La-Lista de acciones afirmativas para hombres feministas
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La lucha feminista no es contra los hombres, sino contra el patriarcado.

Dentro del movimiento feminista hay quienes creen que tanto mujeres como hombres somos víctimas de la estructura patriarcal hasta cierto grado. Se trata de un movimiento en el que existe un gran número de posturas y distintos grupos. Aquí nos referimos a un feminismo que, aunque es por y de las mujeres, aún así existe en beneficio de todos.

Dicho eso, todos tenemos que reconocer desde nuestras trincheras las situaciones de violencia y corregirlas colectivamente. Esto implica, entre muchas otras cosas, que los hombres aprendan a identificar a los agresores y hacerles responsables. 

El sistema y los roles de género impuestos por la sociedad nos condicionan desde que somos menores de edad. Nos imponen actitudes, comportamientos, gustos, aficiones y profesiones.

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La masculinidad hegemónica es el otro lado de la moneda. A los hombres se les exige cumplir con los cánones de esta hegemonía y muchas veces esto implica que a la larga no podrán reconocer claramente las situaciones de violencia (el famoso Pacto Patriarcal).

La inequidad entre sexos se perpetúa mediante la reproducción generacional y casi automática de los estereotipos de género, que están fuertemente arraigados en el imaginario colectivo y se expresan en la vida cotidiana de infinitas y múltiples formas… a pesar de querer alejarnos por completo de ellos.

Este es un buen intento por enlistar las primeras acciones que puede emprender todo hombre que reconozca la lucha por la igualdad.

Bien lo dice la consigna: Los hombres de calidad no le tienen miedo a la igualdad.

Aquí La-Lista para actuar en consecuencia:

  1. Escucha
    Abre tus oídos, respira y escucha activamente lo que las mujeres estamos diciendo.
    Intenta hacer a un lado tus preconcepciones y prejuicios y analiza nuestras palabras.
  2. Reflexiona
    Tómate el tiempo. 
    Lo que exigimos y lo que vivimos no es lejano a ti, lo tienes enfrente.
    Interioriza que vivimos en una sociedad donde la constante y la norma es el abuso de lo que se considera masculino sobre lo femenino.
  3. Empatiza
    El machismo también te afecta. Todo lo que reclamamos, repercute en tu vida cotidiana.
    Revisa si a través de la historia de las mujeres, puedes identificar tu propia historia. Escucha a las mujeres a tu alrededor e identifica los machismos y conductas patriarcales en ti. 
    La empatía es revolucionaria. 
  4. No se trata de ti
    Sabemos que muchos quieren apoyarnos y que su voz es genuina.
    Pero nos ha costado muchísimo adueñarnos de nuestros espacios y hacernos escuchar. Intenta habilitar los espacios a tu alrededor, para que seamos las mujeres quienes hablemos.
  5. Corresponsabilidad
    No “ayudes” a tus compañeras, amigas, parejas, familiares…
    Involúcrate en sus vidas y sus necesidades. Hazte responsable de lo que te corresponde.
  6. Autocuidado
    Cuidarte a ti mismo, conocerte, escucharte apapacharte, atender tu casa, cuidar tus relaciones, cuidar el planeta… Parece que no tiene nada que ver, pero estas acciones hacen que tus relaciones sean horizontales, sanas y empáticas. Empatía es lo que más necesitamos en esta lucha por la igualdad. 
  7. Usa tus espacios
    Los que sean. Utiliza el privilegio que te da ser hombre en tu comunidad para construir espacios igualitarios y receptivos. No es necesario que los hombres busquen un espacio en el feminismo sino que conviertan sus espacios en lugares libres de machismo.
  8. Rompe el pacto
    Esto lo has escuchado mucho últimamente. Es el punto más importante.
    No se trata de renunciar al sistema y vivir como santo en una montaña.
    Romper el pacto implica entender que el silencio es cómplice.
    ¡No te quedes callado ante las conductas machistas!
    Crítica abiertamente a los hombres que denigran y violentan a las mujeres (física, mental y emocionalmente). Ridiculízalos. 
    Esto es lo más radical que puedes hacer hoy.
    Confronta a tus amigos, tu familia y compañeros de trabajo. 
    Inspira a otros hombres a tener posturas y provoca conversaciones de igualdad, violencia de género y abuso de poder en tu círculo social. 
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