En Ecuador, el correísmo está desfalleciendo, dice el líder indígena Yaku Pérez
Foto: Yaku Pérez / Facebook.

Por un 0.35% de los votos, Ecuador estuvo al borde de unas elecciones presidenciales históricas el pasado 11 de abril. Esa fue la distancia que dejó, el 7 de febrero, a Yaku Pérez, líder del partido indígena Pachakutik, a las puertas de la segunda vuelta en favor el representante del Movimiento Creando Oportunidades (CREO), Guillermo Lasso.

Lasso será quien releve al presidente Lenín Moreno el próximo 24 de mayo después de derrotar al heredero de Rafael Correa,  Andrés Arauz, con un 52.47% en segunda vuelta.

En cierto modo, las presidenciales de 2021 fueron históricas, porque con ese giro político al frente del país andino se acaba con 15 años del llamado correísmo. Pero si no hubiera sido por ese 0.35%, al que Pérez llama fraude, por primera vez el hijo de un campesino analfabeto, líder de un movimiento indígena hubiese llegado al Palacio de Carondelet. Por eso, llamó a sus votantes a votar nulo en segunda vuelta, como protesta.

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Yaku Pérez dice que es mestizo biológico pero indígena de identidad. Nació como Carlos Ranulfo Pérez y, en 2017, cambió su nombre en el registro civil por el de Yaku Sacha, que en lengua quichua significa “agua del monte”. 

Es un líder con carisma aunque asegura que no tiene asesor político. Tiene 52 años, toca el saxofón, lleva el pelo atado en un chongo y una chacana de madera o cruz del sur colgando del cuello. 

En su discurso no falta la filosofía ni las alusiones al pueblo y a la Pachamama. Está convencido de que la izquierda y la derecha son lo mismo —una herencia colonial más— y que el cambio de paradigma está en la sabiduría indígena y en su forma de entender las relaciones de poder de forma comunitaria.

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Un tercer puesto oficial en las presidenciales es toda una victoria, dice, que consolida a su partido, brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), como la tercera vía al correísmo y al conservador CREO. Aunque para él, ambos son lo mismo.

¿Dónde estaba la mañana del lunes, cuando se encontraron oficialmente el presidente saliente Lenín Moreno y el entrante Guillermo Lasso?

Trabajando, como siempre, en mi consultorio jurídico. Recién me acababa de desocupar y por el camino (de regreso a casa) me enteré que se habían reunido el presidente electo y el presidente en funciones.

¿Ya se ha desconectado de la política?

De la política ambiental, de la política ecológica, social, nunca me voy a desconectar. Pero de temas de coyuntura creo que son irrelevantes frente a otros temas más importantes.

¿Por qué Guillermo Lasso ganó las elecciones?

Pasó a la primera vuelta con fraude. Eso fue evidente, si no, era imposible que pase. Nos robaron medio millón de votos. Fue cocinado entre el expresidente Correa y la candidatura de Lasso. Si en la segunda vuelta era difícil que un banquero ganara, no fue por méritos de él sino por rechazo a Correa, se veía su fantasma con sed de venganza.

La población ecuatoriana no quiere ser igual que Venezuela: autoritarismo, corrupción, extractivismo… entonces, votaron por el mal menor. No sé qué tan mal menor sea porque el señor Lasso representa la banca, la oligarquía ecuatoriana, al Opus Dei. No presagiamos nada bueno para el país, pero hay que esperar un tiempo para poder tener una evaluación.

¿Qué evidencias tiene de fraude?

Encontramos fundas (sobres donde se guardan las papeletas) electorales en los basureros sin estar custodiadas por los militares. Entregamos más del 60% del total de las actas con inconsistencias. Ponían más o menos votos o mis votos aparecieron migrados a otros candidatos. Hubo casi 10,000 votos más del padrón electoral de donde aparecieron esos.

Pero por sentido común uno puede darse cuenta. Llegamos a un acuerdo con el candidato Lasso y la OEA, de abrir el 100% de las urnas y el 50% en 16 provincias, y al siguiente día, él rompió su palabra. Es más, el CNE (Consejo Nacional Electoral) mandó abrir no 20,000 actas que pedíamos sino apenas 31 actas, y de ellas, recuperamos cuatro veces más que Lasso y 16 veces más que Arauz.

¿Cómo lo pelean?

Presentamos una denuncia penal a la fiscalía, está investigándose. Ojalá pueda actuar de manera oportuna y objetiva, capaz de presentar la acusación en contra de estos malos funcionarios. Pachakutik, apenas llegue a la Asamblea Nacional, planteará un juicio político y destitución a estos malos vocales del CNE.

¿Está diciendo que el CNE no es independiente?

Es un juez parcializado y la cancha es desigual. Dos vocales pertenecen al régimen de Correa; dos, al actual presidente electo, y uno es supuestamente independiente. O sea, el organismo electoral tenía árbitros apostando por sus candidatos excepto nosotros, que no teníamos un representante en el CNE. 

Hicimos trabajo titánico porque sin jueces, sin plata, sin chequeras –haber desafiado a semejantes monstruos de la política ecuatoriana y tener 19.39% de la votación, con el fraude, sin el fraude– estamos a 25 puntos, es lo que nunca antes un movimiento indígena ecológico haya tenido

El voto nulo en la segunda vuelta que promovió Pachakutik, ¿fue un error?

Jamás. En 2017 el voto nulo llegó al 7%; ahora, casi al 17%. En cinco provincias quedamos en segundo lugar y sin dinero, sin hacer campaña electoral, solo con nuestro pedido de ir contra el fraude, la corrupción sistémica.

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¿Por qué voto nulo?

Porque rechazamos el fraude. No podemos ser cómplices a la corrupción. Es expresión legítima de protesta a un fraude en un sistema corrupto.

¿No es poco práctico?

Sí, pero no nos contaminamos y estamos libres. Somos la tercera vía

¿Quiénes les votaron, solo indígenas?

Casi el 20% significa que no votaron solamente los indígenas de mi partido. Si no, solo tendría el 2% de los votos o el máximo histórico, el 4%.

¿Qué pasó con los votantes de Pachakutik en la segunda vuelta?

Se fueron con Lasso. A mí me pidieron muchas personas que les entendiera, que era preferible que ganara este banquero antes que la gente autoritaria.

Foto: El presidente electo del Ecuador, Guillermo Lasso / Twitter.

¿Cuál será su rol a partir de ahora?

Desde el sur del Ecuador seguiré impulsando los juicios en defensa de la ecología, la madre naturaleza, del agua particularmente, seguiré apostando por la igualdad social en defensa de las mujeres maltratadas y vilipendiadas de pueblos indígenas, y desde cualquier espacio, no necesariamente desde la asamblea. Acabamos de preparar la cuarta edición de mi último libro, La resistencia. Fue lanzado en Estados Unidos, Perú, Colombia, y ahora pensamos hacerlo en otras partes. 

¿En México?

No me han invitado, pero sería un placer. México es lindo. Si no conocemos la historia de los mayas, de los mexicas, los aztecas, no conocemos historia universal.

¿Se acabó la era Correa?

Creo que está en su ocaso político. No podemos decir que ya es cadáver pero está desfalleciendo. Todo lo que hizo con Odebrecht, la corrupción, el autoritarismo, extractivismo, la privatización, porque Correa aparece como de izquierda ante la faz internacional pero un presidente de izquierda no privatiza los puertos ni permitiría extracción petrolera en la Amazonía ecuatoriana.

¿Cómo vive la comunidad indígena del Ecuador la pandemia?

Pasamos un momento triste con lo de Guayaquil. Mientras veíamos personas falleciendo, cadáveres en las calles, no había espacio en cementerios, médicos que intentaban salvar las vidas y ellos murieron, el gobierno de corrupción compraba medicamentos con sobreprecios, era lo más triste.

¿Qué proponía usted para combatirla?

Conseguir por lo menos vacunar al 60% de la población ecuatoriana. Teníamos un plan de vacunación que era una unidad entre todos los estamentos de la sociedad y el Estado para llegar a los lugares más recónditos y vacunar, hacer una prelación para vacunar médicos, docentes, personas más expuestas, y no los familiares y los amigos de la gente del gobierno.

Se dice que si algo frena a los ecuatorianos de votar a Pachakutik son los postulados comunistas. ¿Qué régimen de propiedad defiende usted?

Las tres: la pública, la privada y la comunitaria. Tengo una formación de izquierda, pero ojalá algún rato cambiemos el paradigma del colonialismo que estereotipa entre izquierda y derecha, (una distinción) que nació en Francia.

El marxismo se quedó corto cuando no abordó el tema mujeres, de los pueblos indígenas, y la izquierda ha sido extractivista, mira a la naturaleza como objetos de apropiación y no como sujetos. Nosotros, en cambio, la miramos como nuestra madre y a nuestra madre no se la agrede, no se la explota, no se la domina. No vivimos de la tierra sino con la tierra. 

La propiedad comunitaria, ¿no supone también adueñarse de la tierra?

Sí, pero no en esa visión clásica eurocéntrica, es más, deberíamos cambiar paradigma de antroprocentrismo hacia biocentrismo. De hecho, no es ni atropocentrismo, es falocentrismo porque no son las mujeres las que están en el centro, son los machos. Si alguien tiene que tomar la bandera del cambio y revolución pacífica, son las mujeres. No esperen que nosotros, los machos, cedamos nuestros privilegios.

¿Cómo lo harán si solo se presentan hombres a las elecciones, como en su partido?

Por primera vez hubo 10 mujeres en la asamblea, de los 27 (conseguidos por Pachakutik). Por algo se comienza. Teníamos varias candidatas pero no lograron apoyo popular. Cuando fui prefecto de una provincia (entidad federativa), la mayor cantidad de directoras de la prefectura eran mujeres, porque creo en el feminismo.

¿Cuál es su postura en política internacional?

Mantener relación con los gobiernos, fortalecer las relaciones bilaterales y multilaterales, pero mantener un actitud crítica con gobiernos autoritarios como Venezuela. Y respetar la autodeterminación de los Estados y pueblos. 

¿Qué opinión le merecen organismos como el FMI, la CEPAL y la OEA?

Colonizados. La OEA vieron el fraude y no hicieron nada. La CEPAL hace estudios, no pasa de eso. El Banco Mundial hace estudios, tal vez es una banca chulquera (prestadora de dinero). El FMI, igual. Vivimos ante organismos multilaterales controlados por esa disputa geopolítica de Estados Unidos, China, Rusia. Menos mal que en Estados Unido fue sustituido Trump por Biden, por lo menos vuelve a la OMS, cree en el cambio climático. Pero la naturaleza del gato come ratón nadie la va a cambiar

¿Qué recomendaría a otros pueblos indígenas que no están tan organizados políticamente como los de Ecuador?

No solo el movimiento indígena sino a toda la ciudadanía, particularmente los jóvenes, mi consejo es: entren en la política. Entrar en política es correr el riesgo de equivocarse, pero no entrar, ya es equivocarse. No podemos vivir solo de las quejas, hay que entrar al ruedo. Yo he sido catedrático de universidades, he escrito libros, tengo mi consultorio jurídico, pero es mi obligación imperativa trabajar por los demás y hacer que cambie esto. Y los pueblos indígenas tienen tanto que aportar. Nos hicieron creer que somos atrasados, ignorantes, salvajes. No es salvaje quién vive en la selva sino quién destruye la selva.