¿Y si la pandemia nos convierte en cocodrilos?
Lazos

Periodista egresada de la FES Acatlán, UNAM. Siempre aprendiz. Reportera, mamá de Natalia y columnista de Lazos, una publicación semanal que aborda temas sobre liderazgo femenino, maternidad feminista y crianza responsable. Twitter: @betty_corree

¿Y si la pandemia nos convierte en cocodrilos?
Foto: Pixabay

Los niños son asombrosos… y no es queja. ¡Cuánta sabiduría hay en la mente de esos pequeños cuerpos! Natalia, mi hija de 10 años, se sumó a la lista de las personas que he entrevistado. Pero la plática con ella, que forma parte de nuestro especial de este fin de semana ‘El Covid y yo’, fue sinigual.

Hicimos el ritual: sentada a mi lado, frente a la grabadora, comenzaron las preguntas y la sinceridad permeó cada una de sus respuestas que capturaba en mis notas. Y como si una película pasara frente a ella logró describir cada detalle de su último día de clases, el lunch que comió, la ropa que yo vestía cuando fui a recogerla, el clima.

Sus ojos se abrieron cuando le pregunté: ¿qué pasó por tu mente cuando llegó Covid-19? “Pensé que nos extinguiríamos como los dinosaurios”, dijo como una sentencia absoluta. Y en efecto, la pandemia por el virus Sars-Cov-2 nos ha golpeado tan duro como el asteroide que acabó con los dinosaurios.

De acuerdo con un artículo publicado por National Geographic, es una verdad a medias de que los cocodrilos actuales son sobrevivientes de la era de los dinosaurios, pues antes del asteroide hubo un cataclismo desconocido que también eliminó a varias especies y dejó el campo abierto para que los dinosaruios reinaran, dejando poco espacio a los parientes de los cocodrilos que hoy conocemos.

Lo cierto es que se han enfrentado a muchos retos para continuar con vida, pues solo lograron ocupar sitios ecológicos disponibles en la tierra como ríos, pantanos y ciénagas, según el artículo de la revista, pero que pudieron haber sido la clave para sobrevivir al choque del asteroide.

Esos pequeños espacios, sus casas, les permitió evolucionar y seguir aquí. Así como nosotros que, en la medida de lo posible y pese al gran temor, intentamos resguardarnos para mantenernos a salvo y poder contarles a las siguientes generaciones sobre este enorme asteroide del que no sabemos cuándo nos recuperaremos.

Al final de la charla Natalia dijo: tengo miedo de que las cosas no parezcan las de antes, pero la vida sigue.