Cemex explota piedra caliza en Tulum; se aluden daños ambientales
Desde marzo pasado los habitantes de Francisco Uh May han observado -en las inmediaciones del área elegida por la cementera- camiones de volteo repletos del material extraído.

Cemex.
/Foto: Especial.
Cemex consiguió luz verde del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbuam para explotar material pétreo en Tulum. De acuerdo con una investigación de la revista Proceso, ambientalistas aluden que se omitió informar la existencia de ríos subterráneos en la zona propuesta, además de los riesgos para la comunidad maya.
Desde marzo pasado los habitantes de Francisco Uh May han observado -en las inmediaciones del área elegida por la cementera- camiones de volteo repletos del material extraído, pese a que la empresa asegura que no ha comenzado los trabajos.
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Aunque apenas dos años atrás, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se clausuró la operación de Calica, filial de la americana Vulcan Materials Company, que se dedicaba a la misma actividad en Playa del Carmen; Cemex consiguió el permiso en diciembre pasado, sin importar que su proyecto se sitúa a solo unos kilómetros del que quedó prohibido y que la actual titular del Ejecutivo prometió que no se volvería a extraer material pétreo del lugar, a fin de frenar el daño ecológico que el expresidente expuso en la zona durante su mandato.
En el estudio ambiental al que accedió el medio de comunicación se detalló que, alentada por el potencial turístico y la edificación del Tren Maya, Cemex ha sido autorizada para explotar el lugar para abastecer de recurso rocoso a la industria de la construcción. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) palomeó a la firma para el aprovechamiento de caliza en un predio de 650 hectáreas al poniente de Tulum, a aproximadamente 50 kilómetros de distancia de la zona que antes estaba en poder de la filial de Vulcan Materials Company.
En paralelo, luego que las fuerzas armadas tomaron el control del puerto de Punta Venado, antes concesionado a Calica, a razón de descargar el cemento para el levantamiento del Tren Maya, actualmente es empleado por Cemex, tras llegar a un acuerdo con las autoridades.
El permiso obtenido por Cemex para modificar el uso de suelo dispone de una autorización inicial que abarca 49 hectáreas por 15 años, con posibilidad de extenderse en una superficie de aproximadamente 600 hectáreas; en dicho periodo, la cementera estima extraer 6 millones 445 mil 480 metros cúbicos de material pétreo, es decir, 13 millones de toneladas.
Ignoran a comunidad aledaña
A pesar que el núcleo de la comunidad Francisco Uh May, habitada por 1,288 pobladores, se sitúa a solo 7 kilómetros del inicio de la zona donde se llevarán a cabo los trabajos, Pedro Uc Be, integrante de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal, afirma que el gobierno federal no convocó a una consulta pública para dar a conocer los pormenores sobre el plan de la empresa.
“Hay una violación permanente a nuestros derechos porque este tipo de proyectos se supone que se tienen que consultar a las comunidades indígenas. Está el Convenio 169 sobre nuestro derecho a la consulta previa, libre, informada y de buena fe, culturalmente adecuada. Todo este tipo de proyectos se supone tendrían que ser consultados con las comunidades mayas y resulta que se están haciendo las cosas sin ninguna forma de respeto”, lamentó Uc Be.
De acuerdo con lo asentado en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y la resolución correspondiente, Cemex también instará una trituradora y una planta cribadora para que la roca obtenida quede lista para su comercialización.
“Aunque Cemex al parecer es mexicano; pero esto no tiene nada que ver con los otros mexicanos que somos los mayas y que estamos siendo aplastados y apachurrados frente a todo ese abuso que se está haciendo del extractivismo de la península de Yucatán. Eso es un poco lo que me parece que está pasando en nuestra cultura”, añadió.
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Aunque en la MIA, Cemex asegura que se mejorará la calidad de vida de los habitantes de dicha comunidad y otras circundantes al explicar que “sin el proyecto y sin desarrollo de obras ni prestación de servicio, el predio no es aprovechado y por ende no ofrece beneficios económicos a la población local ni a la región”, el activista recordó que históricamente los pobladores solo se han visto desplazados de sus hogares sin que se cumplan las promesas de bienestar para las comunidades.
Aun cuando el sistema de ríos subterráneos Ox Bel Ha (272 kilómetros de longitud) es parte del Gran Acuífero Maya, uno de los más extensos a nivel global, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) expuso a Cemex por omitir su existencia en la MIA. Pese a la omisión, la Conanp solo recomendó que se apliquen medidas preventivas y de mitigación, sin especificar cuáles.
A pesar que Cemex precisó que perforará a 13 metros de profundidad, desde Semarnat se afirma que no habrá un daño importante al acuífero; en contraste, Guillermo DCristy, consultor en temas de agua y fundador del colectivo Sélvame del Tren, advirtió lo contrario.
“Hemos estado observando los pilotajes del Tren Maya y son entre seis y ocho metros de profundidad en algunos lugares y ya tienes el espejo de agua. A 13 metros seguramente vas a tener espejo de agua. Entonces, vamos a tener una herida más en el acuífero hacia la superficie, es un hecho”.
En ese sentido DCristy reprobó la incongruencia del federal al clausurar Calica y autorizar a Cemex. Semarnat evitó pronunciarse sobre el tema, al no responder a la petición de réplica por parte de Proceso