Hasta que el transfeminicidio se castigue en México, activistas en resistencia
La comunidad trans pide la tipifcación del delito de "transfeminicidio" ante la violencia que sufre. Crédito: Antonio Rodríguez.

La madrugada del 30 de septiembre de 2016, Kenya estaba trabajando con dos amigas en las calles del centro de la Ciudad de México. Un hombre bajó la velocidad de su auto para seguirles el paso e invitarlas a subir. Sólo aceptó su amiga Paola. Minutos después, cuando avanzó el paso con otra amiga, escuchó gritos.

-¡Keeenya! ¡Keeeenya!, se oyó en la calle Puente de Alvarado. Los gritos se apagaron con dos disparos.

Cuando Kenya corrió hacia el auto, su amiga estaba muerta en el asiento del copiloto mientras el conductor sostenía una pistola, recuerda

Al lugar llegaron policías y detuvieron al asesino. La investigación documentó los hechos en una carpeta de investigación donde se refería a Paola como “Manuel”, “occiso”, “sujeto masculino” y “sexoservidor”.

Dos días después del asesinato de Paola, un juez ordenó la liberación del asesino por “falta de evidencias”. Sus amigas, entre ellas Kenya, rompieron en ira y a los pocos días bloquearon Puente de Alvarado con un féretro.

Cuando se cumplió un año, sus amigas salieron a marchar por la principal vía rápida de la capital del país, el Periférico. Marcharon y gritaron exigiendo justicia y pidiendo ayuda por el alto riesgo que enfrentan las personas transexuales en México.

“Durante 40 años hemos sido invisibilizadas y han vulnerado nuestros derechos”, dice Kenya, cinco años después del asesinato de su amiga Paola. “Nos encapsularon en el trabajo sexual y lo que conlleva: las adicciones, el VIH, la cárcel y otras cuestiones de violencia que hemos enfrentado”.

Al cabo de tres años, Kenya no dejó de alzar la voz y recibió ayuda y asesoría legal de otras organizaciones de la sociedad civil para fundar la Casa de las Muñecas Tiresias. Desde ahí mantuvo viva la exigencia de justicia para su amiga y presionó a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) para que continuara con la investigación del caso.

Su esfuerzo ha sentado un precedente importante: la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México emitió la recomendación 02/2019 donde calificó como “transfeminicidio” el asesinato de Paola. la Fiscal general de Justicia, Ernestina Godoy, tuvo que ofreder una disculpa pública por la forma en que se manejó el caso.

“Esto es el inicio de la empatía que debe tener la fiscalía y eso ya lo hemos logrado a través de estos cinco años de lucha”, celebra Kenya. “Nosotras decimos que hay un antes y un después de Paola porque marcó la historia de nuestra lucha y pudo visibilizar por fin a las mujeres trans”.

La exigencia del castigar el transfeminicidio

Los crímenes sin castigo en contra de personas transexuales han dado origen a movimientos que exigen la tipificación del transfeminicidio. Y el primer paso lo ha dadon Kenya.

“(El transfeminicidio) la expresión más violenta que puede recibir una mujer trans porque la forma en que las asesinan es brutal, es con saña, con dolo, con alevosía y ventaja”.

Según las y los especialistas consultados, las mujeres trans se encuentran en un estado de vulnerabilidad porque pertenecen a dos sectores históricamente discriminados: las mujeres y la comunidad LGBT+.

Las estadísticas de delitos no registran los crímenes en contra de las personas transexuales. La organización Letra S emite un informe anual con base en registros de prensa, el cual indica que durante el 2020 ocurrieron, al menos, 43 transfeminicidios.

Estos 43 casos equivalen al 54% de los asesinatos que en total se registraron contra la comunidad LGBT+ el año pasado. Letra S, que elabora su informe con base en notas de prensa, refirió que las víctimas trans suelen ser menores de 30 años y son asesinadas en sus lugares de trabajo o sus cuerpos ya sin vida son arrojados en aceras, lotes baldíos, ríos y otros espacios públicos.

La Fundación Arcoiris, a través de su Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBT, indica que durante el 2021 han sido asesinadas 38 mujeres trans.

Estos crímenes se cometieron en Morelos (8), Guanajuato (6), Colima (4), Estado de México (5), Baja California (3), Jalisco (3), Ciudad de México (2), Veracruz (2), Chiapas (1), Chihuahua (1), Guerrero (1), Michoacán (1) y Nayarit (1).

La impunidad con la liberaron al asesino de Paola Buenrostro causó indignación en algunos sectores de la Ciudad de México, pero otros transfeminicidios han exhibido la violencia de género que impera en el resto del país. Uno de ellos es el de Devanny Cardiel, una activista trans que fue asesinada a balazos en el interior de su estética en León, Guanajuato, el pasado 5 de septiembre.

En la capital del país, el diputado Temístocles Villanueva, del partido oficial Morena, presentó una iniciativa en el Congreso local para sancionar con hasta 70 años de prisión a quien cometa un transfeminicidio.

“Los crímenes de odio son el precedente más cercano que tenemos, pero a mí me parece que nos ha quedado a deber muchísimo este tipo penal”, menciona el diputado. “Podría argumentarse que todos los asesinatos se cometen en razón de odio, pero (con el transfeminicidio) se puede reconocer la capacidad de las personas de ejercer su derecho a la identidad de género”. 

Villanueva reconoce la lucha de las mujeres para conseguir la tipificación del feminicidio y admite que su propuesta de transfeminicidio se ha basado en el castigo que reciben quienes asesinan a una mujer por razón de género.

Rosalba Cruz, abogada especialista en temas de género, también respalda la idea de que el tranfeminicidio pueda ser tipificado no solo por la necesidad de sancionar este crimen, sino para prevenirlo y concientizar a la población.

“El hecho de que haya tipificación de ciertas conductas ayuda también en el imaginario colectivo para saber que estas son inadecuadas e inaceptables”, dice Cruz Martínez. “Pero esta tipificación no puede ser aislada, tiene que venir acompañada de toda una política pública que nos ayude a identificar la desaprobación social”. 

El movimiento trans seguirá la lucha en todo México

La lucha de la comunidad trans por sus derechos apenas inicia. Kenya, fundadora de la Casa de las Muñecas Tiresias, dice que ya se reunió con Salma Luévano, la primera mujer abiertamente transexual abiertamente en ganar una curul en la Cámara de Diputados.

Con la diputada de Morena, Kenya platicó la posibilidad de impulsar una ley para tipificar el delito de transfeminicidio desde el Congreso de la Unión, con el objetivo de que esta misma acción sea replicada en otros estados de la República.

“Si aprueban la tipificación del transfeminicidio en la Ciudad de México va a haber un boom nacional, vamos a negociar y vamos a cabildear con los otros estados para tenerlo también porque sabemos que cada entidad tiene sus reglas. Vamos a luchar para que se tipifique en todo el país”, asevera Kenya.

A nivel de sociedad civil, la activista señala que seguirán movilizándose para exigir sus derechos y para que se garantice el acceso a la justicia a todas las mujeres trans asesinadas. En el caso de su amiga Paola Buenrostro, las autoridades no han podido volver a detener al responsable.

“La lucha va muy adelante y va a tener que ser sí o sí porque ya no somos uno, ya no somos poquitos encerrados en una estética, somos millones y millones de personas LGBT que estamos a dispuestas a salir a luchar”, afirma Kenya.

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