asesinato de los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, así como del reconocido guía turístico Pedro Palma. Todos ellos fueron privados de su vida presuntamente por “El Chueco” en una iglesia de la localidad de Cerocahui en el municipio de Urique, Chihuahua.

El Centro Prodh es una de las principales organizaciones defensoras de derechos humanos de la orden jesuita. Por eso Aguirre ha levantado la voz para exigir justicia por los sacerdotes asesinados y por el guía turístico. Para el especialista, son tres los factores que derivaron en la ocurrencia de este crimen: la militarización de la extrategia de la seguridad pública; la falta de coordinación entre autoridades para capturar a “El Chueco”, quien ya había sido señalado por cometer otros delitos con anterioridad; y la falta de fortalecimiento de las policías estatales y municipales de Chihuahua.

“Las cosas no van bien en seguridad, tienen que revisarse y esa es una realidad. Lo primero es que la estrategia en este sexenio ha sido en extremo centralista, se ha descuidado el fortalecimiento de las policías estatales, de las policías municipales. En segundo lugar es claro que el énfasis en la militarización de la seguridad, el haber creado una guardia nacional que se anunció como civil pero que hoy es un cuerpo castrense de hecho no está resolviendo nuestros problemas. Y en tercer lugar hay un componente esencial que es la muy notable ausencia de la Fiscalía General de la República (FGR) en la articulación de una política criminal”, señaló Aguirre.

El experto lamentó que el gobierno federal actual no mantiene comunicación con especialistas en temas de seguridad, universidades, organizaciones sociales y asociaciones religiosas, quienes podrían aportar ideas para combatir la inseguridad en México.

“Eso está siendo parte del problema, hay una sola perspectiva y no se están abriendo espacios para recoger otros planteamientos, posturas, críticas, iniciativas de actores que podrían sumar en este tema que es nuestro gran problema nacional”, concluyó Aguirre.