Pablo Reinah, el periodista “engañado” por el gobierno y expulsado por Televisa
El periodista Pablo Reinah publicó un libro donde habló sobre cómo vivió el caso Florence Cassez. Foto: Diego Delgado / La-Lista

A las 5:00 horas del 9 de diciembre de 2005, una llamada marcó la vida de Pablo Reinah. Lo que parecía ser la cobertura inédita sobre la detención de una banda de presuntos secuestradores, resultó un punto de quiebre en su carrera.

Pablo Reinah dice que le había llamado directamente Luis Cárdenas Palomino, funcionario de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y brazo derecho del titular, Genaro García Luna. Le dijeron: “tengo una noticia que vale la pena cubrir”.

Esa mañana, relata, habló sobre su orden de trabajo con los productores, el jefe de información y el conductor del principal noticiario matutino de Televisa, Carlos Loret de Mola. Inmediatamente, se fue al rancho Las Chinitas, ubicado en la carretera México Cuernavaca, para cubrir el operativo.

Le vendieron la noticia como un duro golpe contra el secuestro. Pero dos meses después, se descubrió que todo había sido un montaje elaborado por la AFI. Reinah perdió su empleo en Televisa después de 10 años y el valor más preciado de un periodista: su credibilidad.

Entre los presuntos secuestradores, estaba la ciudadana francesa Florence Cassez, en cuya imagen recayó la xenofobia y el repudio de la opinión pública en contra de los secuestros.

Al demostrarse que su detención fue parte de un montaje televisivo y que se violaron sus derechos por no permitirle comunicarse con la embajada de Francia de forma inmediata, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó su inmediata libertad después de ocho años de permanecer presa en México.

La cobertura, la detención y el caso entero, conocido como Florence Cassez, impuso pautas sobre la presunción de inocencia y el respeto al debido proceso.

A casi 16 años de esa mañana, Pablo Reinah publica el libro El caso Florence Cassez. Mi testimonio, que en más de 120 páginas cuenta su verdad sobre lo que vivió esa mañana.

El actual conductor de Uno TV habló en entrevista para La-Lista acerca de su libro, así como la forma en que estos hechos provocaron que se desnudara la relación entre los gobiernos y los medios de comunicación.

Portada del libro El caso Florence Cassez. Mi testimonio, de Pablo Reinah. Foto: Penguin Random House

La-Lista (L-L): ¿Qué significa para ti el 9 de diciembre de 2005?

Pablo Reinah (PR): Es un día importante en mi vida personal y mi carrera. Un antes y después. Me hizo hacer un alto en el camino y reflexionar exactamente qué es lo que había pasado. Fue un día como todos, pero, a la larga, se convirtió en un día de reflexión que me dejó un gran aprendizaje.

L-L: ¿Cómo describirías el caso Florence Cassez?

PR: Emblemático, en el que las autoridades se vieron desnudadas, los medios violentados y en el que todos los que estuvimos ahí resultamos víctimas. Quiero ser muy cuidadoso porque hay de víctimas a víctimas, pero todos los que estuvimos ahí creo que perdimos algo ese día y tuvimos consecuencias por la mala actuación de las autoridades que quedaron al descubierto. Me queda claro las situaciones que venían haciendo de manera regular.

L-L: ¿Qué tipo de víctima te consideras?

PR: No me quiero calificar como tal. Simple y sencillamente, cuando te quedas sin trabajo, cuando quedas señalado, cuestionado por algo que te acusan de haber hecho, para mí fue algo muy fuerte. Y por lo mismo, me di a la tarea por que esto se investigara y quedara claro cuál había sido mi participación. Que se diera a conocer qué es lo que había pasado, quién había mentido, cuál fue el papel de la autoridad ese día. Porque nadie de los que estábamos ahí íbamos con la intención de algo diferente, la autoridad sí.

L-L: Hay muchas versiones en torno al caso Florence Cassez, ¿por qué decidiste publicar la tuya ahora?

PR: Yo siempre he hablado del tema en diferentes momentos. Desde el principio, cuando me enteré que ese operativo había sido una recreación, un montaje, decidí emprender una lucha por mi nombre, por que se conociera la verdad de los hechos y aclarar cuál había sido mi papel ese día.

Desde el inicio hablé siempre de lo que iba a hacer, lo que se logró a través de una investigación en agravio al periodista. En aquel entonces, Luis Raúl González Pérez, director general del programa de agravio a periodistas y defensores civiles de derechos humanos, hizo todo el trabajo para que saliera a la luz.

Él incluso me dijo que si había algo que yo intentara esconder, iba a salir a la luz. Eso fue justo lo que quería y necesitaba: quién y quiénes habían manipulado esa acción. Muchas personas han contado la historia sin haber estado ahí y muchos lo han hecho bien, otros han escrito novelas o llenado los espacios que la autoridad dejó.

No conozco toda la historia, qué pasó después o cómo manipularon las autoridades, pero lo que pasó en ese rancho, lo que yo transmití, cómo fue, lo narro perfectamente en El caso de Florence Cassez. Mi testimonio. Muchas nuevas generaciones empiezan a conocer el caso y a hacerse preguntas. Ya que muchos han contado esta historia, creo que llegó el momento de que lo haga yo.

L-L: ¿Esperabas que una empresa te diera la espalda?

PR: Nunca me lo imaginé. Es una empresa en la que trabajé durante 10 años. Yo me sentía una persona reconocida, di buenos resultados y llegó ese día y todo se acabó. Siempre digo que es como los matrimonios, el día que tienes una diferencia se ve si es reconciliable o no, y esto no fue reconciliable.

No me defendió nadie. Quien tuvo que hacer todo ese trabajo fui yo, me quedé en medio de una autoridad y una empresa. Tuve que aclarar con mis propios medios y posibilidades esta situación.

Todavía quedan muchas respuestas por resolver y necesitamos saber quién fue realmente culpable y si las victimas fueron totalmente víctimas, como lo han hecho saber, porque cambiaron sus declaraciones. Y quienes se señalaron como presuntos secuestradores, se dicen inocentes. Es importante conocer eso, creo que esto no puede quedarse así, hay alguien que tiene la responsabilidad de investigar esto y es la autoridad.

L-L: ¿Quién más debió salir de Televisa?

PR: Creo que no debió haber salido nadie porque pienso muy claro: quien mintió fue la autoridad. Yo, como periodista, y la empresa, como medio de comunicación, hicimos nuestro trabajo. Creo que se debió haber seguido investigando y cuestionando a la autoridad, exigirle respuestas, y eso ya no se hizo.

L-L: Televisa perdonó a Loret de Mola, ¿pero por qué a ti no?

PR: No sé cuál haya sido el criterio de la empresa para decidir que yo tenía que salir ni sé cuál haya sido el criterio para manejar el caso como lo manejaron, lo desconozco. Creo que debieron haber defendido a un elemento que trabajó ese día como cualquier otra mañana, pero no tomaron esa decisión y eso no me corresponde a mí.

Pablo Reinah
El periodista Pablo Reinah fue uno de los primeros en llegar al rancho donde estaba la francesa Florence Cassez. Foto: Diego Delgado / La-Lista

L-L: ¿Se te cerraron todas las puertas?

PR: Me cerraron todas las puertas porque quedé en duda. Se me puso en medio, como si hubiera sido responsable de algo que no hice.

Hubo dos momentos muy importantes: primero, aclarar qué había pasado en lo que hice ese día en ese operativo; por el otro lado, era importante regresar a los medios porque me gustan y me apasionan. El periodismo es una profesión que respeto. Pero sobre todo, porque para mí era la mejor manera de reivindicarme y de demostrar, como lo hice antes de ese operativo y después de ese día, que trabajo de manera honesta y profesional como cualquier periodista debe hacerlo.

L-L: ¿Existen las instituciones suficientes para proteger a los periodistas?

PR: En ese entonces yo no sabía a qué herramientas podía yo recurrir porque nunca me planteé estar señalado de nada. Llegué a la CNDH e hicieron un estupendo trabajo, pero no fue sencillo. Señalé todas las trabas que pusieron para evitar que se conociera qué había hecho la autoridad y cómo habían actuado.

Creo que debería haber mejores mecanismos que defiendan realmente a los periodistas independientes y a los que trabajan en empresas porque hoy lo vemos: los periodistas son vejados, asesinados y utilizados y México no cuenta con una protección real a periodistas. Hay unas instituciones que lo han hecho bien, pero faltan mecanismos que defiendan y protejan a sus periodistas.

L-L: Con varios años de experiencia, ¿ no hubo algo que te saltara?

PR: Había tensión de un lugar en el que ocurría un fuerte dispositivo de seguridad en el que no sabíamos cómo iban a responder. Eso me pasó en muchas ocasiones, no sólo en ese operativo. Hay un tipo de adrenalina especial. Quienes han cubierto este tipo de eventos lo sabe. Ese día yo informé, hablé y dije todos los datos que la autoridad correspondiente, que se supone investigó y era responsable del caso, nos dio a conocer como medios de comunicación. Era la fuente oficial de quien se supone sabía lo que estaba haciendo, y esa fuente mintió y manipuló.

Si me hubiera dado cuenta de algo, lo habría denunciado, pero no fui el único periodista que estuve ahí. Fui de los primeros en llegar, pero ahí estuvimos decenas de periodistas y a todos se nos permitió hacer lo mismo: entrevistas a las mismas personas y nos dieron los mismos datos.

Medios impresos y electrónicos reportamos lo mismo: la detención de presuntos secuestradores, el inicio de desarticulación de una banda y la liberación de quienes se supone habían sido las víctimas. Nadie reportó algo diferente, todos vimos lo mismo y creímos en la información que nos dio la autoridad oficial.

L-L: A Luis Cárdenas Palomino le dictaron auto de formal prisión hace unos meses por la tortura a cuatro personas. En aquellos tiempos, ¿sospechaste de él incluso por el golpe que dijo Israel Vallarta que recibió?

PR: A Luis Cárdenas Palomino se le detuvo por la tortura que realizó años después a los hermanos de Israel Vallarta (detenido esa mañana como presunto secuestrador). Delante de mí no se torturó a nadie. Lo que encontré fueron personas sometidas tratadas como delincuentes como lo han hecho a lo largo de los años cuando detienen a un acusado. No he visto que digan: pase usted por favor, siéntese. Por eso no me pareció grave.

Delante de mí, no golpearon a Israel Vallarta. Se quejó como si lo hubieran golpeado y por eso le pregunté si le dolía algo para que si alguien le había pegado, lo dijera abiertamente, tenía el micrófono, estaba en vivo en cadena nacional.

L-L: En una parte del libro, mencionas que hay una relación entre el gobierno y los medios y que no ha cambiado mucho. ¿Por qué no ha cambiado?

PR: En ese instante, tan había una relación, que no vimos a ningún medio de comunicación realmente cuestionar cuando Genaro García Luna ascendió, no vimos que nadie retomara el caso.

Hemos sido los que levantamos la voz ante esto los que exigimos respuestas. No quiero decir que todos los medios están vinculados o tienen un contuvernio con las autoridades, pero muchas veces no se les cuestiona como se debe. Porque hay una buena relación, tienen poder, un vínculo en algunas empresas o prestan servicios. A eso es lo que me refiero. Entre altos mandos y directivos, tienen otro entendimiento del que no conocíamos los que reporteábamos en ese entonces.

L-L: ¿Consideras que en la presidencia de Andrés Manuel López Obrador hay este tipo de prácticas?

PR: No tengo ningún elemento para decir que haya este tipo de prácticas. Creo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha querido desvincular y exhibir, a veces me parece de manera injusta y sin pruebas, a medios de comunicación y periodistas.

Sin embargo, sí pasan cosas de las que yo levanto la voz y denuncio, como la detención de Emilio Lozoya. Cuando llega aquí a Méxic,o fue un montaje lo que hizo este gobierno. Llevaron a Lozoya a un hospital y usaron a una persona para ir al reclusorio y mentirle a los medios en ese instante. Pero, a la vez, se le miente a la opinión pública, se manipula la verdad y se engaña a la gente.

Las personas tienen el derecho a conocer la verdad, saber qué es lo que pasa. Y los medios estamos obligados a comunicarla.

L-L: ¿Cuáles son los aprendizajes que te dejó el caso Florence Cassez?

PR: Hoy me cuestiono más y creo menos en las personas y soy más cuidadoso. Además, un pequeño granito de arena es que este caso detonó un antes y después de cómo se manejaban las autoridades. Es decir, ya no se exhiben a presuntos responsables y la fabricación de culpables es cuestionada. Además, creo que los medios de comunicación tenemos claro que debe haber un código de ética, no se puede exhibir a alguien si no está plenamente comprobada su responsabilidad o participación en algún delito.