La lucha de los pastores Sami contra un parque eólico de Noruega
Foto: Bernal Fallas en Unsplash

Los pastores indígenas de renos tomarán acciones legales contra la propuesta del que sería el proyecto de energía eólica más grande de Noruega.

Los pastores Sami del condado de Nordland acusan al parque eólico de Øyfjellet de romper los acuerdos de licitación que estipulaban que la construcción no iba a interferir con las rutas de la migración de los renos.

Esta no es la primera demanda de este tipo en Noruega. En los últimos cinco años, las comunidades sami han iniciado acciones legales contra las grandes granjas eólicas en el territorio, y han apelado ante la ONU, pues argumentan que las granjas violan sus derechos territoriales y culturales.

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“El pueblo Sami no es quien más ha contribuido al cambio climático, pero parece que somos los que tienen que llevar la carga más pesada”, dijo Gunn-Britt Retter, la cabeza de la unidad ambiental y del Ártico en el Concejo Sami, una organización no gubernamental que representa al pueblo Sami. “Eso no es justicia climática, es injusticia climática”.

El número de turbinas de viento en Noruega se cuadruplicó en diez años. Muchos de los proyectos dentro del territorio están en las parte norte del país donde vive la mayoría del pueblo sami.

Los samis son reconocidos como un grupo indígena de Fennoscandia. Su tierra ancestral, conocida como Sápim, abarca partes de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Históricamente, la mayoría de las personas sami se ganan la vida con la pesca y el pastoreo de renos. Aunque sólo el 10% de los samis en Noruega se dedica de tiempo completo al pastoreo, la práctica sigue siendo importante para la cultura sami y está protegida bajo la ley noruega.

Muchos samis ven en los parques eólicos una amenaza a sus antiguas prácticas culturales, pues las turbinas de hasta 200 metros de alto pueden abarcar kilómetros, y usualmente se construyen en áreas utilizadas para el pastoreo de renos.

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“Los estudios y el conocimiento indígena muestran que los renos no se acercan a las turbinas de viento”, dijo Áslak Holberg, el vicepresidente del Concejo Sami. “Estas áreas pierden la utilidad para los pastores”.

Los parques eólicos también requieren de la construcción de carreteras y otros tipos de infraestructura, usualmente en áreas que no tienen otras alteraciones humanas. “Todas las pequeñas partes se acaban la tierra que la persona promedio conoce como “la naturaleza”, pero que es el cimiento de nuestra cultura”, dijo Retter.

Pål Gude Gudesen, el abogado que representa al distrito de pastoreo, dijo que la propuesta del parque eólico de Øyfjellet viola la ley del pastoreo rangífero, al perturbar las rutas de migración.

“Si las rutas no están disponibles o no se pueden utilizar, (los pastores) no pueden mover a los renos desde o hacia los pastizales de invierno”, dijo Gudesen. “Esto puede ocasionar la necesidad de reducir los rebaños, lo que significa que uno o varios pastores tradicionales de renos no tendrán una base económica suficiente para el comercio”.

En Septiembre, una corte resolvió en contra de los pastores de renos y respaldó la licencia original del parque eólico. Los pastores llevaron el caso a la corte de apelaciones, y Gudsen dijo que espera una resolución en el primer trimestre del año, pero no tiene optimismo sobre el resultado.

“Desde el punto de vista de nuestro cliente, parece que el gobierno llegará muy lejos con tal de proteger la construcción de los generadores de energía que ya tienen la concesión. Creen que esto viola los derechos de las personas indígenas”, dijo.

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Holmberg tiene un desánimo similar. “Si comparas los recursos del estado con los de la comunidad rangífera, parece que están luchando contra algo mucho más grande que ellos mismos”, dijo. “Pero me gustaría pensar que aún hay esperanzas para obtener buenos resultados de las cortes nacionales”.

Anteriormente, Tony Christian Tiller, el secretario estatal del ministerio noruego de energía, expresó sus deseos de que los renos y las turbinas puedan coexistir. Al hablar sobre el caso de Øyfjellet, resaltó la importancia de la cooperación y comunicación entre ambas partes.

No obstante, Retter dice que muchos pastores Samis quedan insatisfechos después de las consultas de las compañías que buscan permisos para construir parques eólicos en su territorio. “No tienen la oportunidad de decir que no”, dijo Retter. “Los obligan a elegir el menor de dos males”.

Retter dice que esto hace que incluso los pastores se nieguen a reunirse con las compañías energéticas, pues les preocupa que las utilicen en su contra.

“Si decides dialogar pueden decir ‘Bueno, ya hablamos con los pastores’. Y si decides no hacerlo, entonces nadie escucha tu voz. Es una situación desesperanzadora”, dijo.

Un portavoz de Eolus, la compañía energética detrás del plan del parque eólico, dijo: “Creemos firmemente en la coexistencia entre el distrito rengífero y el parque eólico … Firmamos más de 100 acuerdos voluntarios con diferentes accionistas relacionados con el parque eólico y nos gustaría llegar a un acuerdo con el distrito rengífero.

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El portavoz dijo que la compañía no violó los acuerdos de licitación: “Les enviamos un borrador (del plan) para que lo revisaran y sugirieran cambios antes de remitirlo a las autoridades para su aprobación. Desafortunadamente, no dieron alternativas. Estamos dispuestos a encontrar soluciones que aseguren el movimiento de los rebaños y otras medidas compensatorias para asegurar las rutas durante los años que la zona 5 se utilice. Trabajamos con un arquitecto de paisaje para planear la infraestructura del parque eólica para encontrar la manera de afectar lo menos posible al paisaje”.

Retter creció en la comunidad Sami de Unjárga-Nesseby en el norte de Noruega. Ella dice que la transición del país hacia energías renovables no toma en cuenta los intereses de los Samis, y resaltó que la región del Ártico (donde vive la mayoría del pueblo Sami) ha sido afectada desproporcionadamente por el calentamiento global y ahora la ven como una fuente de energías renovables, con parques eólicos, plantas hidroeléctricas, y minas en la región.

“En realidad es una paradoja”, dijo, “estamos atrapados entre el impacto del cambio climático y el impacto de las energías limpias, que son la respuesta al cambio climático”.

Pero con una elección general en septiembre y el creciente rechazo contra los parques eólicos dentro del territorio noruego, Retter mantiene algunas esperanzas para que los políticos intervengan.

“No podemos dejar de ser optimistas, tenemos que tener fe en la justicia”, dijo. “Es desesperanzador para nuestra cultura si no somos optimistas”.