México no va a cumplir con lo que prometió para cuidar el medio ambiente: Gael García Bernal
El actor mexicano considera que se debe discutir el tema del cuidado del medio ambiente en las campañas electorales. Foto: EFE

El lado más activista de Gael García Bernal salió de viaje. Tomó la mochila, la cámara y sus dudas para salir a explorar cuál es el impacto del cambio climático en México. Encontró respuestas y también muchas preguntas que tienen que resolverse para revertir los efectos que ha sufrido el medio ambiente por la actividad humana.

García Bernal fue a Monterrey para ver la calidad del aire y descubrió que es una de las urbes más contaminadas de América Latina. Recorrió Tabasco para reconocer el impacto que ha tenido la cultura petrolera en el ambiente. Y en Coahuila encontró que la zona carbonífera tiene un aporte abrumador a la producción de gases de efecto invernadero, mientras genera electricidad.

Esto lo recopiló en la serie web El Tema, que se compone de seis cortometrajes documentales sobre los temas fundamentales de la crisis climática en el país y que estarán disponibles a partir del 13 de abril, con estrenos semanales, en el canal de YouTube de La Corriente del Golfo.

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El actor y productor quiere que a partir de este material audiovisual se convoque a un gran debate. No de empresas contra gobierno o una discusión entre sectores aislados para resolver el problema. No. García Bernal quiere que se genere una conversación en donde se encuentren las soluciones que permitan a México revertir los efectos del cambio climático. Quiere que esa discusión se dé con alegría y que nadie se siente agredido.

En entrevista para La-Lista, el ganador del Globo de Oro y protagonista de Y tu mamá también habla acerca de su percepción de la emergencia ambiental en la que estamos insertos, además de cómo la estructura capitalista ha provocado un daño a la ecología. También tiene claro que la atención a este fenómeno no es exclusivo del presidente Andrés Manuel López Obrador, “porque no se trata de un solo hombre”, aunque quiere que en las campañas electorales la atención al medio ambiente sea parte de la conversación “porque solo así se puede hablar de justicia social”.

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La-Lista: ¿Estamos ante el abismo en cuestión de cambio climático?

Gael García Bernal: Sabemos que existe (el cambio climático), pero no nos imaginamos la dimensión de lo que es. Reconocemos que el calentamiento global se debe a la actividad humana, que podemos revertir ese camino porque en todas partes del mundo ya está teniendo consecuencias y estamos al principio de la catástrofe. Decir que estamos en el abismo o en algo que no tiene salida, no creo que sea así tan irreversible, pero sí estamos muy adentro de lo que son las consecuencias terribles de la emergencia climática.

Esto trasciende mucho la urgencia y la sensación desesperante e inconcebible de que no se tomen cartas en el asunto y que no se hable del tema. Justamente acerca de esto es lo que debemos estar hablando y estar todos en la misma página de discusión como para hacer todas las preguntas y encontrar muchísimas respuestas. Hay una crisis civilizatoria, acerca lo que hemos heredado y de cómo se ha conformado nuestra organización como seres humanos en el planeta.

L-L: Fuiste a los lugares, a ras de piso, para encontrarte con quienes combaten y padecen los estragos del cambio climático, ¿qué respuestas encontraste?

GGB: Lo primero es que todos sentimos que el cambio climático o emergencia climática es algo que sucedía fuera de nuestro haber y que, de alguna manera, la narrativa que más ha triunfado es que tus acciones personales son las que más importan y más consecuencias tienen a favor de revertir esta catástrofe que está sucediendo. Entonces reciclamos y consumimos menos, pero cuando te enteras de la macroescala, la gran mayoría de los que aportan contaminación y gases de efecto invernadero son las grandes corporaciones y los Estados. Lo que queremos hacer con estos cortometrajes es traer a un lugar muy personal y cercano a nuestro país esto que sucede a nivel global y ver las consecuencias en lugares puntuales con coyunturas muy importantes.

Fuimos a investigar el agua en Chihuahua que está en conflicto. Acerca del aire, fuimos a Monterrey que es una de las ciudades más contaminadas de Latinoamérica y en ocasiones llega a ser el aire más sucio de la región. Luego estuvimos en la zona carbonífera de Coahuila para encontrar que para generar electricidad es de las zonas que más aporta gases de efecto invernadero, pero por mucho. Es abrumador lo que suma con respecto a nuestra huella de carbono.

Fuimos a Tabasco a ver qué pasa con este fenómeno que el mundo adoptó como motor del progreso apostándole a algo (el petróleo) que se va a terminar y contamina muchísimo. Le apuestas al beneficio inmediato, de unos pocos, porque ves una desigualdad brutal. Es una apuesta absurda, tonta, de poca duración. También ves el tema de alimentación, pero se ningunea, no está en la mesa de discusión, pese a que la agroindustria destruye suelos fértiles y lo contamina.

L-L: ¿Cómo cambiar esa narrativa de no cargarle tanta responsabilidad al individuo y apuntar más hacia lo macro en el combate al cambio climático?

GGB: Lo importante es no sentir que todo está en tus manos. Te tienes que subir a un auto, a un avión y la huella de carbono se dimensiona; son decisiones fuertes y difíciles. Si lo vemos en todos los ejes, es incorporar lo que sucede en una macroescala entre los Estados y las empresas son la que mayor responsabilidad tienen para cambiar las cosas.

Bajo la lógica capitalista y del mercado, se nos empuja a producir más y más y dejamos fuera lo más importante. Este tema (del cambio climático) abarca lo personal, lo ontológico, espiritual, hasta lo más político porque se trata de cómo nos organizamos y de señalar lo que está mal y exigir una forma distinta de hacer las cosas. Los científicos nos dicen desde hace rato que estamos en un nivel de tragedia brutal y tenemos que responder como sociedad para ver cómo le hacemos para organizarnos mejor.

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En México existen megaproyectos como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o el Aeropuerto de Santa Lucía, ¿se está cuidado el aspecto ambiental desde la administración de Andrés Manuel López Obrador?

GGB: Ni en el mundo se está cuidado. Hay países que se pasan por el arco del triunfo las limitaciones que ellos mismos se pusieron y México es uno de estos países que parece que no va a cumplir con lo que prometió, pero como México hay otros países que están en una misma situación. Es interesante discutir que cuando uno se adentra, la culpa no la tiene un gobierno, sino que es el capitaloceno. Desde que empezó el capital a hacer el ojo rector, surgió una narrativa colonial que impuso esas estructuras y han sido todos los gobiernos del color que le pongas todos han apostado por un extractivismo. Entonces, no es una persona o gobierno particular.

La plática tiene que ser en la que nadie se sienta confrontado. Al final, a todos nos va a afectar el cambio climático y si no nos ponemos las pilas, vamos a perder todos y perderemos de forma ridícula. No se trata de un gobierno, se trata de que a todos los gobiernos hay que exigirles que atiendan a este llamado con justicia social porque la justicia climática es justicia social. Quienes más afectados están son la gente pobre y las mujeres. La clave está ahí.

L-L: En un mundo donde se exige la generación y producción para tener ganancia, ¿cómo convencer al sector privado de la justicia climática?

GGB: Son muchas las maneras. Primero, no hay que confiar en que hay una bondad por parte de las compañías, porque solo buscan el desarrollo y crecimiento, porque dejan a un lado la justicia social y climática porque no entra dentro de sus estatutos. Ellos (los privados) no pueden ser la solución por sí solos.

Los gobiernos tiene que regir, encauzar para desarrollar otro tipo de empresa que genere electricidad. Qué maravilla sería que las empresas estatales, comunitarias, con ramificaciones hablen de generar energía renovable, que sean las precursoras de este tema, que seamos dueños de lograr la soberanía energética con energías renovables que sean propiedad del estado, de todos. Sería fantástico y tiene que suceder en una conversación sin temor y con alegría.

L-L: ¿Crees que estamos lejos de la soberanía energética con las energías limpias?

GGB: Es importante, no soy un experto, pero lo que se considera energía limpia y renovable son cosas distintas. Hay casos, pocos, trágicos donde estas buenas intenciones de empresas que quieren generar energía renovable pero han atropellado comunidades y se han aprovechado de eso y hay otros casos que no. Es ahí donde se tiene que regular y encontrar un desarrollo comunitario.

Es una discusión rica donde existen atenuantes para entender cómo puede ser mejorable con las respuestas que generen un mejor entorno y porvenir. Con estos cortos (de El Tema) se van a generar nuevas respuestas porque va a haber mucha información. Personalmente resulta frustrante que no puedas hacer tanto (por combatir el cambio climático), pero como comunidad le puedes la vuelta a la tortilla de forma alucinante.

L-L: En México ser activista y defensor del medio ambiente es jugarse la vida también, ¿cómo empoderar a estos personajes que defienden a la ecología?

GGB: Enterándonos y dándoles voz. México tiene una extrema cantidad de deudas en torno a la violencia y la impunidad. Las personas que defienden un territorio solo por querer mencionar que hay otra posibilidad de hacer las cosas se ponen en peligro de muerte. Hay que elaborar mecanismos para proteger a estas comunidades, protegerlas, porque defienden algo que nos conviene a todos. Esto es lo interesante de los cortos, porque habla de personas que han encontrado respuestas en su entorno y eso es fascinante.

L-L: ¿La intención con El Tema es que la gente se siente en la mesa y hable de cambio climático?

GGB: Es una de las cosas que más nos gustaría que suceda. El cine, como dice Herzog, es el idioma para nosotros los analfabetos y te lleva a entender que no todo es blanco y negro. Los documentales te liberan del discurso único y que todo no es tan fácil como se ve.

El desarrollo, la equidad, ¿cómo la logramos? Nos dimos cuenta de que con el modelo del capital no se genera un bienestar esparcido y no es la panacea que nos prometían. Si una comunidad genera su propia energía, no es que tengan más dinero, hay una ruta y eso genera menos pobreza y que todo se vuelva más equitativo. Hay que tener la valentía, la hospitalidad para aprovechar las argumentaciones y examinarlas para encontrar un punto de acuerdo o una solución. Ese tipo de conversaciones sería fantástico que sucederían. Se llama El Tema, porque te ayuda a hablar de la emergencia que está ahí. Ojalá se generen estas discusiones a partir de esta serie de cortometrajes.