Frances Haugen: ‘Nunca quise ser una denunciante. Pero había vidas en peligro’
La exempleada de Facebook Frances Haugen durante su testimonio en el Capitolio el 5 de octubre. Foto: REX/Shutterstock

Este no era el plan A de Frances Haugen. La denunciante de Facebook dice que no le gusta ser el centro de atención, pero lo que vio mientras trabajaba en el imperio de las redes sociales de Mark Zuckerberg la obligó a actuar, y la hizo famosa.

“Cuando veo lo que hice, esto no era mi plan A. No era mi plan B, no era mi plan C. Era como mi plan J o algo así”, se ríe. “Nadie hizo que me sentara y me dijo ‘lo que quiero es que lo denuncies‘”.

Pero eso es lo que hizo Haugen. En mayo de este año dejó su puesto como directora de producto en el gigante de las redes sociales y se llevó decenas de miles de documentos internos. Los documentos han desencadenado un torbellino de acusaciones, entre ellas que Facebook tenía conocimiento de que sus productos perjudicaban la salud mental de los adolescentes, fomentaban la violencia étnica en países como Etiopía y no lograron frenar la desinformación antes de los disturbios del 6 de enero en Washington. El lunes, Haugen llevará a Westminster sus opiniones condenatorias sobre la empresa cuando testifique ante diputados y pares. Mientras tanto, Facebook se adentra en una espiral de crisis.

Haugen, de 37 años, cuenta que el punto de inflexión llegó cuando se mudó con su madre, que renunció a una carrera académica para convertirse en sacerdote. “Tengo mucha suerte de que mi madre sea sacerdote episcopal”, dice Haugen, quien nació y creció en Iowa. “Viví con ella durante seis meses el año pasado y sentí una profunda angustia porque veía estas cosas dentro de Facebook y estaba segura de que no se iba a arreglar adentro de Facebook”.

Su preocupación por la aparente falta de controles de seguridad en los mercados de lengua no inglesa, como África y Medio Oriente, donde los traficantes de personas y los grupos armados en Etiopía estaban utilizando la plataforma de Facebook, fue un factor clave en su decisión para actuar.

Hice lo que creí que era necesario para salvar las vidas de las personas, especialmente en el sur del planeta, que creo están en peligro debido a que Facebook prioriza los beneficios sobre las personas. Si no hubiera presentado esos documentos eso nunca hubiera salido a la luz”.

Hablando con Observer a través de un enlace de video, Haugen no muestra ninguna señal de estrés que uno esperaría al enfrentarse a una empresa de casi 1 billón de dólares con sus filas de abogados y asesores. Las respuestas de Haugen, amplias y optimistas, en ocasiones interrumpidas por la risa, contrastan con la actuación meditada que ofreció a los senadores estadounidenses en el Capitolio el 5 de octubre, en la que acusó de forma memorable a la empresa de anteponer “las ganancias astronómicas por encima de las personas”. Es el tipo de conversación que uno esperaría tener con un profesional exitoso de Silicon Valley que trabaja en una de las empresas tecnológicas más grandes del mundo, como era el caso de Haugen hasta hace cinco meses.

“Intencionalmente no hemos concedido muchas entrevistas, porque no se trata de mí, sino de los documentos“, dice. “No organizo fiestas de cumpleaños porque no me gusta ser el centro de atención”.

Haugen comenta que sus amigos y familiares la han apoyado desde que este mes se presentó como la fuente de una serie de revelaciones del Wall Street Journal basadas en sus filtraciones. “Un amigo mío, justo antes de que declarara, me dio este maravilloso dicho, el cual me repito a mí misma cuando siento ansiedad, el cual es: no se trata de ti, tú eres el conducto de los documentos“, relata.

Haugen cuenta que su nuevo hogar, junto al océano Atlántico en Puerto Rico, le ayuda. Habla con Observer desde la isla caribeña y territorio estadounidense en su capital, San Juan, donde se le permite el anonimato que duda que se le hubiera concedido en el norte de California.

“Me siento muy afortunada de vivir en Puerto Rico porque aquí nadie me ha reconocido nunca”.

Y añade: “Creo que si siguiera viviendo en San Francisco sería muy estresante porque estoy segura de que la gente me reconocería ahí”. En San Juan, dice, es “mucho más fácil mantener la cordura. Aquí puedo ir a nadar o… me gusta cocinar. Puedo ir a cualquiera de los pequeños mercados y me siento como una persona normal. Así que no se ha sentido como un cambio tan grande, realmente”.

También tiene motivos de salud para mudarse a Puerto Rico. Hace una década le diagnosticaron celiaquía, una enfermedad autoinmune, y en 2014 ingresó en una unidad de cuidados intensivos con un coágulo de sangre en su muslo. Se recuperó, pero sigue sufriendo dolores por el daño nervioso en sus piernas y un clima más cálido la ayuda a reducir sus molestias.

Haugen admite que no le hace ilusión el frío cuando llegue a Europa, para un viaje que incluye su cita en Westminster el lunes y la conferencia tecnológica anual Web Summit en Lisboa la próxima semana. Pero tiene una gran demanda y los documentos que filtró siguen dando de qué hablar, con la publicación de nuevos informes sobre esos memorándums por parte de un grupo de medios de comunicación, incluido el New York Times, que se suman a los esfuerzos iniciales del WSJ. Este fin de semana se informó que Facebook estropeó su intento de contener el discurso de odio antes de los disturbios del 6 de enero en Washington y que los empleados señalaron reiteradamente sus preocupaciones antes y después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, cuando Donald Trump intentó anular la victoria de Joe Biden.

Las revelaciones no han cesado desde que el WSJ comenzó a informar por primera vez sobre los documentos y transmiten la impresión de una empresa incapaz, o sin voluntad, de combatir las consecuencias de su enorme magnitud. La familia de aplicaciones de Facebook, incluyendo su plataforma principal, Facebook messenger, Instagram y WhatsApp, es utilizada por 2 mil 800 millones de personas al día. Con los políticos y reguladores de ambos lados del Atlántico acercándose, se informó que Zuckerberg anunciará un cambio de marca de la empresa matriz esta semana en un intento de establecer una distancia entre su negocio y las revelaciones.

Para Haugen, Zuckerberg es gran parte del problema. El fundador y director ejecutivo de Facebook controla la mayoría de las acciones con derecho a voto de la empresa, lo que convierte su posición en incuestionable. Eso tiene que cambiar, comenta Haugen, y cree que los inversionistas independientes de Facebook buscarían un cambio en la cima si pudieran.

“Creo en los derechos de los accionistas y los accionistas, o los accionistas menos Mark, llevan años pidiendo una acción, un voto. Y la razón es que estoy bastante segura de que los accionistas elegirían otro liderazgo si tuvieran la opción”.

Con el trasfondo de las revelaciones sobre el impacto perjudicial de Instagram en la salud mental de los adolescentes y la incapacidad de Facebook para controlar el discurso de odio de la derecha y la desinformación en su mercado nacional, Haugen señala que Zuckerberg ha fracasado en demostrar que puede proteger a la población de los efectos negativos de sus redes.

“Él tiene todo el control. Carece de supervisión y no ha demostrado que esté dispuesto a gobernar esa empresa al nivel necesario para la seguridad pública”.

En un comunicado Facebook declaró: “En el fondo de estas historias existe una premisa que es falsa. Sí, somos una empresa y conseguimos ganancias, pero la idea de que lo hacemos a expensas de la seguridad o el bienestar de las personas malinterpreta en qué consisten nuestros propios intereses comerciales. La verdad es que hemos invertido 13 mil millones de dólares y contamos con más de 40 mil personas para realizar un solo trabajo: mantener a la gente segura en Facebook“.

El año pasado, Facebook registró un ingreso neto, un valor que mide las ganancias en Estados Unidos, de 29 mil millones de dólares.

El vocero agregó: “No tenemos ningún incentivo comercial o moral para hacer algo más que ofrecer al máximo número de personas la experiencia más positiva que sea posible. Como toda plataforma, constantemente tomamos decisiones difíciles entre la libertad de expresión y el discurso perjudicial, la seguridad y otras cuestiones, y no tomamos estas decisiones de forma aislada, sino que confiamos en las aportaciones de nuestros equipos, así como en las de expertos externos en la materia para tomarlas. Pero trazar estas líneas sociales siempre es mejor dejarlo en manos de los líderes electos, razón por la cual hemos pasado muchos años abogando por la actualización de la normatividad de internet“.

Haugen comparecerá el lunes en Londres ante la comisión mixta sobre el proyecto de ley de seguridad en internet. El proyecto de ley, que Boris Johnson ha prometido agilizar, impone a las empresas de redes sociales la obligación de proteger a los usuarios de los contenidos nocivos, o enfrentarse a la amenaza de multas multimillonarias por parte del regulador de comunicación, Ofcom.

Haugen comenta que todavía está pensando qué decir sobre el proyecto de ley, pero respalda al menos una de sus medidas, la que obliga a empresas como Facebook a entregar a Ofcom una “evaluación de riesgos” de los contenidos que provocan daños en los usuarios. “Creo en aspectos como las evaluaciones de riesgo. Facebook debería tener que proporcionar información sobre lo que cree que son los riesgos en la plataforma. Actualmente, Facebook nunca nos ofrece detalles sobre cómo van a solucionar los problemas”. Antes de dejar Facebook, Haugen trabajó en el equipo de integridad cívica de la empresa que, previo a ser disuelto, se encargaba de vigilar las interferencias electorales en la plataforma.

Haugen quiere que se incorporen más “fricciones” en los sistemas de Facebook, como las de Twitter, que exige que los usuarios lean un enlace antes de publicarlo, que la plataforma de Facebook adopte un feed de noticias cronológico y, por tanto, menos provocador, y que se obligue a la empresa a tener una mayor transparencia.

Facebook señaló que está probando una herramienta de “leer antes de compartir” similar a la de Twitter, y que los usuarios ya tienen la opción de utilizar un feed de noticias cronológico, opción que Facebook está facilitando a los usuarios.

Facebook, y las enormes cantidades de datos que acumula internamente, deben enfrentarse a un escrutinio regular y ad hoc por parte de los reguladores, señala Haugen. “Es necesario que exista una vía en la que podamos plantear una preocupación y que realmente tengan que darnos una respuesta”.
En el futuro, Haugen desea crear una organización sin fines de lucro que apoye este tipo de reforma de las redes sociales. “Estas son las soluciones que protegerán a las personas en los lugares más frágiles del mundo”.
Mientras tanto, espera que Zuckerberg y sus colegas de mayor rango escuchen.

“Tengo la esperanza de que mi revelación sea lo suficientemente grande y tenga el suficiente impacto para que él tenga la oportunidad de decir: ‘He cometido algunos errores, quiero empezar de nuevo‘”, dice. “Porque el punto de la bancarrota moral es… decir que te mereces una oportunidad para empezar de nuevo, que como sociedad nos va mejor cuando las personas tienen la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva”.