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La policía mata a cientos en las favelas de Río a pesar de prohibición de operativos

El estado brasileño ha tenido casi 800 muertes ocasionadas por la policía en nueve meses, y las comunidades pobres tienen prácticamente una redada al día.

En esta foto de archivo tomada el 23 de septiembre de 2017, una mujer camina con su bebé frente a un soldado de la policía militarizada en la favela de Rocinha en Río de Janeiro, Brasil. Fotografía: Carl de Souza / AFP / Getty Images

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La policía mató a casi 800 personas en el estado brasileño de Río de Janeiro durante los últimos nueve meses, mientras las redadas se vuelven parte de la aterradora rutina para las familias de las favelas, a pesar de la orden de la suprema corte para detener las incursiones durante la pandemia de coronavirus.

Las nuevas estadísticas muestran que entre junio 2020 y marzo de 2021, 797 personas fueron asesinadas en el estado de Río, el 85% fue en la ciudad de Río y en el área metropolitana.

La corte ordenó la suspensión de las redadas de la policía en las favelas brasileñas en junio de 2020, tras las muestras públicas de indignación por el asesinato de João Pedro Matos Pinto, de 14 años, a quien le dispararon en la espalda durante una operación de la policía.

Entre junio y septiembre, las redadas de la policía se desplomaron un 64% en comparación con el promedio durante el mismo periodo en años previos, de acuerdo con un reporte de Geni, un grupo de investigación en la Universidad Federal de Fluminense (UFF).

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Pero las operaciones se reanudaron en octubre, un mes después de que el gobernador interino, Cláudio Castro, tomó el puesto y alcanzaron las 38 en octubre, en comparación con el mes anterior. Durante los siguientes nueve meses, las comunidades de Río vieron un promedio de una redada por día, según el reporte.

“Es absurdo”, dijo Daniel Hirata, autor del reporte y profesor de sociología en la UFF. “La suprema corte toma una decisión, y las autoridades políticas no la respetan, la violan deliberadamente. Esto es un riesgo para el estado de derecho en Brasil”.

El viernes, la suprema corte del estado inició una audiencia pública de dos días sobre las redadas de la policía, para diseñar un nuevo plan que reduzca los asesinatos de la policía y las violaciones a los derechos humanos.

La policía estatal de Río de Janeiro asesina casi el doble de personas cada año que la policía de Estados Unidos. La mayoría de las víctimas son personas de color.

Un portavoz de la policía dijo que las redadas se desplegaron como respuesta a las violentas disputas territoriales entre pandillas, y aseguró que se enfocan en “preservar vidas y seguir protocolos legales estrictos”.

Pero Hirata argumentó que “las redadas de la policía, además de ser letales, no son efectivas contra el crimen”, y el reporte muestra que tales acciones no están asociadas con alguna reducción de actividades criminales.

El crecimiento de la violencia policial llegó después de la elección en 2018 de Wilson Witzel como gobernador, quien hizo campaña bajo la promesa de “masacrar” a los criminales. Witzel fue removido de su puesto en agosto de 2020 por un escándalo de corrupción, pero su sucesor interino ha perseguido una postura violenta similar contra pandillas y traficantes, y los civiles que quedan atrapados en el fuego cruzado.

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La violencia policial se juntó con el desastroso impacto del coronavirus sobre los brasileños más vulnerables. Un estudio publicado por The Lancet mostró que la desigualdad es un factor más grande que la edad, el estatus de salud y otros factores de riesgo, para las muertes de Covid en Brasil, donde más de 355,000 personas han fallecido a causa de la enfermedad.

Los grupos de las favelas que entregan alimentos y productos de limpieza durante la pandemia dicen que frecuentemente se ven obligados a suspender operaciones por las redadas de la policía.

Una maestra de 36 años de edad, quien pidió mantenerse anónima por cuestiones de seguridad, distribuyó productos y escuchó sobre las dificultades de las personas en su comunidad, Parque Esperança, en el municipio de Belford Roxo en Río de Janeiro.

“Visité casas y vi que muchas personas viven por debajo del umbral de pobreza”, dijo. “Y durante esta crisis, hemos vivido en un estado de guerra desde enero”.

La actual oleada de violencia comenzó cuando la policía lanzó una incursión para establecer un puesto de vigilancia en una comunidad de Belford Roxo, lo que disparó las represalias de las pandillas.

Desde entonces, el ruido de los helicópteros de la policía es constante, y los tiroteos suceden durante el día y la noche.

Fransérgio Goulart, el director de un grupo activista local, dijo que mientras las cifras oficiales dicen que nueve personas han sido asesinadas en la comunidad, los residentes locales dicen que más de 30 personas han muerto por disparos desde enero.

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“Un caso que me estremeció fue el de un joven al que le dispararon mientras volvía a casa después de trabajar. Su madre pasó horas con su hijo en las piernas esperando a que se llevaran el cuerpo. Toda la familia salió de la comunidad después de eso, dijo.

The Guardian
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