¿Quién C… es slap?
Slap cada día
¿Quién C… es slap?
En mi lugar favorito de NY, el Lucien, con su dueño Lucien Bahaj, quién falleció en 2019.

Este nombre de “slapcadadia” nació hace muchos años cuando vivía en NY, en la época cuando tuvieron su boom las diversas plataformas para bloguear, así como todas las mommy-bloggers que pasaron de hacer cupcakes muy sanos -para sus hijos- a hacer dinero hablando de ellos (y de los cupcakes), en aquellos novedosos universos digitales.

Yo por ahí comencé un blog también (con dicho nombre), pero solo para disciplinarme y no olvidarme de escribir lo mío; y también para salirme a ratos de ser publicista (que “es lo otro mío” que me da de comer).

Slap soy yo y el “cada día” era porque diario me pasaban cosas, y aunque no escribía diario, esa era la intención; hoy en día me pasan menos cosas, pero me siguen pasando algunas y si no me pasan a mi, pasan en el mundo o pasan en nuestro país, y me enfurecen como si fuera personal. Así que considero relevante conservar ese nombre, pues yo escribo lo que traigo ocupando mi mente, el mismo día en que escribo el blog.

Me gusta pensar que lo hago como Nora Ephron, quién aparte de ser una de mis escritoras favoritas, fue blogger también en aquellos tiempos.

Nora decía que lo mas increíble de escribir un blog, es que no hace falta tener tanto que decir, quizás sólo tienes un poco que decir, o quizás solo quieres comentar algo muy pequeño que viste o leíste; decía que escribir una entrada era como exhalar; duraba muy poco y lo haces con la esperanza de que dure – al menos eso – el tiempo que te tomó escribirlo.

Con mis dos grandes amigas de Nueva York, Alison Monk y Liz Parks.

Es como la vieja frase de “no hay nada más viejo que el periódico del día anterior”, pero en la era de las redes sociales, todo envejece a media hora de existir.

Nora escribía blogs en el Huffington Post, y yo también escribí ahí (en Huff Post Latino Voices), y tengo que decir que compartir plataforma con ella (y junto a miles más), me hacía sentir muy cabrona.

Cuando Arianna Huffington invitó a muchos famosos a bloguear en su periódico, las celebridades tenían miedo de escribir lo que pensaban, porque si subían un blog honesto y recibían críticas, afectaban brutalmente su imagen de “estrellas perfectas con vidas perfectas”. Creo que eso sigue siendo cierto para algunos, pero el mundo se transformó y la gente ahora tiene mucho menos miedo de expresarse, todos se lanzan a la guerra en las redes sociales y cuando alguien alborota el gallinero con “su pensar”, se le llama éxito.

Gwyneth Paltrow quien nunca quiso escribir junto a los otros famosos de Huffington Post, por ser siempre tan odiada, ya no tiene miedo de escribir lo que piensa e incluso vender velas con olor a vagina; pues ahora tiene su propia plataforma millonaria de “estilo de vida”, donde promueve un estilo al que literalmente -sólo los millonarios- pueden acceder. Pero el mundo está al revés desde hace mucho tiempo, y esto como muchas otras cosas, ya no sorprende a nadie.

En mi caso, yo no quiero alborotar a nadie, yo como Nora sólo quiero exhalar y escribir un blog.

Hoy comienzo a escribir en La-Lista, compartiendo este espacio, con gente que admiro mucho y en medio de un momento extraño, arrancando un año de incertidumbre; tras ver nacer una pandemia que cambió por completo nuestra vida, sufriendo por una economía que se está desmoronando, sintiendo una desesperación brutal por tener una vacuna para mis padres, a quienes observo cada día más tristes, con unos deseos bestiales de que mis dos hijos regresen a la escuela, de volver a tener algo de silencio y poder escribir esta entrada, sin escuchar a la maestra de Diego regañarlo por cuarta vez, en los últimos 10 minutos.

Y ahora me conecto a una hora de clase de italiano, y seré yo quien interrumpa, a la pobre maestra de Diego.

Así… la vida Covid.