Jesús Murillo Karam, el defensor de la ‘verdad histórica’
Murillo Karan, durante una conferencia de prensa. Foto: EFE.

Jesús Murillo Karam, entonces procurador General de la República, leyó la construcción de la verdad histórica con base en las entrevistas de tres testigos que afirmaron que, la noche del 26 de septiembre de 2014, los 43 normalistas habían sido llevados al basurero de Cocula y sus cuerpos fueron incinerados en una fogata que duró desde la medianoche del 26 de septiembre hasta pasado el mediodía del 27. La conferencia de prensa del 7 de noviembre de 2014 fue donde lanzó su expresión “ya me cansé“, que detonó la indignación de la población y que convocó a una marcha en la Ciudad de México.

Semanas antes aseguró, en otra conferencia de prensa, que los jóvenes habían llegado a Iguala a bordo de dos autobuses y tomaron dos más en la terminal camionera con la intención de intervenir en un evento de María de los Ángeles Pineda Villa, la esposa de José Luis Abarca, el alcalde de Iguala.

Nada de esto resultó cierto. Las revelaciones del informe de la Comisión de la Verdad y Acceso a la Justicia para el Caso Ayotzinapa revelaron que los jóvenes fueron entregados por elementos de la policía de Iguala al grupo criminal de Guerreros Unidos, los separaron en distintos grupos y dieron la orden de que fueran asesinados y desaparecidos.

El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, aseguró este 18 de agosto que la desaparición de los normalistas fue un crimen de Estado, pues se cometió con la participación de altos funcionarios de distintos niveles de gobierno.

Murillo Karam recibió muchos cuestionamientos por la prensa, entre estos, por qué la Procuraduría General de la República (PGR) había tardado tanto en atraer el caso. Los hechos ocurrieron el 26 de septiembre, les fue turnado el 5 de octubre y fue hasta 17 días después que se dio la primera conferencia de prensa sobre las investigaciones, acompañado por Tomás Zerón, titular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), quien no hizo un solo comentario en esa ocasión.

En esa conferencia dio el contexto de los vínculos de la esposa del alcalde con una célula del cártel de los Beltrán Leyva en Guerrero, así como de los operadores financieros en el municipio, entre ellos, su esposo y el director de seguridad de Iguala.

A lo largo de estos ocho años, a través de las investigaciones del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI), se ha dado a conocer que Tomás Zerón cometió actos de tortura para obtener declaraciones de los detenidos, que alteró la escena del río de Cocula, donde supuestamente fueron halladas bolsas negras con restos calcinados de algunos de los estudiantes y que realizó diligencias sin incluirlas en las bitácoras ministeriales.

Este jueves, la Comisión de la Verdad afirmó que entre estudiantes había un soldado del ejército que estaba infiltrado en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa para reportar al Ejército las actividades de los normalistas. Julio César López Patolzin dio su último reporte la mañana del 26 de septiembre, sus mandos sabían que él se encontraba entre los normalistas que estaban siendo atacados por los policías de Iguala y no hicieron nada para rescatar a su elemento ni aplicaron los protocolos existentes en caso de que un soldado esté desaparecido.

En la conferencia donde Murillo Karam lanzó la frase “ya me cansé” después de responder varias preguntas de los medios, la periodista María Idalia Gómez le preguntó si ya habían sido citados a declarar elementos del Ejército y por qué no había intervenido el Ejército en la noche del 26 de septiembre, si ahí se encontraba el 27 batallón de infantería.

La respuesta de Murillo Karam fue:

“El ejército y todos los ejércitos del mundo se mueve solo con órdenes. Y qué bueno. ¿Qué hubiera pasado si el ejército hubiera salido? ¿A quién hubiera apoyado? A la autoridad constituida. Qué bueno que no salió”.

Hoy Murillo Karam permanece en el Reclusorio Norte, por una orden de aprehensión en su contra otorgada por un juez este viernes, por los delitos de desaparición forzada, tortura y contra la administración de justicia en el caso Ayotzinapa, mientras que Zerón sigue prófugo y se encuentra en Israel, hasta donde lo fueron a ver las autoridades del gobierno federal para ofrecerle un criterio de oportunidad, una figura que prevé la ley y que es una especie de figura de testigo protegido, pero la rechazó.