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Entrevista

‘Hay tanto talento en África que no podemos entenderlo’: Angélique Kidjo habla de pop, política y poder

Ha tocado con todos desde Tony Allen hasta David Byrne. Ahora la ganadora del Grammy está cantando con una nueva generación de estrellas africanas y haciendo una celebración de su continente mientras confronta sus fracasos

“La música es como un idioma; es algo tan poderoso y transformador"...Angélique Kidjo. Foto: Fabrice Mabillot

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En una videollamada desde París, Angélique Kidjo, de 60 años, se mueve y salta en su asiento con la energía de un adolescente. “Siempre estoy cambiando e innovando y con este álbum no es diferente”, confiesa. “El cambio le da cosas a la vida: Me mantiene en movimiento. En la vida nunca sabes qué esperar”.

En una carrera que abarca cinco décadas, la artista beninense se ha cruzado en el camino con Gilberto Gil y Tony Allen, con Talking Heads, Bono y Vampire Weekend. Tiene cuatro Grammys en la categoría de World Music, sólo Ladysmith Black Mambazo la supera.

En su nuevo álbum, Mother Nature, su décimo quinto, retoma sonidos que ha usado antes, salsa cubana, rumba congolesa, soul, jazz y tradiciones musicales del oeste de África, y las mezcla con pop moderno africano, en colaboración con una generación más joven de estrellas incluyendo los nigerianos Burna Boy, Yemi Alade y Mr Eazi y el rapero de Zambia, Sampa the Great. Las canciones de Mother Nature celebran el poder cultural y el celo del continente mientras exploran temas urgentes que van de  la crisis del clima a la brutalidad policial. En una era en la que algunos cantantes podrían tomársela con calma, Kidjo parece una mujer armada con un altavoz y una pancarta.

Se sienta en un oscuro salón de ensayos, pero está llena de luz, habla hacia la pantalla tratando de brincar dentro de ella: “Puedo hablar, hablar, hablar de música durante horas, ¡porque la respiro!” declaró, con los brazos extendidos, con un aspecto estiliado en una camisa con diseños color caqui, un cuello de tortuga negro, arracadas doradas y pelo corto y rubio. Reluce en las colaboraciones con estos jóvenes artistas, que la llaman “Mum”, mamá. Las canciones tienen la intención de mostrar lo mejor de África. “Tienen algo que decir sobre el lugar donde se encuentra África y hacia dónde se dirige”, aseveró. “Fue realmente delicioso. Me da energía y buenos sentimientos”.

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Free & Equal, un pulsante track con fuertes ritmos que protesta en contra del autoritarismo, se dio después de ver a Sampa the Great en YouTube. Otras colaboraciones se hicieron con base en relaciones personales, y después de algunas controversias.

Do Yourself, un grito de bienestar para invocar el orgullo africano que canta en una mezcla de inglés y yoruba, “He estado de rodillas pero no necesito ayuda”, fue escrita junto con Burna Boy con quien canta después de que perdiera el premio Grammy al mejor álbum de world music ante Kidjo en 2019. Su álbum ganador, Celia, adaptado de canciones de la cantante de salsa cubana Celia Cruz, “una de mis inspiraciones”, afirmó que dibuja la sinergia musical y la historia compartida de África occidental, Sudáfrica y el Caribe.

El álbum rival de Burna Boy, African Giant, fue una producción con récord de ventas, en la que colaboró Kidjo, y es para muchos una prueba de fuego sobre los premios apreciaban la reciente tracción del pop africano. Con colaboraciones con Ed Sheeran, Coldplay y más, él encabeza una ola de cantantes pop africanos que salen de lo etiquetado y se introducen al pop mainstream del mundo, así es que se consideró que la victoria de Kidjo fue una opción conservadora. Ella dedicó su victoria a Burna Boy y después fue a consolarlo.

“La semanas después de los Grammys, fui a verlo, porque estaba en Los Ángeles. Tuvimos una conversación. Yo dije: ‘Mira, mi primer Grammy llegó después de muchos álbumes. No es nada en contra tuya sólo que las cosas son así’. Él también merecía ganar”, y lo hizo al siguiente año. Durante años, ella ha trabajado con el establishment musical de Estados Unidos para que le presten mayor atención a la música africana. “Les estaba diciendo que las nuevas generaciones los van a tomar por sorpresa, y el tiempo ha llegado”.

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El activismo en contra de la represión política y la violencia del estado está presente en muchas canciones. El sencillo “Dignity”, con Yemi Alade, estrella de ritmos africanos, retoma las protestas del movimiento #EndSars en contra de la brutalidad policial que invadió las calles nigerianas en octubre, en una de las demostraciones más grandes que se hayan visto  en el país durante décadas. Alade canta: “Soro soke, werey”, que significa “habla idiota” en yoruba, haciendo eco del eslogan algo jovial pero exigente del movimiento.

Las protestas llegaron a su fin cuando las fuerzas de seguridad mataron a al menos 12 manifestantes el 20 de octubre en el área de Lekki en Lagos. Los manifestantes transmitieron en vivo los eventos y millones los vieron y mostraron que los soldados y la policía disparaban en contra de los manifestantes, muchos de los cuales cantaban el himno nacional y se cubrían con la bandera nacional. En el siguiente ataque, miles de personas en todo el país fueron arrestados y maltratados por las fuerzas policiales.

“Yo veía lo que pasaba y me afectó mucho”, afirmó Kidjo. “Pensaba en mi familia en Lagos, y Lagos está a un lado de Benin”. A pesar de los ataques, es importante encontrar formas de hablar para defenderse”, declaró. “Es muy importante seguir exigiendo que no es el liderazgo lo que queremos. Ofrezco esta canción con Yemi Alade como parte de esa conversación… lo uqe está pasando en Nigeria puede pasar en Benin. Puede pasar en Ghana, en Jo’burg, en Nairobi. Los líderes, nuestros líderes, no ven que lo único que los puede mantener en el poder es la población, no la violencia”.

Su resistencia vociferante no son sólo slogans. Durante su juventud, Kidjo se opuso activamente a la dictadura comunista que gobernó Benin desde 1972 hasta 1991. Nacida en 1960, Kidjo creció rodeada de creatividad, con una madre que dirigía un grupo de teatro y que la empujó al escenario a los seis años cuando un actor estaba enferma. Pero el régimen represor, establecido después del golpe militar, dejó poco espacio para una mínima expresión artística. “Se convocó a todos los artistas a escribir propaganda. Yo me rehusé”, contó más adelante.

Dejó el país en 1983 y se mudó a París, en donde presentó Logozo, su debut más importante con una disquera, en 1991. Demostró inmediatamente su alcance. Saltaba de las baladas acústicas al funk-pop. La rigidez de Benin la volvió musicalmente voraz cuando logró salir: en los 90, recorría las cubiertas de Jimi Hendrix y las colaboraciones de Carlos Santana y empezó a trazar los lazos musicales a través del Atlántico negro. 

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Se ha convertido en una especie de antropóloga y un modelo de intercambio cultural de sonidos. Sería fácil ver en Remain in Light, su grabación de 2018 con Talking Heads, un álbum que esclaviza los ritmos africanos, como un simple reclamo, pero ella habla de la “valentía” de la creatividad de la banda y de su grabación como parte de una conversación cultural.

“La música es para mi un lenguaje. Es algo tan poderosamente transformador que compartimos y hacemos crecer. Nunca he permitido que algo me impida ser creativa y llevar mi música hacia adelante”, dijo con una pasión indignada, casi como si yo hubiese sugerido otra cosa”.

Ella siempre ha peleado por la libertad artística, sin embargo, grupos de oposición y activistas de su país natal, ahora una república,  siempre se han enfrentado a la represión. En un reporte de 2020, Amnistía encontró que había discriminación en contra de las mujeres, de las minorías, periodistas y trabajadores de la salud, restricciones de expresión y “fuerza excesiva” por parte de la policía.

En todo África, mientras tanto, el surgimiento de un tercer término para las apuestas presidenciales y los esfuerzos para cambiar la constitución se enfrentan a los jóvenes que están preocupados por un liderazgo despótico y que envejece. “Estamos viendo diferentes ejemplos de dictaduras en África, pero también en el mundo, y tenemos que mantenernos de pie, porque este es nuestro futuro”, confesó. “No podemos sólo sentarnos a ver. Depende de nosotros actuar, seguir avanzando, darle forma al futuro que queremos”.

Benin es fundamental para su música, y una rúbrica para explorar temas que resuenan con mayor amplitud en África. “Omon Oba”, una canción folk que significa “hijo del rey”, incita al orgullo en las identidades africanas, basándose en historias de realeza como las del reino de Benin, una zona con siglos de antigüedad que las fuerzas imperiales británicas sometieron y anexaron a Nigeria a finales del siglo XIX. La región en la fuente de los bronces de Benin, esculturas que se encuentran principalmente en instituciones británicas y occidentales a pesar de los llamados para recuperarlas.

El orgullo nacional y continental, dice, lleva la obligación de ser mejor que la generación anterior y contar la historia de estas injusticias. “África es un continente que tiene tanto talento, riqueza y potencial. Lo sabemos y, al mismo tiempo, no podemos comprenderlo todavía”, aseguró. “Todavía tenemos estereotipos negativos. Todavía estamos documentando nuestra historias. Parte de nuestra historia está escrita pero mucha no lo está”. Para ella, la música puede ser una forma de contar historias. “Es una transmisión oral. Nos da la sensación de pertenecer, una sensación de identidad y fuerza”, confesó.

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La crisis del clima, que ha tenido efectos devastadores en África y en el sur del planeta, durante los últimos años se encuentra siempre en su mente. “África se encuentra al frente del cambio climático, lo estamos viendo, lo que provoca la devastación. Toda la gente en África necesita estar más consciente de esto y necesita tener más liderazgo para enfrentar esto”, observó. En una canción de su nuevo álbum, canta: “La madre naturaleza tiene una forma de advertirnos. Una bomba de tiempo puesta es su última cuenta regresiva”.

Reconoció que la pandemia es un ejemplo de la forma en que nuestra relación con el medio ambiente se ha vuelto más importante. “Todos estamos interconectados. Lo que empezó en un lugar se ha esparcido por todos lados así es que el impacto de nuestra forma de vida, nuestras opciones, nos afecta a todas. Es por eso que nuestras soluciones tienen que tener unidad. Siempre lo digo una y otra vez: tenemos que juntarnos para resolver nuestros problemas”.

Ella no está lista para dejar de volar. “Disfruté de un año de no ir a ningún lado y ahora no puedo esperar para regresar a los aviones, y dar vueltas por todos lados”… pero la pandemia la hizo reflexionar sobre la importancia de los tours y las conexiones. “Mi mamá solía decir: cuando estás en un escenario, tienes que estar desnuda del espíritu. No puedes fingir. Tienes que hacer lo que amas hacer, en la verdad y en la luz de eso”.

En el escenario, Kidjo suele cantar como si cada palabra fuera una canción en sí misma, con tanto cuidado y fuerza emocional. Nada queda fuera. “Cuando te encuentras en ese estado mental, estás completamente vulnerable y al mismo tiempo con tanto poder. Así es que cuando estás en tour te das cuenta de tu pequeñez”, dice, de tu vulnerabilidad, y de la mortalidad. “Te das cuenta de que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento y, cuando te vas, todo acaba”.

La vitalidad de su nuevo sonido pop sugiere que Kidjo no está al final, sino a la mitad de su carrera que es tan fuerte como siempre. En el Festival Internacional de Manchester en julio se presentará un corto que realizó para explorar las dinámicas del patriarcado dentro de los hogares de Benin durante crisis como la pandemia. Es parte de Postcards From Now, una exhibición de un futuro pospandémico. Ese mes también realizará una colaboración con Philip Glass, cantando letras de Lodger de David Bowie para la Sinfonía No. 12 de Glass que se presentó en vivo en Los Ángeles en 2019. “Es una hermosa adaptación  de la poesía de David Bowie y es un un gran honor, porque dicen que querían que sólo yo lo hiciera, por lo que yo podía aportar”.

Este trabajo en el ámbito de lo clásico sigue evolucionando. “Estoy ensayando con un pianista clásico: tenemos un proyecto llamado Love Words, para cantar sólo canciones de amor. Después de esto tengo 24 horas de descanso para ir a Praga para grabar con Philip Glass, y después tengo que ir a Nueva York porque tengo una presentación en el Centro Kennedy en junio”, dice sin aliento. “Estoy como: ‘no, necesito un día para descansar’, y ellos están así: ‘oooh’” y se ríe mientras imita a su manager que se jala el pelo. “Es algo frenético pero me encanta. La música es mi aliento. Creo que no podría hacer otro trabajo”.

Mother Nature se publica el 18 de junio por Universal Music Group. Postcard From Now estará en el Festival Internacional de Manchester del 1 al 18 de julio. El corto de Kidjo estará disponible en línea durante el festival sin ningún costo.

The Guardian
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