El físico de Harvard que busca inteligencia extraterrestre y unir a la humanidad
'Avi' Loeb confía en encontrar evidencia sobre la inteligencia extraterrestre. Foto: Kris Snibbe/The Harvard Gazette

Un mes después de que en junio el Pentágono entregara al Congreso de Estados Unidos un reporte sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés), el astrofísico de la Universidad de Harvard Abraham “Avi” Loeb lanzó la idea de poner en marcha un proyecto para monitorear el espacio en búsqueda de objetos de este tipo para estudiarlos y concluir, de una vez por todas, qué son

En una semana recibió casi 1.8 millones de dólares en donaciones y miles de emails de personas interesadas en él. Ante semejante respuesta, el científico y su socio, el químico Frank H. Laukien, juntaron a un equipo de expertos y bautizaron la misión Proyecto Galileo

El objetivo del también director del Departamento de Astronomía de Harvard es recopilar información sobre estos objetos no identificados así como otros parecidos al que en 2017, un observatorio hawaiano localizó y bautizó Oumuamua. Él lo describe como “arqueología espacial” y quiere asegurarse de que estos no han sido enviados desde otras “civilizaciones extraterrestres tecnológicas”.

La-Lista (L-L): ¿Qué son civilizaciones extraterrestres tecnológicas?

Avi Loeb (AL): Lo que podemos imaginar de otra civilización es algo similar a lo nuestro o, incluso, más avanzado porque nuestras tecnologías están evolucionando en un margen de tiempo corto: la inteligencia artificial ya está reemplazando la inteligencia natural, como en los coches autodirigidos. Si somos capaces de hacer eso también podemos imaginar otras civilizaciones capaces de hacer lo mismo. Por eso, buscamos los equipos que pueden haber mandado al espacio porque quizás, fueron anteriores a nosotros. Muchas estrellas existían millones de años antes del sol, así que puede que ya no existan, pero sí sus restos.

L-L: Considerando que hay tantas preguntas sobre la vida fuera del sistema solar, ¿por qué es importante centrarse y priorizar este proyecto?

AL: Esto va a cambiar completamente nuestra forma de ver el mundo y el cómo tratamos al otro. Si te fijas, en la historia de la humanidad, muchos de nuestros esfuerzos se han centrado en sentirnos superiores a otros. La Segunda Guerra Mundial fue un completo desperdicio de recursos liderado por el intento nazi de defender su superioridad y matando unas 70 millones de personas. Compáralo con el covid. Y cuatro billones de dólares se gastaron en EU en esta guerra. Si encontramos otra civilización más avanzada, todas las diferencias que tenemos entre nosotros se volverán insignificantes y tendrá un alto impacto en la tecnología, por ejemplo, con la capacidad de importarla.

L-L: Usted dijo que bajo las mismas circunstancias, deberíamos obtener los mismos resultados. Si ya hubiera otras civilizaciones, ¿no deberíamos tener señales más evidentes a estas alturas?

AL: Tienes que tener en cuenta que la distancia entre las estrellas es inmensa. Nos llevaría decenas de miles de años cruzar la extensión de la Vía Láctea. Esto no implica (que nos visiten) criaturas biológicas porque muy probablemente, no sobrevivirían. Pero sí equipos, como sistemas de inteligencia artificial. También podría ser que hubieran venido hace millones de años y nadie lo hubiera notado porque no hay registros de ese entonces, empezamos a registrar la historia hace 10,000 años, más o menos. Y también es posible que ese equipamiento sea chiquito y ya esté aquí entre nosotros y no lo notemos. Solo un objeto superior al tamaño de un campo de futbol puede identificarse en la órbita de la Tierra alrededor del sol. La verdad es que me parece un poco arrogante pensar que somos una especie única.

L-L: Dijo que es el primer proyecto basado en datos no recolectados por el gobierno de Estados Unidos, ¿cuál es el impacto de esto?

AL: El gobierno tiene una red de sensores para monitorear el cielo, por temas de seguridad nacional. Como estos sensores están clasificados, sus datos también, aunque sean de interés astronómico. Así que lo que conocemos es que es solo la punta del iceberg. No es un tema de conspiración, de que el gobierno sepa algo que no quiera dar a conocer, sino que es un tema de que no quieren compartir esta información para que naciones adversarias no sepan qué tipo de sensores usan. Pero no quiero esta información porque limitaría mi capacidad de hablar libremente y cuando recolecte mis datos, no quiero estar limitado.

Avi Loeb. Foto: Cortesía.

L-L: ¿Qué tecnología necesitarán?

AL: Queremos tener un sistema de telescopios con cámaras en varias naciones y los videos que obtengamos, se transferirán a un sistema computacional para analizarlos. Escribí un artículo científico sobre cómo sacar una imagen de un megapíxel de un objeto de tamaño humano. Para hacerlo a un kilómetro de distancia, con la resolución que te permitiera leer una etiqueta en el objeto que diga “Hecho en el país X” o “Hecho en el exoplaneta Y”, necesitas un telescopio de un metro de diámetro. Con eso podríamos identificar la naturaleza del objeto y podríamos modelar su movimiento en el cielo y entender cómo funciona.

L-L: Cuando habla de la etiqueta “hecho en el planeta Y”, ¿no esperan literalmente encontrar eso, verdad?

AL: ¡No sé que encontraremos! Cuando sales a pescar no necesariamente sabes qué encontrarás. Los datos nos deben guiar. La ciencia es un privilegio en el que puedes buscar la verdad por ti mismo, recolectando información sin fiarte de lo que se ha dicho en el pasado. Mucha gente tiene una opinión sobre este tema y eso es desafortunado porque nos limita. Hay científicos que han ridiculizado este tema en discusiones anteriores pero no recolectan nuevos datos. Paralelamente, gente del público general especula sobre ello. Llevamos 70 años hablando de objetos no identificados, así que la forma de romper este hielo es recolectando nuevos datos de alta calidad con un método científico, y eso es lo que hace el Proyecto Galileo

L-L: ¿Cuánto se van a tardar en desarrollar la tecnología y empezar a operarlos?

AL: Mi esperanza es que en un año empecemos a recolectar información. Una vez tengamos un sistema que opere de la forma que nosotros queremos, y tengamos el software para filtrar los datos, podremos duplicarlo y ubicar más sistemas en otras localizaciones.

L-L: ¿Veremos algún sistema en México?

AL: Potencialmente, aún no decidimos las ubicaciones. Hay ventajas en ponerlos en las cimas de las montañas, donde normalmente están los observatorios, porque están más elevados y las imágenes son menos borrosas, ves más lejos en el horizonte y la calidad de las imágenes es mejor. Pero no son los únicos sitios donde queremos ubicarlos porque quizás estos objetos están en otras localizaciones geográficas. Y por supuesto, pueden ser (sistemas) nómadas, no tienen que estar fijos en un sitio.

L-L: Hay mucha especulación, ¿qué le gustaría pensar?

AL: No es una cuestión filosófica. Hace unas semanas hubo un artículo en la revista Nature en el que un filósofo intentaba argumentar por qué Oumuamua era más probable que fuera de origen natural que artificial, basado en el razonamiento. Yo me pregunté: ¿no hemos aprendido nada en los últimos siglos? Esto es exactamente lo que le pasó a Galileo, los filósofos rechazaron mirar por sus telescopios porque sabían que el sol giraba alrededor de la Tierra. No deberíamos cometer el mismo error de nuevo.

L-L: Este 2021 han coincidido varias expediciones en Marte, como la de la NASA en búsqueda de evidencia de vida. Ahora ustedes presentan este proyecto. ¿La pandemia nos ha hecho tener ganas de escapar de la Tierra?

AL: Estos proyectos ya llevan años planeándose. El hecho de ir a Marte para buscar evidencia de microbios nos hará sentir igualmente superiores, porque si los encontramos, podremos decir que hay vida pero no vida inteligente. Pero darnos cuenta de que no somos los más inteligentes en el cosmos será un shock psicológico mayor para la humanidad.